La recaudación nacional registró una baja en términos reales durante ocho de los doce meses del último año. Desde agosto pasado acumula siete caídas consecutivas, con contracciones del 7,9% y el 9,6% interanual en enero y febrero de 2026, respectivamente. El deterioro no es circunstancial: responde a una combinación de factores que incluyen el impacto de las elecciones legislativas sobre la actividad económica, la suba de tasas de interés y un estancamiento productivo que no ha cedido al ritmo esperado. Mientras algunas variables macroeconómicas iniciaron una normalización poselectoral, la recaudación tributaria no acompañó ese proceso. Así lo refleja un trabajo del área fiscal del IERAL de la Fundación Mediterránea.
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Caída de la recaudación y ajuste: el repetido escenario fiscal que enfrenta 2026
La recaudación cae, el gasto presiona y el ajuste se profundiza. Nación y provincias enfrentan un 2026 clave para la sostenibilidad fiscal.
El IVA, que es el mejor indicador de la marcha de la economía real, cayó en promedio un 12,5% interanual durante el primer bimestre del año. Las contracciones más pronunciadas correspondieron a impuestos internos, con una baja del 40%, y a los aportes y contribuciones a la seguridad social, que retrocedieron un 23%. Entre los tributos de mayor peso, solo el impuesto a las ganancias se mantuvo relativamente estable, con una variación negativa de apenas el 0,6%.
La excepción a la caída general fue el mes de mayo del año pasado, cuya performance atípica obedeció a una situación particular vinculada al impuesto a las ganancias, y que distorsionó momentáneamente la tendencia descendente que dominó el resto del ejercicio.
El gasto discrecional, bajo la tijera
Los especialistas del IERAL destacan que frente a este cuadro, el desafío fiscal del gobierno nacional en 2026 resulta considerable. Tomando como punto de partida la evolución de la recaudación en el primer bimestre, y proyectando una inflación del 26,1% y un crecimiento del PIB del 3,4% anual (según el REM del Banco Central), el gasto nacional debería contraerse un 1,8% en términos reales para alcanzar la meta de superávit primario del 1,5% del PIB contemplada en el Presupuesto 2026. A ese cálculo debe sumarse el costo fiscal de la reforma laboral recientemente aprobada, estimado en torno al 0,4% del PIB. En otras palabras, lo que se preanuncia es una nueva ola del ajuste que viene aplicando el gobierno libertario.
La dificultad radica en la estructura del gasto. Las erogaciones que se ajustan automáticamente con la inflación, entre ellas las jubilaciones y otros gastos con fórmula de actualización, crecerán un 8,9% real en el año. Eso obliga a compensar ese incremento con una reducción mucho más pronunciada en el gasto discrecional, que debería caer un 14,4% en términos reales para que los números cuadren.
El gasto primario nacional ya había caído un 26,9% real en 2024 y un 0,7% en 2025. Si la proyección de 2026 se confirma, la variación acumulada entre 2023 y 2026 arrojaría una reducción del 28,8% en las erogaciones primarias totales. El gasto automático, en cambio, habría crecido un 10,2% en ese mismo período. El ajuste recayó (y seguirá recayendo) sobre el gasto discrecional, que acumulará una contracción del 53,3% entre esos cuatro años.
Las provincias: recursos que caen, gasto que no cede
El trabajo también advierte sobre el escenario de las provincias, que presenta una dinámica propia, aunque igualmente preocupante. No todos los tributos nacionales son coparticipados, lo que genera divergencias entre la evolución de la recaudación central y las transferencias que reciben las provincias. Así, en 2025, mientras la recaudación nacional neta cayó un 2,5% real, las transferencias automáticas a las jurisdicciones subieron un 1,7%, fenómeno explicado en parte por la eliminación del impuesto PAIS, que no integraba la masa coparticipable. Sin embargo, en el primer bimestre de 2026 la tendencia se unificó a la baja: la recaudación nacional neta cayó un 9,4% y las transferencias automáticas a provincias lo hicieron un 7,2%.
Los recursos totales provinciales (que incluyen recaudación propia, transferencias automáticas y transferencias discrecionales desde la Nación) cayeron un 12,2% real en el primer bimestre de 2024, se recuperaron un 9,1% en igual período de 2025 y registrarían una nueva baja del 3,9% en los primeros meses de 2026. En el acumulado del período 2023-2026, la caída total alcanzaría el 8,0%.
El problema central no es solo la caída de los ingresos, sino que el gasto provincial creció por encima de los recursos durante 2025. Con datos disponibles hasta el tercer trimestre de ese año, el resultado financiero consolidado de las provincias se desplomó un 97,6% respecto a igual período de 2024, retrocediendo a los niveles de 2023, previos al ajuste realizado durante el año siguiente. Las estimaciones indican que 2025 habría cerrado con un déficit financiero equivalente al 0,3% del PIB para el consolidado provincial, con la mitad de las jurisdicciones en situación deficitaria.
La "urgencia" del ajuste
En este contexto, (se interroga el informe) la pregunta para 2026 es directa: ¿cuánto deberá ajustar el gasto provincial para evitar que el deterioro se profundice? Si los recursos cayeron cerca del 4% real en el primer bimestre y se busca sostener el mismo superávit primario que existía en igual período de 2025, el gasto primario provincial debería contraerse un 4,3% en términos reales.
Aun con ese ajuste, el gasto consolidado seguiría siendo un 12,6% superior al de 2024, lo que ilustra la magnitud del retroceso que supuso el año pasado en materia de disciplina fiscal subnacional. El 2025 fue, en términos del análisis disponible, un año perdido para las finanzas provinciales: en buena medida se deshizo el saneamiento conseguido en el ejercicio anterior.
Para la Fundación Mediterránea la advertencia es clara. Si en 2026 las provincias no retoman el sendero de la moderación fiscal, el déficit financiero se agravará, complicando no solo la sostenibilidad de las cuentas provinciales sino también la consistencia del esquema fiscal nacional en su conjunto.