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Sin repunte

Alejandro Vigil sobre la vitivinicultura: "Es fundamental presentar proyectos para bajar impuestos"

Los vinos mendocinos pierden competitividad y los referentes resaltan la necesidad de apoyo mediante políticas que estimulen al mercado. La opinión de Vigil.

Por Sofía Pons

Son tiempos difíciles para los productores de la vitivinicultura y necesitan un impulso a nivel económico para sortear esta mala época. Los consumidores piden nuevos productos -menos alcohol y nuevas presentaciones-, pero los cambios llevan tiempo y recursos por lo que en el plazo inmediato se dificulta su implementación. Ante esta incertidumbre, el reconocido enólogo Alejandro Vigil brindó su opinión.

¿Existe una crisis en la vitivinicultura? El especialista cree que hay dificultades coyunturales a nivel mundial que se replican en el país, y en consecuencia en Mendoza. A su vez, también hay un cambio cultural que perjudica las ventas de vinos, pero "no es la crisis más importante de la historia".

"Hay pérdida de consumo no solo en Argentina, sino también en Estados Unidos, Holanda, Inglaterra y no solamente de vino. Estamos en una coyuntura muy extraña del mundo y una económica en Argentina muy potente. Más allá de los números que van reflejándose en la macroeconomía, en el día a día nosotros lo estamos sintiendo, lo vemos: cae el consumo", explicó.

Por otro lado, la ceremonia alrededor del vino cambió a lo largo de los años y ya no se consume en cada almuerzo, de forma cotidiana. "Pasa en las nuevas generaciones y en las viejas. Estamos trabajando y no podemos tomar vino al mediodía todos los días o quizás hemos entendido mal un consejo, un concepto, que es que podemos tomar una copa, pero no una botella", expresó.

Estamos entre dos situaciones: una coyuntural y el cambio de hábitos. En la primera, poco podemos hacer como empresarios, y en la segunda podemos trabajar sobre el concepto e introducirnos para ser parte de los nuevos hábitos. Estamos entre dos situaciones: una coyuntural y el cambio de hábitos. En la primera, poco podemos hacer como empresarios, y en la segunda podemos trabajar sobre el concepto e introducirnos para ser parte de los nuevos hábitos.

El especialista mencionó que en muchos casos la bebida tradicional a base de uvas fue reemplazada por aguas saborizadas. "No soy médico, pero no creo que sean tan saludables como un vino con soda y hielo", manifestó.

Según Vigil, el desafío es ver esas nuevas formas de consumo y trabajar en base a los nuevos hábitos. "Hay que entender que no hay vuelta atrás. Hay tradiciones que se sostienen en algunas casas, pero el cambio es real", indicó. Para el enólogo, es una época desafiante y una oportunidad para crear y hacer cambios en la actividad vitivinícola.

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El público busca bebidas con menos contenido de alcohol.

Quiénes son los más afectados y qué necesita la vitivinicultura

El empresario resaltó que ante esta situación, los que más sufren son los pequeños productores de uvas. "Eran nuestro fuerte, el valor agregado. Tenemos una gran cantidad de productores que se dedican a cultivar, ahí hay un problema que no es de fácil resolución y yo lo veo muy complicado. No es un dilema de ahora, hace más de 25 años que viene ocurriendo", explicó.

Sin políticas económicas que permitan la competitividad en el exterior, difícilmente la vitivinicultura logre salir de este contexto. "Podríamos salir a vender vino a granel en el mundo con buenos precios; hoy no podemos, no llegamos a los valores de nuestra competencia", indicó.

Si bien considera que el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea puede beneficiar a la actividad en el largo plazo, actualmente se necesitan otro tipo de iniciativas. "Necesitamos pensar en lo inmediato, presentar proyectos para bajar impuestos, que para mí es fundamental", comentó.

De acuerdo a Bodegas de Argentina, del valor total de una botella de vino, el 43% corresponde a impuestos. "Prefiero que trabajen mucho más sobre la parte impositiva que en la reforma laboral. Hay que lograr competitividad, para que tengamos incentivos en exportación y que salgamos a competir fuertemente con nuestros vinos", opinó Vigil.

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El consumo de vino se vio modificado con el cambio de rutinas y nuevas tendencias.

El enólogo indicó que los vinos mendocinos representan el 2,5% del consumo internacional, por lo que tienen mucho terreno por conquistar. "Siempre hemos tenido calidad, pero perdemos la relación precio-calidad sobre todo por los impuestos", agregó.

En el plano del consumo, una buena estrategia para recuperar público -según Vigil- es recordar los beneficios del vino en relación a la salud. "El concepto cultural es fundamental, tiene que ser interno y tiene que entenderse, para eso hay que comunicarlo mejor. Hay que resaltar la importancia de cambiar las bebidas azucaradas o edulcoradas por una copa de vino con soda, que es mucho más sano", comentó.

Hay volver a identificar al vino como parte de la mesa saludable. Hay volver a identificar al vino como parte de la mesa saludable.

Algunas bodegas se prepararon para este momento dado que supieron ver el cambio de hábitos y la coyuntura. "Sin lugar a dudas, todo el trabajo que se está haciendo sobre disminución de alcohol, vino cero o bajo alcohol ayuda mucho en relación a las nuevas formas de consumo. Aun así, no creo que vaya a reemplazar al consumo general", expresó.

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