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Agricultura

Agricultura regenerativa: el modelo mendocino que se expande en la región

Una bodega artesanal de Neuquén apuesta por la agricultura regenerativa, un desarrollo del INTA Mendoza. Conocé los detalles.

Por Sofía Pons

A fines de 2024, el equipo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Mendoza y San Juan lanzó la guía sobre agricultura regenerativa, un enfoque novedoso que se replica en diferentes zonas del país. Un ejemplo de la aplicación de este paradigma es "Principios y Finales", una bodega que apuesta por la producción de vino artesanal en Neuquén.

Se trata de un emprendimiento ubicado en Plaza Huincul que comenzó hace cuatro años y presentó sus primeras elaboraciones en el Festival del Chef Patagónico, a inicios de mayo. El proyecto se despliega en tres cuartos de hectárea con alrededor de 3.200 plantas que permiten la vinificación a partir de varietales como malbec, cabernet sauvignon, cabernet franc, merlot y petit verdot, y parcelas de pinot noir.

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"Principios y Finales" aplica la agricultura regenerativa, es decir que en el viñedo no se labra el suelo, promueven la interacción natural de raíces, y la fertilización es orgánica mediante compostaje con hojas, residuos vegetales y subproductos del proceso de vinificación. El objetivo es renovar los nutrientes del suelo para mantener el equilibrio ambiental.

En la última cosecha la producción fue de unos 2.500 kilos de uva aproximadamente, y elaboraron más de 1.500 litros de vino. El creador del proyecto Alejandro Beckmann se apasionó con la elaboración de vino y actualmente estudia la Tecnicatura Superior en Enología en el Instituto de Educación Superior de La Consulta, en el Valle de Uco.

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Qué es la agricultura regenerativa

El uso cotidiano de la tierra para cosechar tiene sus consecuencias. El campo pierde rendimiento y nutrientes, por lo que es momento de cambiar de paradigma. Ante esta situación, la agricultura regenerativa busca trabajar junto con la naturaleza para intentar devolverle funcionalidad.

"La agricultura regenerativa es una vía para lograr la intensificación ecológica de la producción agropecuaria. Se basa en aprovechar la capacidad autorregeneradora de la naturaleza, buscando que los procesos que naturalmente deben darse en una parcela en producción a campo (por ejemplo, los ciclos de nutrientes y del agua, regulación de la erosión, el control natural de plagas y enfermedades, la polinización), sucedan con suficiente intensidad y dinámica como para asegurar la sustentabilidad y resiliencia del sistema agropecuario que contiene a esa parcela", define el INTA.

Esta práctica se enfoca en tres ejes: suelo, agua y biodiversidad. "Como consecuencia de trabajar sobre esos tres elementos principales, un aspecto que ha cobrado especial relevancia es la posibilidad de incrementar los reservorios de carbono en el suelo, tanto en los organismos -vegetales, microorganismos, fauna edáfica- como en la materia orgánica almacenada en el mismo", explica.

A su vez, hay una serie de criterios o principios básicos que conforman la base de la agricultura regenerativa:

Según el Instituto, "los primeros cinco principios hacen foco esencialmente en el suelo, que es el principal eje de atención en toda estrategia de agricultura regenerativa. El sexto y el séptimo hacen foco en la eficiencia en el uso del agua, y los últimos tres en la conservación y promoción de la biodiversidad asociada al cultivo, considerando tanto la vegetación como la fauna y los microorganismos".

De acuerdo al INTA, la agricultura regenerativa se aplica en sistemas productivos vitícolas y hortícolas de Mendoza y San Juan. Además, aclaran que este paradigma no se basa solo en mejores prácticas para elevar rendimientos, sino que busca una relación diferente entre la naturaleza y la humanidad.

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