La comuna de Santa Rosa vivió un fin de semana a pura emotividad ya que no sólo se celebró la fiesta departamental de la Vendimia 2023, sino también que se desarrolló la 41ª edición del Festival Nacional de la Cueca y el Damasco. Según las estimaciones del municipio, más de 45 mil personas acudieron al club La Dormida a lo largo de las tres noches de funciones.
Santa Rosa: más de 45 mil personas en el Festival de la Cueca y el Damasco
La intendenta Flor Destéfanis celebró que el municipio y sus ciudadanos “fuimos capaces de posicionarnos en la agenda cultural de la provincia y recibir a cientos de turistas que motorizan la economía local”. “Los santarrosinos nos merecíamos un espectáculo de este nivel ¡Vamos por mucho más!”, sostuvo la funcionaria.
El festival, noche por noche
El viernes se llevó a cabo “Mujer sangre de Vendimia”, dirigida por Chino Morales, que homenajeó a la mujer, encontrando su relación de ser y la semejanza con la relación de ser fruto de la tierra.
Tras el acto, se coronó a la nueva reina departamental, sucesora de Natasha Sánchez, soberana provincial 2022: Diana Quiroga, representante del Club Social y Deportivo La Costanera.
Luego fue el momento de la primera noche del Festival de la Cueca y el Damasco, con la actuación de -entre otros artistas- Iván Ramirez, Dylan “El Cuyanito” y Ecos de la Josefa, Dúo Gonzalez Tobares, Camila Videla y el Dúo Jofré Sánche.
El plato fuerte llegó el sábado, cuando se presentó la mayor cantidad de público, pese a algunos chaparrones que motivaron la aparición de pilotos y paraguas.
El cierre estuvo a cargo de la banda cumbiera “Ke Personajes” con temas populares como “Adiós amor”, “Cómo estás” y “Ya no siento nada”, los más coreados por el público. Completaron la grilla músicos como Algarroba.com, Los Miranda, Nicolás Bermejo, Canto del Alma y Johana Quinteros.
La última velada fue concluida por el Chaqueño Palavecino, que hizo vibrar a miles de personas, que bailaron y cantaron toda la noche. Los Playeros, Los Sacheros, Dúo Ávila y muchos más fueron los encargados de brillar en la última luna.