Con temperaturas bajo cero que ya se hacen sentir en el sur mendocino, muchos vecinos de Malargüe comenzaron a prepararse para afrontar un invierno que suele adelantarse en esta región. Entre distintas alternativas para calefaccionarse y reducir gastos, crece el interés por iniciativas sustentables como las briquetas ecológicas elaboradas por una emprendedora local.
Emprendedora de Malargüe fabrica briquetas ecológicas para combatir el frío
La iniciativa busca aliviar en Malargüe gastos de calefacción en hogares afectados por el frío y la crisis económica.
Aunque todavía resta más de un mes para el inicio oficial del invierno, en Malargüe el frío comenzó a instalarse con fuerza. Las mañanas heladas, las escarchas y las bajas temperaturas obligan a numerosas familias a organizarse con anticipación para garantizar calefacción en los hogares, especialmente en sectores donde el acceso al gas natural resulta limitado o costoso.
Incentiva local para enfrentar el frío en Malargüe
En ese contexto, SITIO ANDINO conoció el trabajo de Jorgelina Aveiro, una vecina del barrio Martín Güemes que desde hace un año y medio desarrolla briquetas ecológicas pensadas como una alternativa económica y sustentable para calefaccionar viviendas y cocinar alimentos.
La emprendedora recibió a este medio en su vivienda de calle General Mosconi, donde relató cómo fue perfeccionando de manera autodidacta la técnica de fabricación. El proyecto, además de buscar una solución accesible frente al incremento del costo del gas envasado y la leña, también apunta al reciclaje de materiales y al cuidado ambiental.
Las briquetas son elaboradas únicamente con cartón, aserrín, agua y, durante esta época del año, hojas secas. Incluso, Aveiro experimenta con algunas esencias naturales para otorgarles determinadas características durante la combustión. Cada unidad pesa aproximadamente 250 gramos y posee una duración estimada de entre dos y tres horas, dependiendo del uso.
Sobre el procedimiento, explicó que primero selecciona y fracciona el cartón hasta obtener una pasta homogénea. Luego el material es compactado para extraer la humedad sobrante y finalmente se moldean las briquetas, que en poco tiempo quedan listas para utilizar.
Aveiro señaló que la iniciativa tomó mayor impulso al observar las dificultades económicas que atraviesan muchas familias de Malargüe, especialmente aquellas que no cuentan con red de gas domiciliaria o viven en zonas rurales donde conseguir leña no siempre es sencillo.
Además, comentó que proyecta fabricar briquetas de mayor tamaño destinadas a puestos alejados del casco urbano. También mantiene contacto permanente con productores de briquetas en la Patagonia, Chile y con el propietario de una briqueteadora en Alemania, quien aporta conocimientos técnicos para mejorar la producción.