La televisión abierta en Argentina atraviesa la crisis de audiencia más profunda de su historia tras sufrir una caída drástica en su encendido general. Mientras que hace una década los ciclos líderes superaban cómodamente los 25 o 30 puntos de rating, en 2026 alcanzar los dos dígitos representa una excepción extraordinaria para la industria audiovisual.
¿Cómo evolucionó el encendido de la pantalla chica en la última década?
La comparación de los registros históricos expone la magnitud de la fuga de espectadores. Hace diez años, en 2016, el encendido total promedio de los canales de aire oscilaba entre los 25 y 28 puntos, con picos de 30 puntos en el horario central de la mano de grandes ficciones locales o megashows como Showmatch.
Para 2021, ese piso general retrocedió hacia los 18 o 20 puntos, donde ciclos como MasterChef Celebrity lograban marcas de 23 puntos. En la actualidad, el encendido global apenas alcanza entre 13 y 15 puntos: los programas más vistos promedian entre 8.5 y 11.5 puntos, mientras que las señales más pequeñas quedan relegadas a décimas de audiencia.
MasterChef Celebrity, uno de los programas de televisión que lograron destacarse de la media
¿Cuáles son las causas estructurales detrás de la fuga de televidentes?
Este cambio no responde a una baja estacional, sino a una transformación cultural y de hábitos de consumo:
Migración hacia el streaming y on demand: Plataformas como Netflix, Disney+ y YouTube dinamitaron la grilla lineal fija, permitiendo que el público elija qué ver y cuándo.
Auge del streaming nativo: Canales como Luzu TV, OLGA o Blender capturaron la atención de los jóvenes con transmisiones en vivo descontracturadas que compiten directamente con los magazines tradicionales.
Crisis de producción y ausencia de ficción: Los altos costos eliminaron las tiras nacionales, llenando las grillas de latas extranjeras o paneles económicos que enfriaron la pantalla.
Fatiga informativa en noticias: La polarización constante y el exceso de confrontación alejaron al público hacia las redes sociales para informarse de forma rápida y menos invasiva.
Ruptura del efecto derrame: El televidente actual no se queda mirando el programa siguiente; al terminar su ciclo favorito, apaga el televisor o consume los resúmenes en formato digital.
La televisión abierta en Argentina atraviesa la crisis de audiencia más profunda de su historia
¿Cómo se mide hoy la audiencia y qué programas lideran el rating?
Para responder a este nuevo escenario, la medidora Kantar Ibope Media modernizó su metodología. El clásico People Meter incorporó análisis de datos hogareños para distinguir el consumo individual del familiar y comenzó a traducir los puntos tradicionales directamente en miles de personas en tiempo real, adaptando el lenguaje televisivo al estándar publicitario del entorno digital.
Un caso testigo de esta dinámica fue el reciente regreso de Popstars por Telefe en alianza con Disney+. El ciclo marcó un techo de 11.3 puntos de promedio (alrededor de 1.130.000 espectadores metropolitanos) y un pico de 11.9 con casi el 50% del encendido total. Aunque la pantalla tradicional todavía demuestra fuerza para montar grandes eventos masivos, su consumo cotidiano es hoy mucho más fragmentado y selectivo.
La televisión nacional tiene el desafío de reinventar sus contenidos para no perder relevancia
Foto: Stock
La transformación de los medios audiovisuales marca el inicio de una era donde los canales de aire deben reinventar sus contenidos para no perder relevancia. Comprender estas nuevas métricas y hábitos de consumo resulta revelador en cuanto al consumo cultural del país. Además, abre nuevos interrogantes hacia el futuro de la televisión en el país.