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Alquileres

Qué pasa si vence el contrato de alquiler y el inquilino no deja la propiedad

Desde la Cámara Inmobiliaria de Mendoza explicaron cuáles son los riesgos de no definir a tiempo la renovación y por qué recomiendan que ambas partes se comuniquen al menos 90 días antes.

Por Cecilia Zabala

Uno de los escenarios más complejos dentro del mercado de alquileres ocurre cuando el contrato vence, pero el inquilino continúa viviendo en la propiedad algunos días, semanas o incluso meses más.

La situación suele generar tensión entre las partes: el propietario quiere recuperar el inmueble o redefinir condiciones, mientras que el inquilino muchas veces no llegó a conseguir otra vivienda o espera una renovación que nunca se terminó de formalizar.

Desde la Cámara Inmobiliaria de Mendoza advirtieron en Aconcagua Radio que estos casos son más comunes de lo que parecen y remarcaron la importancia de anticiparse para evitar conflictos.

“Es un uso y costumbre buena consultar 90 días antes si el inquilino se queda o se va”, explicó Roberto Irrera durante una entrevista radial.

El vacío que puede generar conflictos

Aunque parte de la antigua Ley de Alquileres fue derogada, desde el sector inmobiliario sostienen que sigue siendo recomendable que tanto propietarios como inquilinos se comuniquen con suficiente anticipación para definir qué ocurrirá cuando termine el contrato.

Según explicó Irrera, si el inquilino consulta formalmente sobre la renovación y el propietario no responde, podría interpretarse una continuidad tácita del vínculo.

“Si el inquilino le preguntó al propietario si le iba a renovar el contrato y éste no respondió, se da tácitamente que sigue”, señaló.

El problema aparece cuando ninguna de las partes inicia esa conversación y el vencimiento llega sin definiciones claras.

Por qué recomiendan avisar con tiempo

Desde la Cámara Inmobiliaria remarcaron que mudarse no es un proceso inmediato y que los plazos son importantes para ambas partes.

“No encontrás una casa en diez días tampoco”, sostuvo Irrera, quien explicó que muchas familias eligen una vivienda no solo por precio, sino también por cercanía al trabajo, colegios o redes familiares.

En ese sentido, el plazo de 90 días aparece como una herramienta para evitar situaciones irregulares o conflictos posteriores.

Además, desde el sector señalaron que cuando no existen acuerdos claros, muchas veces se generan discusiones sobre pagos, permanencia o eventuales desalojos.

Qué no puede hacer el propietario

En paralelo, Irrera recordó que aun cuando el contrato haya vencido, el propietario no puede tomar medidas por cuenta propia para forzar la salida del inquilino. “No puede cortarle el gas, la luz o el agua”, afirmó.

En caso de conflicto, la resolución debe canalizarse mediante intimaciones formales y eventualmente por la vía judicial.

La importancia de contratos claros

Otro de los puntos destacados por el referente inmobiliario fue la necesidad de redactar contratos actualizados y precisos, especialmente tras los cambios normativos de los últimos años.

“Uno de los errores más graves es usar contratos viejos y hacer un cortar y pegar”, advirtió Irrera.

Según explicó, muchos conflictos actuales surgen justamente por cláusulas ambiguas o por referencias a normativas que ya no están vigentes.

Pese a esto, desde la Cámara Inmobiliaria aseguraron que Mendoza mantiene bajos niveles de mora y que, en la mayoría de los casos, las situaciones se resuelven mediante acuerdos entre las partes.

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