El avance de las apuestas online entre adolescentes, facilitado por el uso cotidiano del celular, se consolidó como una preocupación creciente dentro del sistema educativo. Si bien en los primeros meses del ciclo lectivo no se registraron situaciones emergentes, los antecedentes recientes muestran un escenario que requiere atención.
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Preocupa el uso del celular para apuestas online en escuelas por su impacto en la salud mental
El fenómeno crece entre estudiantes de 15 a 18 años. Sin dudas, genera preocupación por su impacto en el rendimiento escolar y la salud mental.
Desde la Dirección de Acompañamiento Escolar (DAE) indicaron a Sitio Andino que aún no hay datos actualizados de este año, ya que solo transcurrieron los primeros meses de clases. Sin embargo, señalaron que "no han surgido situaciones emergentes que hayan convocado a la DAE en este timpo", manifestó Carina Gannam, directora de la DAE. Esto permite hablar de una estabilidad en relación con el año pasado, aunque sin descartar la problemática.
El principal antecedente es un censo realizado durante 2025 en el nivel secundario (que incluyó estudiantes de escuelas públicas, privadas y de la modalidad de jóvenes y adultos) en articulación con UNICEF. Los resultados provinciales coincidieron con los relevamientos nacionales y permitieron dimensionar el fenómeno.
En este sentido, uno de los datos más relevantes del censo es que 1 de cada 4 adolescentes apostó dinero
Una práctica que se extiende a los adolescentes
Otro de los datos más relevantes que arrojó el estudio es que la mayor incidencia de apuestas online se concentra en jóvenes de entre 15 y 18 años. En ese grupo etario se detectó el mayor registro tanto de participación como de contacto con plataformas de juego.
Además, el relevamiento mostró que el vínculo con la tecnología va más allá de las apuestas. El 50% de los estudiantes encuestados reconoció que el uso de dispositivos (como celulares, tablets u otras tecnologías) tiene un impacto directo tanto en el rendimiento académico como en las relaciones sociales.
Este reconocimiento por parte de los propios adolescentes evidencia que existe conciencia sobre los efectos del uso intensivo de la tecnología, aunque eso no necesariamente se traduce en una reducción de las conductas.
El rol del ocio y el aburrimiento
Uno de los hallazgos que más llamó la atención a los especialistas fue el motivo que impulsa a los jóvenes a apostar o jugar online. Lejos de lo que podría suponerse, no se trata principalmente de una presión social o de imitación entre pares. Según relató la Directora de la DAE, los adolescentes jugaban y apostaban en línea "por diversión".
Este dato permite comprender que el fenómeno está más vinculado a la gestión del tiempo libre y al aburrimiento que a la influencia directa de otros. "No lo hacen porque lo hace otro compañero, sino porque encuentran ahí una forma de entretenimiento", indicó.
En este sentido, remarcó la necesidad de revalorizar el aburrimiento como parte del desarrollo. "Esos momentos son los que habilitan la creatividad y el pensamiento crítico. Cuando se llenan constantemente con estímulos digitales, se pierde esa posibilidad", advirtió la Directora.
De consumo ocasional a conducta compulsiva
El punto crítico aparece cuando la práctica deja de ser esporádica y se sostiene en el tiempo. En esos casos, puede transformarse en una conducta compulsiva.
Carina Gannam explicó que las apuestas online generan un sistema de gratificación inmediata que impacta en el cerebro, asociado a la liberación de dopamina y a la búsqueda constante de recompensa. A esto se suma lo que denominan "pensamiento mágico": la creencia de que en la próxima jugada se obtendrá un resultado favorable.
Este mecanismo es el que favorece la repetición de la conducta y su progresiva intensificación
"Ahí es cuando pasamos de un consumo inicial a un consumo problemático, especialmente por las edades que estamos abordando", señaló.
Si bien destacó que el juego en sí mismo es una actividad saludable en la infancia y adolescencia, subrayó que el problema surge cuando se combina con apuestas y se vuelve reiterado y compulsivo.
Consecuencias en la salud mental
El impacto de estas conductas se inscribe dentro del campo de la salud mental. Cuando el uso de apuestas se vuelve problemático, comienzan a aparecer diversas consecuencias.
Entre las principales, se destacan:
- Aislamiento social
- Pérdida de interés en actividades cotidianas
- Dificultades en las relaciones afectivas
- Alteraciones del sueño, como insomnio
- Problemas en la alimentación
- Aumento de la ansiedad
En casos más avanzados, estas situaciones pueden derivar en cuadros depresivos u otras patologías
A esto se suma un factor de riesgo creciente: las estafas digitales. Muchos adolescentes pueden ser engañados en plataformas de apuestas, lo que no solo implica una pérdida económica sino también un fuerte impacto emocional que incrementa la ansiedad y el malestar.
Prevención desde la escuela y la familia
Frente a este escenario, desde el sistema educativo sostienen que la clave está en la prevención y en el abordaje integral.
Las estrategias se centran en fortalecer la alfabetización digital, es decir, desarrollar en los estudiantes habilidades para comprender, analizar y utilizar de manera crítica las tecnologías.
Esto incluye:
- Talleres y charlas para estudiantes
- Capacitación docente
- Espacios de acompañamiento escolar
- Trabajo específico en áreas como consumos problemáticos y educación sexual integral
- Acciones de formación también dirigidas a las familias
Además, se impulsa la incorporación de estos contenidos de manera transversal en la currícula, entendiendo que el uso de la tecnología atraviesa todos los aspectos de la vida cotidiana.
En paralelo, se avanza en la formación en nuevas herramientas, como la inteligencia artificial, tanto para docentes como para estudiantes, con el objetivo de promover un uso creativo y pedagógico de los dispositivos.
Un enfoque sin estigmatización
Desde la DAE remarcan que el enfoque no debe centrarse en prohibir o demonizar la tecnología, sino en educar para su uso responsable.
En ese sentido, Carina Gannam destacó también el rol de las familias como actores clave en la prevención. La articulación entre escuela y hogar es fundamental para detectar señales de alerta y acompañar a los adolescentes en el desarrollo de hábitos saludables.