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Pinamar de noche: la vida nocturna en la costa atlántica

Pinamar es el lugar donde la noche nunca se detiene, y cada rincón tiene su propio ritmo para disfrutar a su manera de unas hermosas vacaciones.

Por Sitio Andino Sociedad

Pinamar cambia completamente cuando se va el sol: bares y boliches se llenan de música, las luces de colores empiezan a titilar y ese movimiento particular de la noche costera no se detiene hasta el amanecer. Hay para todos los gustos: podés quedarte en algún lugar tranquilo, tomando algo frente al mar, o meterte de lleno en discotecas que siguen abiertas cuando ya está amaneciendo.

Bares y terrazas: el arranque perfecto

Apenas cae el sol, la Avenida Bunge se transforma. Los bares que tienen mesas afuera se llenan de gente que todavía no está lista para ir a bailar pero ya salió a disfrutar de la noche. Acompañando sus bebidas frescas escuchan música de todo tipo: desde jazz relajado hasta todos los hits del verano.

Los paradores que durante el día funcionan como balnearios mutan al caer la noche. Deck, Kalima o Hemingway se transforman en beach clubs donde la arena bajo los pies convive con tragos elaborados y DJ sets que marcan el ritmo hasta entrada la madrugada. ¿Existe algo más veraniego que bailar descalzo mientras las olas rompen de cerca?

Para quienes llegan desde otras ciudades, conseguir pasajes a Pinamar es el primer paso para adentrarse en esta movida nocturna que tiene algo especial comparada con otros balnearios.

Boliches: mapa nocturno de Pinamar

Pinamar tiene boliches que se ganaron fama propia a nivel nacional. Sobran los nombres conocidos: Ku, Cicciolina, La Luna o Mantra son algunos de los templos nocturnos donde generaciones enteras formaron sus recuerdos de vacaciones. Cada uno tiene su onda particular, su público y ese momento de la temporada donde parece ser el lugar donde hay que estar.

Lo curioso es cómo cambia el mapa nocturno según avanza enero o febrero. Algunos lugares arrancan fuerte en diciembre, pero después bajan, mientras otros explotan recién cuando llega la quincena fuerte del verano. Los habitués saben identificar estas variaciones y ajustan sus salidas en consecuencia.

Las fiestas temáticas están por todos lados. Una noche tenés electrónica, la siguiente reggaetón, después aparece rock nacional o directamente una sesión retro donde todos terminan cantando a los gritos canciones de los 80s/90s. La Fiesta de la Espuma sigue convocando multitudes como siempre, pero la verdad que hay gente que prefiere lugares más chicos, menos abarrotados, donde podés moverte sin que te pisen todo el tiempo.

Comer de noche: rituales noctámbulos

Después de estar horas bailando, te agarra un hambre terrible. Ahí entran las pizzerías y hamburgueserías abiertas hasta la madrugada o esos carritos de panchos y choripanes que justo aparecen cuando los estás necesitando.

Lo del after es otro tema. Ver salir el sol en la playa después de una noche entera afuera es bastante típico del verano de Pinamar. Hay quienes se tiran en la arena a dormir un rato antes de que el sol empiece a pegar fuerte y otros que aprovechan para meterse al agua cuando todavía no hay nadie y el mar está tranquilo.

Cariló y Ostende: si querés algo distinto

Si buscás otra onda sin irte muy lejos, Cariló tiene propuestas más tranquilas pero igualmente interesantes. Los bares entre los árboles tienen esa vibra medio bohemia que atrae a gente diferente de la que va a los boliches grandes de Pinamar.Hay muchos shows de música en vivo y el ambiente es más para charlar que para bailar como loco.

Ostende mantiene ese aire más de pueblo. Las cervecerías artesanales y pubs chicos son ideales si querés zafar del quilombo pero igual salir. Por lo general sale más barato, y como hay menos ruido podés tener conversaciones normales, cosa que en Pinamar muchas veces es imposible.

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