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Herramienta para el futuro

Orientación vocacional: qué es y cómo puede ayudar a elegir una carrera

Llegando al final de la secundaria, muchos adolescentes se preguntan qué camino tomar. Para esto, la Orientación vocacional y ocupacional puede ser una aliada.
Por Florencia Rodriguez

Llegando al final de la secundaria, en la mayoría de los adolescentes se presentan las preguntas: ¿voy a seguir estudiando? Y, si la respuesta es “sí”, la siguiente duda más común es: ¿qué carrera voy a elegir? La transición entre la adolescencia y la adultez que marca el inicio de la construcción de un proyecto de vida no es tan sencillo para todas las personas. Tampoco es nuevo, ya que hace tiempo existen las ferias o “expo” educativas y las universidades abiertas, por nombrar dos ejemplos, que ayudan en este proceso de selección. Sin embargo, no todos están interesados en una carrera de grado por lo que otra herramienta que también resulta importante es la Orientación Vocacional y Ocupacional (OVO).

En Mendoza, universidades, escuelas y municipios brindan talleres de OVO. Sin embargo, existen algunas recomendaciones que pueden ayudar a los/as adolescentes a elegir un proyecto teniendo en cuenta algunos aspectos sobre su personalidad y preferencias.

Nancy Caballero, licenciada en psicopedagogía, explicó de qué se tratan estos talleres de OVO y deslizó algunos consejos para quienes estén dudando sobre su futuro educativo u ocupacional.

Qué es la Orientación Vocacional y Ocupacional y por qué es importante

Caballero, quien supo estar al frente de la cátedra de orientación vocacional y ocupacional de la UCA durante 20 años señaló que estos talleres han ido evolucionando y cambiando a tal punto que se han convertido en una herramienta muy importante en la transición adolescencia-adultez.

“La elección vocacional es un proceso y es un proceso que consiste, sobre todo, en el conocimiento de sí mismo. Está la etapa evolutiva (vocacionalmente hablando) y luego, hay que empezar a buscar intereses y las aptitudes. Cuando un adolescente quiere hacer un test, busca en internet que hay millones y lo que hace es llenar un listado pero, en realidad, lo que les va a decir no es distinto a lo quizás ya sepas o hayas charlado con otra persona”, comenzó a explicar Caballero.

“Entonces, esto es muy importante, primero que nada: el conocimiento de uno mismo te puede llevar a que la carrera que más te gusta. Ahora, bien, puede ser que te guste muchísimo pero que no tengas el tipo de historia personal, la personalidad o que encuentres las circunstancias que te impidan llevarla adelante. Por ejemplo: una persona a la que le gistaría seguir la carrera de Biología Marina, al descubrir que se estudia y ejerce fuera de Mendoza, se abren dos posibilidades, una es que partir no tenga peso en la decisión o que sí lo tenga, qué es más importante ¿trabajar de lo que me gusta o quedarme en el lugar de donde soy y con mis vínculos? Esas preguntas no tienen una respuesta única, depende de cada persona. Por eso, vuelvo al inicio, el conocimiento de sí mismo y de la historia personal ayudará a hacer este discernimiento, en cambio, un test no lo hará”, sumó.

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La recomendación es siempre hacer el taller de orientación vocacional aunque ya hayas elegido una carrrera.

Ese es un aspecto a tener en cuenta. El otro, es la historia personal porque ahí aparecen carreras que se repiten dentro de la familia. “No digo mandatos familiares porque es más difícil pero no debe ser importante pero existen construcciones sociales alrededor de ciertas carreras: quiero decir, hay familias en las que si alguien dice ‘me voy a ir al arte’ son profundamente felices porque hay muchos artistas, pero hay otras en las que ante una declaración así se puede encontrar mucho rechazo y resistencia. Hay chicos/as que escuchan a sus padres sugiriendo que ejerzan lo que les gusta como un ‘hobbie’ o pasatiempo y que estudien una ‘carrera seria’. Esto influye muchísimo en los adolescentes”, apuntó Caballero.

“También la presión, por ejemplo, cuando un hijo/a elige estudiar, por ejemplo, medicina y después descubre que no le gusta realmente, hay familiar que le hacen sentir que su cambio de opinión produce una desilusión terrible y esto no pasa con otras carreras como la educación física, por nombrar alguna. A eso me refiero con esas carreras como medicina, ingeniería, derecho que tienen toda una construcción social alrededor que habla de prestigio y otras que no. Lo cierto es que nada bueno sale de imprimir estos conceptos o presiones sobre el adolescente”, sumó.

Para Caballero, lo principal es reflexionar, revisar y, sobre todo, diferenciar a los intereses genuinos de los intereses que son circunstanciales “como ver una película de Indiana Jones y querer ser arqueólogo. Puede ser que leyendo un libro o viendo una película o serie descubras que hay una carrera que no conocías y te interesa, eso es válido. Ahora, cuando el interés tiene que ver con que tu amigo lo va a estudiar, o para estar más tiempo con mi novio o novia, no tiene mucho sentido porque es supeditar un proyecto personal al de otra persona”.

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Visitar "expo educativas" puede ayudarte a recabar información sobre la carrera que te interesa.

“Entonces, siempre es importante analizar qué nos interesa y si es genuino porque todas esas dudas que habían van a surgir, por eso insisto en que es un proceso: conocerse a uno mismo, las historias familiares, intereses y aptitudes. En los intereses, cuáles se sostuvieron en el tiempo, cuáles surgieron en los últimos años y cuáles son circunstanciales. En cuanto al rendimiento, se puede discernir cuando uno tiene una dificultad muy clara pero hay técnicas muy interesantes para trabajar en eso. Igualmente, una persona siempre sabe más o menos saber cuáles son esas áreas en las que se desenvuelve mejor y en las que no. Allí, se puede pensar en cómo hacer para compensarlo”.

Consejos y aspectos a tener en cuenta al momento de elegir

La licenciada en Psicopedagogía brindó algunos consejos para aquellos/as adolescentes que estén pensando en el próximo paso que darán.

“Lo primero es decirles que no hay determinantes. Quiero decir: hay escuelas que realmente te preparan para la universidad, cada vez menos, pero hay algunas que todavía lo hacen, y otras escuelas que realmente por el tipo de estudio que tienen, que es atomizado, no. Eso hace que muchos chicos/as crean que no pueden ir a una universidad y no es cierto. Pueden ir, pueden prepararse, pueden dedicarse a aprender técnicas de estudio. Entonces, no hay determinantes, lo que hay son condicionantes, porque si elegís una carrera con mucha matemática y nunca te llevaste bien con esa materia, hay que replantearse eso pero siempre tener en cuenta que hay otras que pueden tener menor cantidad de esa materia con la que peleabas seguido”, aconsejó la profesional.

Otras sugerencias son:

“Entonces, en resumen, lo más importante es conocimiento de sí mismo porque esto es un proceso y proceso significa tiempo y esfuerzo”, cerró Caballero.

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