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Provincia de Mendoza

Mendoza y la tenencia responsable: cómo prevenir conductas agresivas en los perros

Tras el ataque mortal de un pitbull en Córdoba, un veterinario explicó cómo prevenir conductas agresivas en los perros y por qué la socialización es clave.

Por Luis Calizaya

En la última semana, el barrio Villa La Lonja, en Córdoba, fue noticia nacional luego de confirmarse la muerte de un niño de 3 años tras ser atacado por un perro de raza pitbull. El caso puso en el centro del debate la importancia de la tenencia responsable de mascotas, especialmente cuando se trata de animales de gran porte o con características físicas que pueden provocar lesiones de gravedad.

El triste caso ocurrió el pasado lunes 10 de agosto.

En Mendoza, aunque sin cifras oficiales, las mordeduras de perros son situaciones que se registran con frecuencia en los hospitales públicos. Sin embargo, cuando una agresión supera el daño físico y termina con una muerte, resulta necesario replantear qué medidas pueden adoptarse para prevenir estos episodios y garantizar tanto la seguridad de las personas como el bienestar de los animales.

Criar perros en casa: ¿Exísten las razas peligrosas?

Para Pablo Vallejos (Mat. 301), veterinario y docente universitario, el debate sobre las denominadas “razas peligrosas” no puede reducirse únicamente a señalar a un determinado animal. Según explicó ante Sitio Andino, existen razas que fueron seleccionadas históricamente para cumplir determinadas funciones de trabajo y que, por sus características físicas y conductuales, requieren un manejo especialmente responsable.

Las razas peligrosas no es que no existan. Hay razas que fueron concebidas para determinado trabajo. Una de ellas, por ejemplo, es la raza más icónica de Argentina, que es el dogo argentino ”, señaló Vallejos.

El especialista explicó que el dogo argentino fue desarrollado como perro de trabajo y utilizado, entre otras tareas, para la caza mayor. Por eso, sotiene que una de las primeras decisiones que debe tomar una persona antes de incorporar un animal de estas características es evaluar si el entorno familiar es adecuado.

El dogo argentino, una de las razas más queridas y cuestionadas.

En ese sentido, el experto remarcó que la conducta de un animal no depende exclusivamente de su raza, sino también de la educación, el ambiente, la socialización y las condiciones en las que vive. La responsabilidad comienza incluso antes de adoptar un perro, como conocer sus necesidades y evaluar si la persona cuenta con el espacio, el tiempo y los recursos económicos necesarios para cuidarlo.

La socialización, una etapa clave desde los primeros meses

Uno de los puntos centrales señalados por el veterinario es la importancia de la socialización durante los primeros meses de vida. Vallejos explicó que el cachorro aprende pautas de comportamiento de su madre y que, posteriormente, atraviesa una etapa fundamental en la que debe familiarizarse con personas, animales, sonidos y diferentes situaciones cotidianas.

Normalmente, un cachorro aprende de la mamá hasta los 50 días. Es como que aprende a respetar a los mayores. ”, explicó.

Según el especialista, los cachorros no deberían ser separados demasiado pronto de su madre. “Los destetamos mucho más temprano, de 30 a 35 días. Debería estar hasta los 50 o 55 días. Ahí aprende de la madre ”, sostuvo.

Luego comienza una etapa que definió como de socialización, que se extiende aproximadamente desde el primer mes de vida hasta los tres meses y medio o cuatro meses.

"No hay razas peligrosas": la importancia de la crianza temprana.

Por el contrario, un cachorro que permanece encerrado y aislado durante esa etapa puede desarrollar mayores dificultades para relacionarse posteriormente. “El tipo que lo encerró después de los tres meses se perdió la etapa de socialización y muy probablemente sea difícil reeducar ese perro ”, advirtió.

El proceso también resulta especialmente relevante cuando se incorpora un perro adulto rescatado. En esos casos, el nuevo dueño muchas veces desconoce cuáles fueron las experiencias previas del animal, cómo fue criado o si sufrió abandono o maltrato.

Vos no sabés qué es lo que tenés. Si introducís un perro que no sabés ni quién lo crió, ni cómo lo criaron ni nada ”, explicó Vallejos, aunque aclaró que esto no significa responsabilizar a los animales rescatados por su comportamiento. Por el contrario, consideró necesario conocer su historia y prestar especial atención a su adaptación.

Humanizar al perro genera problemas: cómo ver la convivencia con niños

Otro de los aspectos que el veterinario vinculó directamente con la tenencia responsable es la tendencia a humanizar a las mascotas. Según explicó, en muchos hogares el perro dejó de ocupar únicamente el rol de animal de compañía para convertirse en un integrante más de la familia, con hábitos y límites que no siempre se corresponden con su naturaleza.

El otro problema, y en referencia a la tenencia responsable, es que hoy por hoy, no solamente con este tipo de razas, lo que hemos hecho los seres humanos es humanizar a los perros ”, sostuvo.

En particular, advirtió sobre el vínculo entre perros y niños pequeños. Los menores pueden interpretar determinadas conductas del animal como juegos, mientras que el perro puede responder desde sus propios códigos de comunicación y comportamiento: “El perro no va a conversar, sino que va a hacer es ir a morder. Es una cuestión de instinto, de conducta ”, explicó.

Por eso, la convivencia entre menores y perros requiere supervisión permanente, independientemente de la raza. Una situación que para un adulto puede parecer inofensiva puede resultar imprevisible para un animal, especialmente si se siente amenazado, invadido o sometido a una situación que interpreta como agresiva.

Diferencias en capacidades físicas y agresividad: no todos los perros son iguales

Vallejos también rechazó la idea de que todas las razas presentan el mismo comportamiento: “ Uno dice: ‘Un caniche es tan agresivo como un pitbull’. No, son dos razas completamente distintas ”, afirmó.

En perros de gran porte, una conducta agresiva puede tener consecuencias mucho más graves debido a su capacidad física. Por eso, sostuvo que elegir una mascota también implica evaluar el contexto en el que vivirá: “Si vos tenés un perro de 50 kilos y no podés pagar un alimento de buena calidad, darle alimentación de buena calidad, espacio suficiente, paseos y atención médica, eso es tenencia irresponsable ”, señaló.

La tenencia responsable, agregó, no consiste simplemente en tener al animal vacunado o sacarlo a pasear. También implica garantizar una alimentación adecuada, controles veterinarios, desparasitación, descanso, ejercicio, espacio y condiciones de vida acordes con sus necesidades.

Hoy cambia: la tenencia responsable es tener un perro en buenas condiciones, bien comido, bien cuidado, que esté desparasitado y que duerma bien ”, resumió.

Castigar a un perro con golpes no es educarlo: qué ocurre

Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue el castigo físico. Frente a la consulta sobre qué ocurre cuando una persona golpea a su perro para corregir una conducta, Vallejos fue contundente: “Nada se aprende de los golpes. El castigo es reforzar conducta, todo lo contrario ”.

Para el veterinario, la educación debe basarse en el refuerzo de los comportamientos adecuados. Acciones como sentarse, permanecer quieto o responder a una orden pueden ser reforzadas positivamente para que el animal comprenda qué conductas se esperan de él: “Tenemos que reforzar conductas que hacen bien, como sentarse o quedarse quieto ”, explicó.

El uso de la violencia, por el contrario, puede aumentar el miedo y generar respuestas defensivas. Por eso, ante una conducta problemática, lo recomendable es recurrir a profesionales que puedan determinar cuál es el origen del comportamiento y establecer una estrategia adecuada para modificarlo.

Tenencia responsable y maltrato animal: urgencias legales en Mendoza

Al ser consultado sobre el derecho animal y las denuncias por maltrato en Mendoza, Vallejos consideró que el marco legal necesita una actualización: “Normalmente, para hacer las denuncias en Mendoza hay una fiscalía, porque así lo dictamina una ley. El derecho animal, dicho sea de paso, es obsoleto y no abarca nada ”, cuestionó.

Según Vallejos, es necesario actualizar hoy el derecho animal en Mendoza.

Para el profesional, sería necesario revisar y modificar la legislación para contemplar de manera más amplia las situaciones de maltrato y también aquellas en las que un animal representa un riesgo para las personas.

En ese contexto, también cuestionó la utilización de determinados perros como símbolo de estatus. Tener un animal de gran tamaño no debería responder únicamente a una cuestión de imagen, sino a la posibilidad real de brindarle las condiciones que necesita.

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