Por considerar a la música como una herramienta para vincularse con otras personas, sus primeras prácticas en la carrera de dirección coral comenzaron con adultos mayores, cuando tenía 20 años. Con ellos surgió la posibilidad de realizar ciclos corales y giras. Si bien tuvo a varios grupos a su cargo, actualmente dirige el coro del Centro Cultural Matesis, desde hace 20 años; Coralhuayquerías, que tiene 10 años de trayectoria; y Coral del Pedemonte, que cuenta con 7 años de existencia.
Para Carina Chinigioli, "todos podemos ser coreutas".
Foto: Mendoza Coral
Las personas de la tercera edad fueron quienes la ayudaron a descubrir un enorme campo de trabajo para el entrenamiento vocal: "Descubrí que si los trabajás de formas determinadas y técnicas, podías lograr resultados artísticos. Ahí me apasioné por trabajar con las personas adultas", expresó.
Luego de dirigir a niños, jóvenes y adultos, en la actualidad busca sumar a más personas que se interesen por cantar, incluso sin experiencia previa. Sin embargo, el ingreso requiere un proceso de nivelación que contempla aspectos como la afinación y el entrenamiento auditivo: "Hay personas a las que les cuesta más afinar y afinar con el otro, que es el coro. Pero se supone que todos podemos aprender a cantar afinados, todos podemos ser coreutas y podemos interpretar repertorio".
La posibilidad de aprender es la clave detrás del coro, algo similar a cuando intentamos hablar durante nuestros primeros años de vida. Por lo tanto, para la coreuta mendocina, en el canto sucede exactamente lo mismo: "Si aprendemos a escuchar correctamente, aprendemos a afinar correctamente. Todos pueden ingresar".
En línea con sus dichos, afirmó que cuenta con una gran experiencia de casos en los que personas que ingresaron para tener su primera experiencia coral hoy son capaces de interpretar un repertorio de cuatro a seis voces sin problemas.
La voz como herramienta de canto e inclusión.
Foto: Mendoza Coral
Una dinámica intergeneracional rica en experiencias: por qué cada “coro es una familia”
Las tres agrupaciones que dirige en la actualidad se destacan por un rasgo particular: más allá de estar al servicio de las personas mayores, también cuentan con la presencia de jóvenes desde los 18 años. Según Carina, cada coro no se diferencia únicamente por la edad de sus integrantes, sino también por las diferencias en sus voces y habilidades, que potencian a cada grupo sobre el escenario.
Así, destaca que los adultos y las personas de la tercera edad sobresalen por su capacidad para transmitir sensaciones y sentimientos a través de sus voces a la hora de cantar, algo que, según explica, es clave para las neuroemociones y que el público logra percibir. Mientras que una voz juvenil aporta más técnica, además de permitir alcanzar notas más altas y sostenerlas durante más tiempo.
Pero ¿qué significa tener habilidades y una buena conjunción de voces sin un ambiente de trabajo ideal? Eso es algo que para la docente mendocina no puede dejarse de lado: "Cada coro es una familia. Estamos en los buenos y malos momentos, nos escuchamos, viajamos juntos o armamos juntadas".
El solo hecho de llegar y cantar no es lo único que se llevan quienes forman parte del proyecto, porque cada integrante atraviesa una profunda transformación personal. Si bien a muchos les cuesta seguir la dinámica del trabajo coral, para Carina también implica dejar de lado la individualidad: "No entrás para ser vos el que se va a lucir, sino para ser parte de un proyecto en conjunto".
La sensación de ingresar a un grupo armado y no conocer a nadie se diluye rápidamente una vez que reciben el apoyo de los más experimentados, ya que cada integrante forma parte de un proyecto y su voz puede modificar todo el sonido.
Abandonar la individualidad: un coro integrado brinda mejores rendimientos.
Foto: Mendoza Coral
Al mismo ritmo que un equipo de fútbol, donde la unión y el compromiso lo son todo, la coreuta señala que es importante la responsabilidad de cada integrante para estar presente tanto en los entrenamientos vocales como en los actos. "Cuando vienen las presentaciones, si alguno no puede estar, humanamente el grupo se resiente. (...) Somos todos y nos necesitamos todos para construir ese sueño", explica Chinigioli.
Trabajos de respiración y relajación: así son los ensayos semanales
Como son tres grupos diferentes los que tiene a su cargo, cada uno entrena en días y horarios distintos. Carina se asegura de que haya al menos un ensayo por cada agrupación, con una duración de entre 2 horas y media y 3 horas y media, dividido en bloques de trabajo.
Hay una etapa de entrenamiento que no solo está destinada a los recién ingresados al coro. Esta incluye ejercicios para las cuerdas vocales, respiración, vocalización y emisión de sonidos, lo que permite que la voz pueda integrarse con la de quien está a su lado.
Incluso para quienes se suman luego de trabajar, se genera un espacio para practicar relajación, impostación y ampliación de los registros vocales, de manera que el integrante pueda enfocarse únicamente en cantar.
Además de cantar, se pueden conocer a nuevas personas.
Foto: Mendoza Coral
Luego del primer proceso, continúa la lectura de las partes. Según explicó Carina, dependiendo de la dificultad de las obras y del tiempo disponible, se realiza un repaso de manera grupal o individual, de lo que se va cantando. Después se juntan las cuerdas femeninas y masculinas para dividirse en cuatro voces: sopranos y contraltos para las mujeres; tenores y bajos para los hombres.
Una vez aprendida la obra, pasan a los octetos. Se trata de que dos personas por cuerda canten y armen un mini coro, de manera que puedan exponerse solos, cantar junto a cualquier persona y defender la obra ante la falta de un compañero.
En la última instancia llega la programación de conciertos, giras y ciclos. Allí es donde se concretan dos participaciones aseguradas para los ciclos del Encuentro Internacional de Coros de Mendoza Coral y los Encuentros Corales Solidarios.
Otro aspecto llamativo es, sin dudas, el amplio repertorio musical que se pone en práctica. Como cada elenco presenta su propia personalidad artística, quienes quieran ser parte podrán encontrar propuestas que coincidan con sus gustos personales.
Por ejemplo, en el Coro del Centro Cultural Matesis se abarcan el folclore y la música popular argentina y latinoamericana. En Coralhuayquerías, con un repertorio similar, incorporan como ningún otro coro del país y de la provincia el movimiento en el escenario, como la expresión corporal y la ecopercusión. En el caso de Coral del Pedemonte, se especializan en rock nacional polifónico, sobre todo rock mendocino, además de sumar todo tipo de música y obras.
Cómo sumarse a los coros: medios de contacto y ubicaciones
Para sumarse, los interesados pueden encontrar todos los medios de contacto en la página de Facebook de Mendoza Coral. También pueden comunicarse directamente con Carina al 261 589-7778 o al correo electrónico: [email protected].
Así también, cada coro tiene su lugar y día de ensayo, por lo que se deben tener en cuenta los siguientes datos:
Coralhuayquerías:
- Ensayos: todos los lunes, desde las 18.30.
- Ubicación: SUM lateral del templo de la Merced, Ciudad. Ingreso por calle Córdoba.
Coral del Pedemonte:
- Ensayos: todos los martes, desde las 19.
- Ubicación: Capilla Inmaculada Concepción, Ciudad. En barrios del Oeste.
Coro Centro Cultural Matesis:
- Ensayos: todos los jueves, desde las 18.30.
- Ubicación: Centro Cultural Matesis, Godoy Cruz. Calle Sargento Cabral 88.
Una vez establecida la primera comunicación, la profesora a cargo abre un espacio de encuentro previo, donde cuenta más detalles del proyecto y, sin falta, realiza una prueba de voz para conocer el tipo de registro y la nota de paso que posee el ingresante.