Este domingo fallecieron dos mujeres que marcaron la historia de la defensa de los derechos humanos en Argentina. Se trata de Taty Almeida, histórica integrante de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y de Angelina Caterino de Castro, referente mendocina de la misma organización.
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Fallecieron las Madres de Plazo de Mayo Taty Almeida y Angelina de Castro, emblemas de los derechos humanos
Las referentes de Madres de Plaza de Mayo fallecieron este domingo a los 95 y 92 años. Ambas dedicaron su vida a la búsqueda de verdad y justicia por sus hijos desaparecidos.
Ambas dedicaron gran parte de sus vidas a la búsqueda de verdad y justicia por sus hijos desaparecidos durante la última dictadura militar, convirtiéndose en símbolos de lucha, memoria y resistencia.
Falleció Taty Almeida a los 95 años
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga fue una de las figuras más emblemáticas de la lucha por los derechos humanos en Argentina y falleció este domingo a los 95 años mientras permanecía internada en el hospital Italiano. Durante décadas, se convirtió en una voz indispensable en la defensa de la memoria, la verdad y la justicia, transformando su dolor personal en una causa colectiva que trascendió generaciones.
Según informó Noticias Argentinas, minutos antes de su fallecimiento había sido sedada debido al delicado estado de salud que atravesaba. "Porque ya su cuerpito no aguantaba más", señalaron personas cercanas a la histórica referente. "Gracias por haber acompañado sus relatos. Nos dio mucha felicidad a todos", expresaron sus allegados tras conocerse la noticia.
La confirmación oficial llegó a través de un comunicado difundido por su entorno: "A las 19.20 del 14 de junio falleció en el Hospital Italiano nuestra querida Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. En breve comunicaremos en qué lugar se llevará a cabo la despedida. 30 mil detenidos desaparecidos. Presentes, ahora y siempre", manifestaron.
De acuerdo con las primeras informaciones, el velatorio se realizaría en la sede del sindicato de Telecomunicaciones FOETRA, donde familiares, amigos y militantes podrán darle el último adiós.
Una vida marcada por la búsqueda de justicia
La historia de militancia de Almeida comenzó tras la desaparición de su hijo, Alejandro Martín Almeida, quien tenía apenas 20 años y trabajaba en la agencia Télam. En junio de 1975 fue secuestrado por la organización parapolicial conocida como Triple A, durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, y desde entonces permanece desaparecido.
Con el paso de los años, Taty se convirtió en una de las principales referentes de Madres de Plaza de Mayo, organización que llegó a presidir luego de las divisiones internas que atravesó el movimiento. Su figura logró trascender las diferencias políticas y partidarias, consolidándose como un símbolo de la defensa de los derechos humanos.
Su legado quedó reflejado en una frase que repitió incansablemente a lo largo de su vida y que hoy resuena con fuerza entre quienes la recuerdan: "La única lucha que se pierde es la que se abandona".
A partir de la desaparición de Alejandro, Almeida inició un camino de compromiso y militancia que la transformó en una de las mujeres más respetadas de la Argentina. Hasta sus últimos días sostuvo el reclamo por memoria, verdad y justicia, convirtiéndose en un ejemplo de perseverancia y dignidad frente al dolor.
Mendoza despide a Angelina Caterino de Castro
Angelina Caterino de Castro fue una de las tantas madres y abuelas que durante años convirtieron el dolor en lucha. Cada jueves marchaba en la Plaza San Martín de Mendoza junto a María Asof de Domínguez, la otra abuela de Claudia y una de las principales referentes de los organismos de derechos humanos en la provincia.
Como miles de familias atravesadas por el terrorismo de Estado, ambas emprendieron una búsqueda incansable tras la desaparición de sus seres queridos. Sin embargo, la lucha de Angelina y María tenía además una esperanza adicional: encontrar a la nieta o nieto que podía haber nacido en cautiverio.
Tras décadas de incertidumbre, esa búsqueda tuvo un desenlace reparador en 2015, cuando el Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó la identidad de Claudia Domínguez Castro, quien se convirtió en la nieta recuperada número 117 por Abuelas de Plaza de Mayo.
La restitución de Claudia también abrió el camino hacia la justicia. Por su apropiación se llevó adelante un proceso judicial que concluyó en marzo de 2019 con la condena de tres personas responsables de los hechos.
Una historia atravesada por el amor y la esperanza
Al despedirla, desde Abuelas de Plaza de Mayo recordaron la historia de vida de Angelina y destacaron la fortaleza con la que enfrentó décadas de búsqueda.
"Angelina Caterino era hija de inmigrantes italianos y creció en una familia trabajadora vinculada a los viñedos de Mendoza. A los 15 años conoció a quien sería su esposo, José, durante un corso de carnaval. Juntos formaron una familia y tuvieron seis hijos. Gladys, la mayor, fue desaparecida mientras estaba embarazada", recordaron.
También resaltaron el emotivo encuentro con su nieta recuperada. "Con la calidez que siempre la caracterizó, conoció a Claudia en 2015 y construyó con ella un profundo vínculo de amor", expresaron desde la organización.
Aunque nunca pudo reencontrarse con su hija, Angelina alcanzó a abrazar una parte de la verdad que buscó durante toda su vida. Ese encuentro con Claudia se convirtió en uno de los mayores símbolos de reparación, memoria y esperanza de su historia.
Un legado de memoria y justicia
Las historias de Taty Almeida y Angelina Caterino de Castro representan el compromiso inquebrantable de cientos de madres y abuelas que transformaron el dolor en una lucha colectiva por los derechos humanos.
Sus nombres quedarán ligados para siempre a la búsqueda de justicia y a la construcción de una sociedad con memoria, dejando un legado que trasciende generaciones y continúa inspirando a quienes sostienen la defensa de los derechos humanos en Argentina.