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Entrevista

Día del Tatuaje: del estigma a una expresión artística que no para de sumar apasionados

En el Día Internacional del Tatuaje, Pedro Calderón, un mendocino con más de dos décadas de trayectoria habla sobre la evolución del "tattoo".
Por Florencia Rodriguez

Un tatuaje es una obra viviente. No queda colgado en un pared llenándose de polvo sino que se puede ver y disfrutar durante mucho tiempo, es algo que está vivo”. Las palabras son de Pedro Calderón, un mendocino quien hace más de 20 años trabaja en la piel de las personas. En el Día Internacional del Tatuaje, habló sobre la evolución y el cambio de paradigma en torno a esta expresión artística que sigue sumando apasionados día a día.

“Me gustaba mucho dibujar cuando era chico y después, con las idas y vueltas de la vida, encontré el tatuaje. Fue como poder hacer obras de arte en la piel de las personas y eso me encantó porque las obras, comúnmente, quedan colgadas en la pared, pero en este caso cobran vida y la gente las puede ver y disfrutar, no son cuadros que permanecen en un lugar llenándose de polvo, no; eso que vos creás está vivo”, comenzó a contar Pedro quien luego de trabajar durante muchos años en la galería Caracol, hoy lleva adelante “San La Muerte Tattoo”, en la galería Independencia, en Ciudad.

“Con el paso del tiempo, fui conociendo a muchos artistas y varios de ellos hicieron que yo siguiera adelante, que ya lleve 23 años trabajando en esto y que quiera seguir tatuando hasta el día de hoy. Lo que hicieron algunos como Cristian Benvenuto, (tatuador argentino que salió de Cipolletti, Río Negro), que llegó a las convenciones más grandes del mundo solamente a fuerza su talento, de su ímpetu, de su espíritu de luchador en una época en la que no existían las redes sociales tuvo un gran impacto en mí. Ese logro es irrepetible y él es, sin lugar a dudas, uno de los responsables de que el tatuaje como expresión artística haya llegado hasta dónde está hoy, que se haya convertido en lo que es, por eso, en Argentina también se celebra el Día del Tatuador el 17 de septiembre ”, expresó.

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Pedro Calderón comenzó a trabajar y formarse como tatuador en el año 2000.

Del rechazo y el estigma a una expresión artística que habla en la piel

No hace muchos años, tener un tatuaje traía aparejados varios inconvenientes, quizás el que viene más rápido a la memoria era el obstáculo que representaba al momento de postular para un empleo. En muchos casos, no tener tatuajes era un requisito excluyente.

Pero ahí no terminaba todo, “era un poco discriminatorio, ¿no? si tenías tatuajes no te contrataban, no tenías ‘buena presencia’, no dabas con la imagen del lugar y si te empleaban, te metían en el fondo. Desde aquellos días, hace unos 10 años atrás, hasta la actualidad, hubo una clara evolución”, dijo.

Y sobre el motivo, explicó: “Creo que no pudieron frenar algo que no solamente hacían los músicos que nos gustaban de adolescentes sino que después se fueron sumando los deportistas de alto rendimiento, actores, actrices muy reconocidas y el tatuaje se despegó de esa ‘imagen negativa’ y ahí se empezó a ver cara linda de este arte porque previo a ese cambio de paradigma, había un estigma, una convicción de que quienes se tatuaban seguramente eran delincuentes, habían estado presos, eran de una mafia o de una secta. Sobre todos, pesaba un estigma, eso hoy ya no existe, ahora se ve como lo que es: una expresión de arte más. No se puede ir en contra de un movimiento mundial, no siempre se puede frenar algo tan grande”.

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Con 23 años de trayectoria, Pedro Calderón es uno de los tatuadores más talentosos de la provincia.

Una evolución acelerada por las redes y la pandemia

No caben dudas de que el tatuaje ya es considerado una expresión de arte corporal pero antes de subir ese último escalón, pasaron muchos años. Los primeros artistas que tomaron la posta y desterraron estigmas llevando y enseñando su arte en Argentina y en el mundo fueron el primer caballo de batalla, la tecnología se ocupó- como en tantos otros casos- de acelerar los procesos de cambios.

“Ha tenido una evolución importante. En los últimos años, internet y, sobre todo, las redes sociales, hicieron que el tatuaje llegara a todos los rincones del mundo porque el camino a que se considere una expresión de arte no fue tan fácil y trabajar como tatuador no era lo más común. Por ejemplo, cuando yo empecé en el año 2000, entramos en crisis Argentina y pensar en tatuar y vivir de eso era una locura. Recuerdo que mi viejo mi decía: ‘Te vas a morir de hambre’. Lógico, todo era preocupación e incertidumbre en esa época. Pero bueno, eran otros tiempos y creo que luego todo fue cambiando para mejor”, dijo.

“Por otro lado, también pienso que hay pensamientos conservadores que, por fortuna, ya se perdieron o están en ese proceso. Mi mamá, por ejemplo, es una mujer de más de 60 años y tiene tatuajes. Entonces, ahí es cuando ves el cambio, cuando hijos, hijas, incluso, nietos proponen a su mamá o a su abuela hacerse un tatuaje juntas y van y lo concretan y salen felices. La gente ya piensa de otra forma. Ahora, no solamente tatúa aquella persona que quizás tenía que esconder sus brazos cuando iba a pedir un trabajo, hoy lo hacen gerentes de bancos, dueños de empresas, y todo tipo de personas, no hay distinción en este sentido y eso también es lo lindo de esta evolución: que ya no hay estigmas, solamente hay ganas de expresar con el cuerpo, de mostrar una identidad, algo que habla de nosotros mismos en la piel y que es único”, agregó.

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"San La Muerte Tattoo", es el nombre del local de Calderón, en galería Independencia de Ciudad.

Y si algo faltaba para terminar de instalar al tatuaje en la sociedad fue la pandemia, sí, la del 2020. Si bien, Pedro tiene trabajo de manera constante gracias a la trayectoria que construyó en sus 23 años detrás de la tinta, el Covid empujó a muchas personas a concretar ese proyecto que quizás deseaban hace mucho tiempo y esto se traduce en más trabajo luego de unos años muy difíciles.

“Afortunadamente, en mi caso, tengo clientes de forma casi constante. No obstante, la pandemia hizo que muchas personas se dieran cuenta de que posponer algo que queremos no iba más porque de un día para el otro, la vida de todos podía cambiar bruscamente y, de hecho, fue lo que nos pasó en el 2020. Eso también tuvo un impacto en esta actividad económica, la gente ya no espera para dar el paso, para disfrutar de algo que tal vez viene planeando hace tiempo y, por suerte, se traduce en trabajo", señaló Calderón.

"Ahora, tiene una movida constante porque sin contar la pandemia, había momentos en los que parábamos todos, como una 'temporada baja', eso ha cambiado para la gran mayoría de los que trabajamos en esto y, la verdad, es que yo me despierto contento cuando sé que ese día tengo un proyecto, un trabajo por hacer y no importa el tamaño, color, el estilo del tatuaje, salgo a trabajar contento siempre porque es lo que me gusta, lo que aprendí y sobre lo que me formé, en lo que me capacité desde mis comienzos y lo sigo haciendo para tratar de hacerlo cada vez mejor, yo salgo feliz a laburar", cerró el tatuador.

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