Del trabajo a la independencia: Ruth y Valentín contaron en el Foro Valos cómo la inclusión laboral cambió sus vidas
Ruth Ortiz y Valentín Rojas Morales compartieron sus experiencias de inserción laboral y pusieron en primera persona uno de los grandes desafíos de la inclusión: que las personas con discapacidad puedan acceder a un empleo, desarrollarse y avanzar hacia una vida adulta con mayor autonomía.
Ruth Ortiz y Valentín Rojas Morales compartieron en el Foro Valos 2026 sus experiencias laborales y cómo el trabajo les permitió avanzar hacia una mayor autonomía.
Conseguir un trabajo, cobrar un sueldo, aprender una tarea, tener compañeros y empezar a tomar decisiones con el dinero propio pueden parecer pasos habituales de la vida adulta. Sin embargo, para muchas personas con discapacidad física o intelectual la inclusión y el acceso al mundo laboral continúa atravesado por barreras, prejuicios y falta de oportunidades.
Sobre esa realidad hablaron Ruth Ortiz y Valentín Rojas Morales, dos jóvenes con síndrome de Down que participaron este miércoles del Foro Valos 2026, en la Nave Cultural, para contar en primera persona sus experiencias en diferentes empresas y qué significó para ellos ingresar al mercado laboral.
La charla fue moderada por Valentina Tornello, de Cima Consultora, y puso el foco en el acceso al empleo como una herramienta clave para la independencia de las personas con discapacidad.
Foto: Cristian Lozano
La exposición, denominada “En primera persona”, fue moderada por Valentina Tornello, coordinadora de Comunicación de Cima Consultora, y permitió llevar la discusión sobre inclusión laboral desde los conceptos y las políticas empresariales hacia las historias concretas de quienes buscan y consiguen un lugar en el mundo del trabajo.
Ruth y Valentín llegaron a esas experiencias a partir del acompañamiento de Fundación Empate, organización que trabaja con personas con discapacidad en distintas etapas de sus vidas y que enfrenta uno de los desafíos centrales que aparecen al llegar a la adultez: cómo transformar la inclusión social y educativa en oportunidades reales de empleo, autonomía e independencia económica.
Cuando la inclusión se convierte en una oportunidad concreta
Durante la charla, Ruth y Valentín repasaron sus experiencias laborales, las tareas que realizaron y los aprendizajes que fueron incorporando en cada uno de esos espacios.
Ruth es modelo e influencer. "Yo creo que la gente piensa que somos invisibles, pero nosotros no somos invisibles, queremos que nos vean y que se pongan en nuestro lugar", reflexionó.
"Algunas veces dijeron que no era una persona útil, que no podía hacer algunas cosas. Pero no es así", agregó Ruth.
Su relato permitió ponerle una historia concreta a una problemática que muchas veces se aborda únicamente desde las estadísticas o desde la responsabilidad social empresaria: tener discapacidad no implica no poder trabajar, sino que muchas veces el principal obstáculo está en encontrar una empresa dispuesta a generar la oportunidad y realizar los ajustes necesarios.
Ese fue también uno de los ejes de la experiencia compartida por Valentín. Él trabaja actualmente en una farmacia, como repositor y atención al público. Además, lleva libros a un lenguaje fluido y de fácil comprensión.
Ruth Ortiz y Valentín Rojas Morales contaron sus experiencias de inclusión laboral en el Foro Valos 2026.
Foto: Cristian Lozano
Las experiencias de ambos mostraron, además, que la inclusión laboral tiene una dimensión que va mucho más allá del puesto de trabajo. Un empleo significa también ingresos propios, responsabilidades, vínculos sociales, autoestima y la posibilidad de avanzar hacia mayores niveles de autonomía.
El desafío de llegar a la vida adulta
La exposición también puso sobre la mesa una instancia particularmente compleja para las personas con discapacidad y sus familias: qué sucede después de la escuela y cómo se construye un proyecto de vida durante la adultez.
Durante la infancia y la adolescencia suelen existir espacios educativos, terapéuticos, deportivos y de acompañamiento. Al alcanzar la edad adulta aparece un nuevo desafío: encontrar oportunidades para estudiar, capacitarse, trabajar y desarrollar una vida cada vez más independiente.
Es en ese proceso donde el empleo adquiere un lugar central.
"Queremos ser parte de la sociedad en la que vivimos, insertarnos un poco más, que nos respeten, que nos valoren", sostuvo Valentín.
La propuesta presentada en el Foro Valos buscó precisamente correr la discusión de una mirada asistencial para poner el foco en las capacidades de cada persona.
Cima Consultora viene trabajando sobre esta perspectiva junto a empresas y candidatos. Tornello sostuvo que uno de los problemas que detectaron es que muchas organizaciones tienen voluntad de incorporar personas con discapacidad, pero no siempre cuentan con información, herramientas o acompañamiento para llevar adelante correctamente esos procesos.
La premisa es que una entrevista laboral no debería estar centrada en explicar una discapacidad, sino en conocer qué sabe hacer esa persona, cuáles son sus habilidades y qué puede aportar a determinado puesto de trabajo.
Del “dar una oportunidad” al derecho a trabajar
Las historias de Ruth y Valentín dejaron planteado otro cambio de perspectiva: la inclusión laboral no debería reducirse a un gesto solidario de una empresa.
Para que sea efectiva, la incorporación tiene que responder a las capacidades de la persona y a una necesidad real de la organización. De esa manera, el trabajador puede desarrollarse profesionalmente y la empresa incorpora talento a sus equipos.
Ruth y Valentín pudieron contar qué ocurrió cuando las oportunidades efectivamente aparecieron: trabajaron, aprendieron, asumieron responsabilidades y comenzaron a construir, como cualquier otra persona adulta, su propio camino hacia la independencia.