Cada 18 de junio se conmemora el Día del Orgullo Autista, una fecha que invita a reflexionar sobre la neurodiversidad, promover la inclusión y visibilizar las experiencias de quienes forman parte del espectro. Lejos de centrarse en diagnósticos o dificultades, la jornada busca reconocer las fortalezas, derechos y aportes de las personas autistas en todos los ámbitos de la sociedad.
- Sitio Andino >
- Sociedad >
Autismo en primera persona: el valor de un diagnóstico tardío y los desafíos que persisten
Los testimonios en primera persona ayudan a derribar mitos sobre el autismo y promover la inclusión. En el Día del Orgullo, una mendocina nos comparte su historia.
En los últimos años, una de las transformaciones más significativas ha sido el creciente protagonismo de las propias personas autistas en las conversaciones sobre el tema. Sus testimonios permiten ampliar la comprensión social del autismo y cuestionar ideas preconcebidas que aún persisten.
Ese es el caso de Daiana, una mendocina de 34 años que recibió su diagnóstico en la adultez, en 2023. Además, es madre de un niño de 7 años con autismo, una experiencia que le permitió recorrer un camino de aprendizaje, aceptación y acompañamiento familiar. Para ella, el Día del Orgullo Autista representa una oportunidad para transmitir esperanza a otras familias que atraviesan el proceso de un diagnóstico.
En diálogo con SITIO ANDINO, resaltó la importancia “de los logros infinitos que podemos alcanzar a pesar del diagnóstico, sobre todo en nuestros hijos, que podemos crear muchísimos momentos de alegría y superación. Como dicen, un diagnóstico no es destino y después del duelo viene una vida hermosa”, expresó.
Su historia refleja una realidad cada vez más frecuente: la de las personas que reciben un diagnóstico en la adultez luego de años sin comprender algunas experiencias de su propia vida. En su caso, lejos de representar una limitación, el diagnóstico significó una herramienta para comprenderse mejor.
“El diagnóstico tardío a mí, en lo personal, me trajo alivio. Me ayudó mucho a entenderme, entender mi infancia y adolescencia, aceptarme como soy y darme mi lugar en mi familia y en la sociedad”, contó.
Además, destacó que ese proceso le permitió contener a su hijo, “acompañarlo en su camino y abrirle muchas puertas que yo no tuve”. Sin embargo, Daiana considera que aún persisten desafíos importantes. “Hay muchas barreras aún para nosotros en la sociedad. Falta inclusión, falta empatía. Sí hay visibilización y eso es un avance muy importante que no debemos menospreciar”.
La importancia de escuchar a las personas autistas
Para la licenciada Cecilia Gargantini (Mat. 4269), especialista en autismo y subdirectora de Talleres de Vinculat, incorporar las voces autistas resulta fundamental para avanzar hacia una comprensión más completa de esta condición. Según explicó, durante mucho tiempo el conocimiento estuvo construido principalmente a partir de observaciones realizadas por profesionales, investigadores o familiares, con estudios centrados mayoritariamente en varones.
“Considerar, escuchar y dar protagonismo a las personas autistas es una forma de reconocer sus derechos y favorecer la inclusión”, sostuvo.
“Hoy sabemos que incorporar las voces autistas enriquece y complejiza nuestra comprensión”, afirmó. La especialista señaló que reconocer a las personas autistas como protagonistas permite conocer mejor sus fortalezas, desafíos, necesidades y recursos, favoreciendo el desarrollo de prácticas educativas, sociales y clínicas más respetuosas.
Los prejuicios que todavía persisten sobre el autismo
A pesar de los avances en materia de visibilización, la especialista advirtió que continúan vigentes numerosos mitos que afectan la inclusión educativa, social y laboral de las personas autistas.
Uno de los más frecuentes es creer que todas las personas autistas son iguales. “El autismo se presenta como un espectro en el que existe una gran diversidad de perfiles, capacidades, necesidades y formas de comunicación”, explicó.
También mencionó situaciones en las que personas diagnosticadas en la adultez encuentran resistencia o incredulidad por parte de su entorno debido a que no encajan en los estereotipos tradicionalmente asociados al autismo.
Otro prejuicio habitual consiste en reducir el autismo únicamente a las dificultades, sin reconocer talentos, intereses y fortalezas individuales. Asimismo, persiste la idea errónea de que no desean relacionarse con otros o carecen de empatía. “Lo que suele existir son formas diferentes de expresar emociones, comprender y vivenciar las situaciones sociales y comunicarse con los demás”, aclaró.
Hacia una sociedad más inclusiva
Para construir entornos más accesibles, Gargantini considera que el primer paso es seguir hablando sobre el tema y promover información basada en evidencia. Además, remarcó la importancia de escuchar las necesidades particulares de cada persona y evitar respuestas estandarizadas.
En las escuelas, esto implica generar prácticas educativas flexibles y capacitar a los equipos docentes. En los ámbitos laborales, supone reducir prejuicios durante los procesos de selección, valorar competencias y realizar ajustes razonables cuando sea necesario.
La especialista también destacó iniciativas que pueden beneficiar a muchas personas, como las horas silenciosas en comercios, la reducción de estímulos sensoriales en determinados espacios y las capacitaciones sobre inclusión.
“Pequeñas modificaciones pueden generar una participación más cómoda y plena para muchas personas”, concluyó.
En el marco del Día del Orgullo Autista, los testimonios de personas como Daiana y el trabajo de profesionales comprometidos con la inclusión muestran que el camino hacia una sociedad más respetuosa comienza escuchando a quienes viven el autismo en primera persona.