Kshamenk, la única orca que permanecía en cautiverio en toda Sudamérica, murió este domingo por la mañana en el oceanario Mundo Marino, ubicado en San Clemente del Tuyú. El animal vivía allí desde 1992, en una pileta de poco menos de 30 metros.
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Adiós a Kshamenk: murió la única orca que permanecía en cautiverio en toda Sudamérica
La orca vivía desde 1992 en Mundo Marino y murió este domingo por la mañana a causa de un paro cardiorrespiratorio. La despedida del equipo veterinario.
Según informaron desde la institución, el fallecimiento ocurrió cerca de las 7 de la mañana a causa de un paro cardiorrespiratorio.
"Con inmenso dolor queremos comunicar que hoy, rodeado de sus cuidadores y del equipo veterinario, Kshamenk nos dejó. Actualmente se están analizando las circunstancias y el origen que lo provocó", indicaron desde Mundo Marino.
Un cuadro asociado a su avanzada edad
Desde el oceanario explicaron que la muerte de la orca estaría vinculada a su edad avanzada, ya que no logró recuperarse pese a los cuidados constantes.
"Se trató de un cuadro asociado a su avanzada edad, del cual no pudo recuperarse a pesar de los esfuerzos y la atención permanente del equipo de profesionales dedicados a su cuidado", señalaron.
El emotivo mensaje del equipo veterinario
Juan Pablo Loureiro, jefe veterinario de Mundo Marino, expresó el profundo dolor del equipo tras la pérdida del animal. "Es muy difícil describir el dolor que sentimos por la partida de Kshamenk. Con él se fue una parte de cada uno de nosotros.
"Somos un equipo enorme de personas que dedicamos nuestra vida a asegurarle el mayor bienestar las 24 horas, los 7 días de la semana, durante 33 años", sostuvo.
Y agregó: "Era parte de nuestra familia. Nos queda la tranquilidad de haberlo cuidado con todo nuestro amor y la certeza de que su legado nos permitirá seguir trabajando por la conservación de muchos otros animales".
Florencia Speciale, una de sus cuidadoras, también recordó a Kshamenk con palabras cargadas de emoción.
"Kshamenk nos enseñó mucho sobre el amor y sobre cómo podemos entendernos sin compartir el mismo lenguaje. Fue un curioso hermoso que nos desafiaba a ser creativos para que cada uno de sus días tuviera un estímulo nuevo", expresó.
El rescate que marcó su historia
La historia de Kshamenk comenzó en febrero de 1992, cuando vecinos alertaron a rescatistas de Mundo Marino sobre el varamiento de cuatro animales en la Ría de Ajó, que desemboca en la Bahía de Samborombón.
Sin embargo, al llegar al lugar, los profesionales encontraron solo a una pequeña orca en estado crítico. Se intentaron distintos métodos para lograr su rescate y posible reinserción, pero el animal se encontraba extremadamente débil.
Por qué nunca pudo volver al mar
Ante ese escenario, y con la aprobación de las autoridades nacionales, la única alternativa fue trasladarlo a las instalaciones de Mundo Marino para brindarle atención especializada.
El proceso fue largo y complejo, ya que no solo debían tratar su frágil estado de salud, sino también su situación emocional y social, marcada por el estrés del varamiento y la pérdida de su grupo familiar.
Por ese motivo, tras el rescate se procuró que Kshamenk estuviera acompañado de manera permanente, generando un vínculo de confianza con sus cuidadores para poder monitorear su salud y garantizar su alimentación.
"Esta situación necesaria para salvarlo hizo que la orca se acostumbrara al contacto humano y tomara a sus cuidadores como parte de su nuevo grupo social, lo que hizo imposible su reinserción. Sin su familia, lamentablemente, no hubiera sobrevivido en la naturaleza", explicaron desde Mundo Marino.
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