Cada primer martes de mayo, este 6 de mayo en 2026 se conmemora el Día Mundial del Asma, una fecha clave para visibilizar una enfermedad respiratoria que afecta a millones de personas. La jornada busca promover la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a tratamientos que permitan mejorar la calidad de vida.
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6 de mayo: todo lo que hay que saber sobre el Día Mundial del Asma
El 6 de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Mundial del Asma, una fecha destinada a concientizar sobre una enfermedad crónica que afecta el sistema respiratorio.
Día Mundial del Asma: historia y por qué se celebra el 6 de mayo
La fecha fue impulsada en 1998 por la Iniciativa Global para el Asma (GINA), con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde 1999, se celebra cada primer martes de mayo, una elección que coincide con la primavera en el hemisferio norte, cuando aumentan los alérgenos que suelen desencadenar crisis asmáticas.
El objetivo central de esta efeméride es concientizar sobre la enfermedad, fomentar su control y reducir el impacto que tiene en la salud pública. A lo largo de los años, se ha convertido en una de las principales campañas globales de educación sobre enfermedades respiratorias.
Según datos de la OMS, el asma es una de las enfermedades no transmisibles más frecuentes y afecta tanto a niños como a adultos. En 2023, se estimó que alrededor de 363 millones de personas convivían con esta patología en el mundo, y que provocó cerca de 442.000 muertes, muchas de ellas evitables con diagnóstico y tratamiento adecuados. La mayor carga de mortalidad se concentra en países de ingresos bajos y medios.
En Argentina, según datos de la Asociación Argentina de Pacientes con Asma (AAPA), se registran alrededor de 4 millones de diagnósticos confirmados, mientras que otros 2 millones de personas podrían padecer la enfermedad sin haber acudido a un chequeo médico.
El asma, una enfermedad para no desestimar: ¿qué es y cómo se cura?
El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias caracterizada por la inflamación y el estrechamiento de los bronquios, lo que dificulta el paso del aire hacia los pulmones. Sus síntomas más comunes incluyen falta de aire, tos, opresión en el pecho y sibilancias. Estos episodios pueden variar en intensidad y frecuencia, y suelen aparecer ante determinados desencadenantes.
Entre los factores que pueden provocar crisis asmáticas se encuentran las infecciones respiratorias, el humo del tabaco, los cambios climáticos, el ejercicio físico, el estrés y la exposición a alérgenos como el polvo, el polen o el pelo de animales. Cada persona puede presentar distintos desencadenantes, por lo que su identificación es clave para el control de la enfermedad.
Si bien el asma no tiene cura, puede controlarse de manera efectiva. Los tratamientos, principalmente con medicamentos inhalados, permiten aliviar los síntomas y prevenir crisis. A esto se suma la importancia de evitar los factores desencadenantes y de contar con seguimiento médico. Con un manejo adecuado, las personas con asma pueden llevar una vida plena y activa.
Fuente: OMS y Argentina.gob.ar