Esta historia comienza a ser de interés judicial cuando Adrián Aguilar, se da cuenta el 3 de julio que había que hacer una denuncia porque su papá no aparecía. Adrián tiene 33 años, es empleado rural y fue a la fiscalía de la localidad de San Basilio, en Córdoba, a contar que desconocía el paradero de su papá Héctor desde el domingo 2 de julio.
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Así desapareció Aguilar, ilusionado por un amor y una hija inexistentes
El sábado primero estuvo trabajando con su papá en la casa del padre en calle Presidente Perón al 200, de donde salió Adrián 30 minutos después de la medianoche, para nunca más volver a ver a su viejo.
Habían quedado en encontrarse el lunes en el trabajo.
El padre nunca le dijo nada de que fuera a viajar o algo por el estilo; o que fuera a visitar a alguien.
La ilusión por un amor y una hija
Héctor Dionisio Aguilar es un hombre de 64 años. Se separó de su mujer hace como 15 años. Después, los hijos le conocieron una novia, de 35 años, llamada Natividad. Estuvieron juntos durante la pandemia, pero se separaron. Héctor estaba solo.
Parece que el hombre no era de contarles muchas cosas de su vida a los hijos, pero sí a Melisa, la esposa de Adrián. Y Melisa, ante la desesperación del hijo de Héctor le dijo 'tu papá me habló de una mujer', que para preservar la investigación, en este informe nombraremos como Carla, a quien había conocido hace diez años. Y que hace siete meses le escribió y le reveló que de aquellos encuentros nació una niña.
Adrián, después de contar esto a la policía, le dio unos detalles de interés: que el papá tenía un Gol Trend, nuevo, color blanco; que al revisarle la casa, vio que no se llevó ropa, y que se había dejado la insulina. La caja todavía estaba en la heladera, aún cuando se suministra dos dosis por día. Que sólo era un jubilado, que no tenía grandes sumas de dinero, y como mucho había cobrado el 30 de junio $50.000 más por el aguinaldo.
El muchacho habló con los vecinos de Héctor, con amigos, y estos sí sabían la historia de la supuesta Carla, porque él se las había contado.
“Todos los amigos y yo le hemos llamado varias veces a su celular. Suena, pero nadie contesta”, dijo Adrián, al tiempo que detalló que el WhatsApp de su papá estuvo conectado por última vez el 2 de julio.
Así, se abrió una causa caratulada Desaparición de persona.
La investigación
Lo primero que hizo la policía de Córdoba fue comenzar a analizar en qué antenas impactaban las llamadas entrantes y salientes, los mensajes de textos o los datos GPRS del celular de Héctor, que termina en 0305.
También empezaron a mirar cámaras de seguridad y conversaron con cuanta persona hubiese alcanzado a tener contacto en su viaje, el señor Aguilar.
Así, por ejemplo, descubrieron este recorrido y estos movimientos.
Héctor salió de su casa de madrugada, faltando diez minutos para las 2, según las cámaras de seguridad de su domicilio.
Se fue a cargar nafta a una estación de servicio en la localidad de Malena, donde una empleada del lugar dijo que pagó sacando plata de un fajo de varios billetes de mil pesos. Que charlaron, y él le contó que viajaba a Moldes.
Miraron lo que pasó ese domingo en la ruta nacional 35, desde Malena a Vicuña Mackenna, y se dieron cuenta los investigadores que ese día se cortó el tránsito allí, y los vehículos fueron desviados por un camino rural. El Gol, pasados 10 minutos antes de las 3, fue detectado por la cámara del camino Tosquita- Mackenna.
Mientras los polis seguían mirando cámaras, se presenta a declarar la nuera de Héctor, la pareja de su hijo Adrián. Melisa revela justamente que el suegro le había comentado lo de la tal Carla, con quien supuestamente había tenido relaciones y que apareció hace un tiempo conectándose con él vía Facebook. Que, a través de esa red social, esta mujer le dijo que tenían una hija, que las dos vivían en San Rafael y varias veces le pidió plata. Que por eso él le pidió a su nuera que le ayudara a hacer las transferencias a diferentes cuentas, porque él no sabía. Que cuando no lo ayudaba ella, lo hacía un tal Norberto, patrón de Héctor.
Melisa le dijo a la policía que el suegro le contó el 30 de junio que tenía ganas de viajar a San Rafael porque parece que Carla y su hija estaban pasando hambre, y que él se sentía muy solo. "Capaz que viajo el sábado, pero te aviso". Nunca le avisó, se fue no más.
El viaje
Volvamos al recorrido de Héctor. Ya en la localidad de Mackenna pasa por una cámara ubicada en un paso-nivel, faltando 10 minutos para las 3 de la madrugada del domingo 2 de julio.
Va a una estación de servicio, y le pide a un empleado que le ayude a inflar la rueda de auxilio. La policía da con ese muchacho, le pregunta qué le dijo aquel hombre: “Que iba para Realicó”, contesta el pibe.
La cuestión es que el Gol encara por la ruta 7 hacia el oeste, según vio este muchacho. Los policías de La Pampa son consultados, e informan que ese auto pasó por el control caminero de Realicó cerca de las 4 y media, y que iba solo el conductor. Cuentan que le consultaron origen y destino del viaje, y don Héctor respondió: "de San Basilio a Nueva Galia, San Luis". Estos funcionarios policiales confirmaron que iba solo, de buen humor. La foto que aportaron del Portal de ingreso a Mendoza, sacada pasada las 7 y media de la mañana, confirma que viajaba solo.
La estafa
Retomemos lo del engaño. La verdad es que sí, Héctor hace diez años, ya separado, conoció a una mujer en un viaje a la ciudad de Córdoba, por unos encuentros de fútbol. Fueron tres noches. El tema es que los sanrafaelinos, le fueron sacando de mentira, verdad, y él parece que cayó en la trampa de creer que estaba dialogando por Facebook con aquella mujer, a quien quizá mucho no recordaba fisonómicamente.
La persona del falso perfil de Facebook, comenzó a narrarle penurias económicas y él inmediatamente se ofreció a ayudarles: claro, quería hacerse cargo de la niña, y quería dejar de sentirse solo.
El 14 de junio les envió cinco mil pesos a una cuenta de un tal Oviedo (hoy detenido). El 28, unos 4 mil a una cuenta de una mujer de apellido Monta. El 30, $5.000 a una tal Silvia Raquel Luffi. Este fue el principio del descubrimiento de la banda.
En efecto, la titular de esa cuenta -Luffi- es pareja de un hombre que justo en esos días parece que salía de la cárcel de San Rafael.
La policía confirma que vive en San Rafael, aparece como casada, con un 'Te amo' titulando tres fotos con un hombre, y sólo bastaba saber quién era ese muchacho, al que Luffi le posteaba frases como “siempre estaré para apoyarte, en las buenas y en las malas”.
El Gato Brian
Pues bien, el amado es Brian Ríos, alias "Gato". Su perfil lo muestra idéntico al que aparece en las fotos de Facebook junto a Silvia, con sus respectivos tatuajes, tan reveladores que resultan para este de tipo de investigaciones.
Él también le dedica mensajes como 'Bonita te amo' (del 6 de junio pasado) o 'los amo con mi corazón, mi hermosa familia', de un par de días antes.
Los policías cordobeses, entonces, se ponen en contacto con los sanrafaelinos. Y desde acá les dicen que este Brian Ángel Ríos fue detenido el 7 de setiembre del año pasado, por lesiones dolosas agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género y desobediencia a un orden judicial.
El punto es que hace poco quedó en libertad: el 17 de junio. Y se había ido a vivir con Silvia, en calle Buenos Hermanos de Cañada Seca. Ambos son los principales sospechosos del engaño; falta ver si son autores de algo peor.
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