Después de una interminable campaña que parecía no terminar nunca, llegamos a la recta final, solo 72 horas nos separan del comienzo de la veda electoral y un par de días más para el primer día clave de las elecciones 2023.
Después de una interminable campaña que parecía no terminar nunca, llegamos a la recta final, solo 72 horas nos separan del comienzo de la veda electoral y un par de días más para el primer día clave de las elecciones 2023.
El domingo por la noche se develará la incógnita si tendremos un mes más de campaña e intriga o si se conocerá el nombre del presidente o presidenta de la Argentina.
El último domingo de mucha campaña y declaraciones tuvo, sin embargo, en los equipos de campaña, otro centro de atención bien lejano. Las miradas estuvieron puestas a unos 4300 kilómetros de distancia. Las elecciones ecuatorianas, para muchos analistas, tienen similitudes importantes con el proceso argentino por cómo se han compuesto los movimientos políticos y como se desarrollaron los acontecimientos políticos y judiciales y las coincidencias, en muchos casos entre el correísmo y el kirchnerismo.
Hay similitudes ciertas en la profunda división en la sociedad entre correísmo y anti correísmo, sin embargo, la oposición al ex presidente llegó más dispersa a la primera vuelta, pero se consolido para la segunda vuelta llevando a la presidencia a un personaje que tiene muchas similitudes a Mauricio Macri; Imagen de recién llegado a la política, hijo de uno de los cuatro o cinco empresarios más poderosos del país con una fortuna casi incalculable y promesas políticas muy similares a las de JxC.
Otra diferencia importante es que si bien entre esa dispersión opositora a Correa hay algunos movimientos libertarios de derecha rancia no tienen un personaje como Javier Milei que arrastre un caudal similar de votos
El triunfo de Daniel Noboa tiene otra notable diferencia con el proceso electoral argentino, solo fue elegido por un año y medio para completar el mandato de Guillermo Lasso, pero le da la posibilidad de construir en ese espacio de tiempo una plataforma sólida para poder continuar en el poder. Por otro lado, la candidata del correísmo Luisa González que ganó la primera vuelta no logró sumar la cantidad necesaria de voluntades para superar al joven heredero del imperio de exportación de bananas ecuatorianas.
Por eso, no son pocos los estrategas de campaña cercanos al justicialismo y a Sergio Massa que creen que es indispensable salir segundos el próximo domingo y que el balotaje sea con el candidato libertario. Especulaciones de las famosas mesas de arena electorales que suelen desarmarse demasiada rápido cuando llega la única realidad que es el voto de los ciudadanos.
Estos días serán cruciales para Sergio Massa y Patricia Bullrich que parecen ser quienes deben decidir, a partir del favor ciudadano, quién entra al ballotage.
A pesar de algún movimiento, que se notó muy forzado, Mauricio Macri parece haber abandonado el barco de la candidatura de Patricia Bullrich. En realidad los dos ex presidentes, Macri y Cristina Kirchner, se muestran -sorprendentemente- ausentes de la campaña (la ausencia de Alberto Fernández en cambio no sorprende a nadie)
Los rumores de nuevas reuniones entre el ex presidente y Javier Milei llenaron los WhatsApp de los dirigentes y periodistas casi al mismo momento que Patricia Bullrich anunciaba que Horacio Rodríguez Larreta sería el Jefe de Gabinete de ministros en caso de que acceda a la presidencia.
Las horas que quedan serán frenéticas en un escenario electoral que es inédito y disruptivo para la historia democrática argentina dónde tres candidatos aparecen con chances presidenciables.
En estas horas de acción intensa la economía junto a la política también sumará su cuota importante.
Sobreviven las incógnitas sobre la reacción de los famosos mercados a estos tensos momentos no solo por el escenario electoral. En estas horas se conocerá como sigue la relación entre ese submundo de las finanzas -que raya con el delito- y el Estado. Es una incógnita, como contamos el domingo, si realmente hay una decisión política de ir a fondo contra ese oscuro sector o solo fue una puesta en escena electoral y beneficiosa para el establishment de ese submundo que se sacó de encima a un jugador que no respondía directamente a ninguno de los grandes, pero había crecido demasiado.
En los 40 años que cumple esta etapa moderna de la democracia argentina, hubo momentos tensos como la hiper del 89 y de crisis terminal como el 2001, pero nunca tuvimos un escenario como este con incógnita sobre los candidatos que pueden llegar a la segunda vuelta y de modelos tan distintos para el futuro del país tanto en lo económico, lo político y lo social.
