Hay nombres, hay alianzas y hay inflación. Como esos miércoles viejos donde se amontonaban los partidos de la Copa Libertadores y no alcanzaban los minutos para todos, así transcurrieron ayer las horas.
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Las alianzas están, faltan los nombres y saber qué hacemos con la inflación
Casi a la misma hora se conocía que el Frente de Todos dejaba su lugar a Unidad por la Patria y el índice de inflación no llegaba al 8 por ciento atenuando así un poco el desastre que significa una inflación que en los últimos 12 meses acumula un poco más del 114 por ciento.
El índice nacional quedó en línea con los números de los institutos de la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba y dejó otra vez en ridículo las expectativas de las consultoras que -increíblemente- el Banco Central sigue tomando y oficializando como referencia.
La noticia se complementa que por primera vez desde que comenzó el año el comportamiento de los alimentos fue sensiblemente menor al promedio, tendencia que parece mantenerse en los primeros días de junio según los estudios semanales que realizan diversas empresas de estudio de consumo que toman precios y ventas directamente de los sistemas de las grandes cadenas de comercialización.
Que el IPC de mayo haya detenido su carrera en el 7.8 (en Mendoza aún menos 6.4) no es una buena noticia, apenas un pequeño bálsamo en una carrera que parecía no detenerse. La respuesta de los sectores concentrados de la economía fue inmediata, disparando nuevamente en dólar blue (casi 7 pesos en la jornada de ayer) lo que vuelve a alimentar la percepción devaluatoria con su consiguiente efecto inflacionario.
Es cierto que más allá del alto grado especulativo y de intentar enmarañar, aún más, la situación social que tienen estas corridas provocadas por los factores concentrados, no es menos cierto que la política ayuda poco a calmar los ánimos.
Mientras la economía sigue funcionando en un escenario donde los músicos parecen tocar dos partituras distintas, situación que ya hemos explicado y que se ratifica un mes más, con lo que parece una disociación permanente entre los números de empleo, industria, actividad, los salarios, inflación, precios, etcétera.
En ese contexto el cierre de la alianza oficialista y el proceso de cierre de listas dejó en claro que la distancia entre el Presidente y su ministro de economía es más amplia hasta de lo que se creía y que en los días y meses que quedan de Gobierno deberán acudir a algo más que templanza para depositar el barco lo mejor posible en el muelle 10 de diciembre.
Mientras Sergio Massa, espera que la inflación continúe su camino descendente después de meses y que la próxima semana el FMI le haga el último guiño apenas horas antes de que se sepa si su sueño presidencial sigue en pie o no la tensión interna parece llegar al máximo precisamente con un comunicado firmado por Máximo (principal aliado del Ministro) y el PJ bonaerense que definitivamente rompe lanzas con el Presidente de la Nación, por lo menos en el aspecto partidario electoral.
Esta tarde Cristina Fernández de Kirchner volverá a los escenarios en su lugar en el Mundo. ¿Habrá alguna pista o definición? Difícil, no es el estilo de la vicepresidenta.
La oposición no ayuda demasiado tampoco. Sin poner en consideración las barrabasadas de Javier Milei, las declaraciones de Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta a la hora de hablar de economía no muestran que ninguno de los dos tengan demasiado claro qué hacer para combatir la inflación o llevar adelante las negociaciones con el FMI o de dónde van a sacar los dólares para el funcionamiento de la economía o cómo harán para que la sangría de divisas no se asemeje a la de su último gobierno-
Los 9 días que nos separan del cierre de listas no serán fáciles en ninguna de las dos coaliciones, y seguramente de los nombres mucho se podrá deducir de lo que puede venir en los próximos años.