Análisis

Acuerdo Repsol - YPF: un cambio de rumbo para aliviar el frente externo

La negociación refleja la necesidad de avanzar en acuerdos de este tipo para resolver el déficit energético y la necesidad de inversiones extranjeras.

Por Sección Economía
Por Guillermo  Malisani
 
Un año y medio después de la expropiación de YPF, que estaba en manos de la española Repsol, se empieza a cerrar un conflicto que enfrentó a la Argentina y España, y refleja la  necesidad de avanzar en acuerdos de este tipo para resolver el déficit energético y la necesidad de inversiones extranjeras.

El 16 de abril del 2012, la presidenta Cristina Kirchner resolvió la intervención de YPF y envió una ley para nacionalizarla, que fue aprobada por el Congreso el 3 de mayo.

Rápidamente, el gobierno de España la calificó como "arbitraria, hostil y discriminatoria", y la administración kirchnerista respondió con cifras, denunciando que Repsol ingresó a la empresa con 13.000 millones de dólares, que había retirado 22.000 millones y la dejó endeudada en 9.000 millones.

El conflicto estaba en ese momento en su punto de mayor inflexión y las reacciones no tardaron en llegar: Repsol amenazó con iniciar demandas internacionales y España empezó a tomar medidas económicas, como bloquear el ingreso de biodiésel a ese mercado.

Este acuerdo, por el que la Argentina desembolsaría en bonos unos 5.000 millones de dólares, marca un cambio de rumbo en el frente externo, al igual que la decisión oficial de cerrar convenios con las empresas que le iniciaron juicio al país en los tribunales del CIADI tras la debacle del 2001.

Ese viraje está dirigido a impulsar la llegada de capitales extranjeros y establecer un nuevo marco de negociación externa, para propiciar la llegada de dólares al país.

No obstante, sin este acuerdo, el gobierno pudo alcanzar un millonario convenio con la norteamericana Chevron para explotar el yacimiento de Vaca Muerta, en el que varias multinacionales mostraron interés en participar, como Pemex, la mexicana que tiene poco menos del 10 por ciento de Repsol y principal impulsor del acuerdo.

En abril de 2012, el ahora ministro de Economía, Axel Kicillof, defendió en el Congreso la decisión oficial de nacionalizar la compañía.

"No les vamos a pagar lo que ellos dicen, sino el costo real de la empresa. Dicen que son 10 mil millones de dólares. ¿Y eso dónde está?", desafió en el Senado.

Y luego, arremetió el por entonces viceministro: "Los tarados son los que piensan que el Estado tiene que ser estúpido y cumplir lo que dice la propia empresa".

En rigor, la misma ley exigía que Repsol debía recibir una compensación por la quita del 51 por ciento del paquete accionario de YPF.

La Argentina necesitaba resolver este conflicto para dar paso a mayores inversiones en el sector energético y empezar a solucionar el déficit que existe en este sector de aproximadamente 7.000 millones de dólares.

El Gobierno tiene urgencia en resolver el desequilibrio energético con el objetivo de atenuar la salida de dólares que están afectando seriamente las reservas del Banco Central. Fuente: NA

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