Para subir el piso de Ganancias, elevarían recargo por compras con tarjetas en el exterior
Para bajar la presión fiscal que pesa sobre los asalariados, se estudia ahora endurecer las trabas y encarecer los consumos en dólares de los argentinos.
El Gobierno tomó la decisión política de subir el piso a partir del cual se calcula el pago del impuesto a las Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia como se lo hizo saber la presidente Cristina de Kirchner a los empresarios el miércoles pasado en Río Gallegos.
Los números que se barajan es subir el piso en el orden del 30% lo que representaría un esfuerzo fiscal de unos $ 15.000 millones, según trascendió en medios oficiales. Si se concretara esta suba, el monto mínimo a partir del cual pasaría a tributar un trabajador soltero sería de $9.020 y de $12.476 para el caso del asalariado casado con dos hijos.
El dilema que enfrenta el Gobierno es que por este tributo se recauda nada menos que $ 54.000 millones, recursos a los que no se puede renunciar en momentos en que existen faltantes en las cuentas del Tesoro, un dato que le aportó el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, a la Presidente.
El proyecto de grabar la renta financiera en el mejor de los casos aportaría "unos $ 5.500 millones", explicó oportunamente el titular de la AFIP y siempre cuando se aplicara una del "del 15% a la renta financiera", sostuvo el funcionario.
Dado que la Presidenta decidió que se excluyeran a los plazos fijos de futuros gravámenes, con el argumento de no castigar al ahorro de los argentinos, la carga recaería en pocos sectores como las acciones, siendo menor aún la eventual recaudación proveniente del sistema financiero.
Otra área que fue sujeta a estudio y de donde habría más posibilidad de obtener recursos para el Gobierno es el turismo, informa hoy el diario Ámbito Financiero.
Según datos del Banco Central, los argentinos que viajaron al exterior registraron gastos en divisas por u$s 5.400 millones durante el primer semestre del año, un monto 64% mayor al registrado entre enero y junio de 2012. Cabe señalar que la proyección anual por turismo equivale a todo el saldo de la balanza comercial.
Un elemento a tener en cuenta es que en el segundo trimestre del año, un período tradicionalmente de baja en los viajes, los turistas argentinos gastaron casi lo mismo que en el primero (temporada alta). Esta circunstancia muestra la tendencia creciente de estas salidas de divisas que podría perfectamente superar los u$s 10.000 millones en el año, si no se establecen correcciones.
En la actualidad los gastos con tarjeta de crédito sufren un cargo de 20%, que arroja un dólar cercano a los $ 6,70. Las anteriores cifras llevan a que en los despachos oficiales se esté pensando en subir ese recargo en 30 puntos más, es decir a un 50% que ubicarían al dólar turista en 8,40 pesos, muy cercano al valor actual del dólar blue.
Por cada u$s 1.000 millones de gastos en tarjeta, la suba del recargo al 50%, aportaría un adicional al gobierno de unos $ 1.700 millones.
En tiempos electorales se evaluó cómo caería una decisión de esta naturaleza. Al respecto, existe bastante consenso en los argumentos que justificarían la medida. Explican que los sectores que podrían disgustarse con un aumento al gasto en tarjeta de todas maneras no simpatizan con el kirchnerismo.
Además, esta suba tendría el destino de beneficiar a numerosos trabajadores lo cual "es mucho más justo", aseveran. Otro punto a favor es la necesidad de frenar esta salida de dólares para así poder agilizar las importaciones y permitir continuar con el crecimiento.
Otra de las ventajas es que para su aplicación no necesitarían una ley simplemente elevaría el monto de gastos con tarjetas sujeto a devolución en la liquidación de Ganancias, tal cual funciona actualmente.
Fuga incesante
Con la brecha cambiaria por encima del 62% (el blue llegó a $9,18 el viernes pasado), el castigo del 20% por sobre el valor oficial del dólar que impone la AFIP a los consumos fuera del país es un estímulo para el gasto en turismo y viajes. La semana pasada el Banco Central reconoció que en el segundo trimestre se fugaron U$S2.250 millones por ese concepto, al tiempo que los datos de la primera mitad de agosto muestran que el stock de crédito en moneda extranjera tomado con tarjetas de crédito se mantiene en un promedio de U$S424 millones, u$s40 millones por encima del promedio de julio, informa hoy el Cronista.com
El frente turístico es el que más dolores de cabeza le está causando a los funcionarios encargados de sostener el cepo cambiario. Según reveló el Balance Cambiario publicado la semana pasada por el Banco Central, dejando de lado las compras de divisas para importaciones, la principal fuga que sufre la autoridad monetaria son los gastos de turistas en el exterior.
El resultado del período indica que las compras brutas en el mercado de cambios para la realización de viajes de residentes argentinos al exterior fue de cerca de U$S2.600 millones en el trimestre, una suba de 61% respecto a mismo período del año anterior.