Las restricciones cambiarias aplicadas desde fines de 2011 han tenido la virtud de frenar la fuga de capitales, pero, en cambio, han sembrado un clima que ha desalentado la inversión y el ingreso de nuevas divisas. Las dificultades para girar dividendos, también han aportado un componente de incertidumbre. No por nada, en lo que va del año el BCRA pierde más de u$s 6.000 millones. Es más: la imposibilidad de comprar dólares para ahorro, de girar dividendos, de pagar importaciones, ha señalado a la ventanilla del turismo por donde todavía se venden dólares al cambio oficial como uno de los posibles (y probables) sectores cuyas reglas podrían modificarse para profundizar el cepo.
31 de octubre de 2026



