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Revelan la internación irregular de represores
El ministro de Justicia, Julio Alak, denunció una "trama de complicidades médicas y judiciales" para mantenerlos en esa situación.
Entre los once represores internados en el mismo hospital militar se encontraban dos coroneles que no tenían una orden judicial de internación ni registraban un criterio médico que justificara su estadía en el lugar. Ambos fueron trasladados a los complejos penitenciarios de Marcos Paz y Ezeiza.
A pesar de haber recibido el alta médica, otros seis militares permanecían internados, gozando de las comodidades del hospital ubicado en sobre la calle Luis María Campos al 700. Desde el ministerio comunicaron la situación a los juzgados que dispusieron las internaciones para que corrijan la medida a la brevedad.
También hay un interno que espera una nueva evaluación médica, antes de que se defina su situación. Mientras que los dos restantes se encuentran en condiciones de ser trasladados para continuar sus tratamientos en el Hospital Penitenciario Central de Ezeiza, según informaron desde la cartera de Justicia y Derechos Humanos.
La nómina identifica a los internados como Humberto Lobaiza, Norberto Atilio Blanco, Gonzalo López Belsue, Miguel Angel Amigo, José De la Torre, Bernardo Menéndez, Manuel Cunha Ferré (el caso en estudio), Roque Pappalardo, Rodolfo Campos, Néstor Greppi y José Bettolli, todos ellos con grados que van de Teniente Coronel, a Coronel, salvo en un caso, que corresponde a un Mayor médico.
Muchas de las razones de internación son insólitas. Alak precisó que "uno de los represores estaba internado sólo porque debía realizar rehabilitación en una bicicleta fija; y otro por un lipoma, que no es otra cosa que una bolita de grasa, una patología por la que no hay en toda la Argentina una sola persona internada en un hospital". También comentó el caso de un genocida que "permanecía alojado porque una vez, en una consulta de rutina, tuvo presión alta".
Según el ministro, "la internación en estas irregulares condiciones constituye una grave violación a la Ley de ejecución de la Pena Privativa de la Libertad" porque "configura un inaceptable trato desigual respecto del conjunto de las personas privadas de la libertad".
Si bien estos resultados corresponden solo al Hospital Militar se anunció que la misma evaluación se extenderá al resto de los represores que se encuentren internados en otros centros de salud dependientes de las Fuerzas Armadas y de seguridad.
Fuente: Tiempo Argentino