Esta joven alemana de 24 años ha modificado su cuerpo con uno de los accesorios más famosos entre las damas en siglos anteriores: el corsé. Esta prenda fue odiada por muchas mujeres durante años e incluso causó la muerte a más de una por intentar lucir una cintura más estrecha.
A Michele no le ha importado conocer los inconvenientes que genera el corsé, como problemas en la espalda. Lo que más le interesaba era tener una de las cinturas más pequeñas del mundo.