Marcela Sánchez tenía 12 años y el 8 de enero de 2006 murió ahogada en una pileta de la UNCuyo. La pierna de la menor quedó atrapada en el agujero de desagote del natatorio y a pesar de la ayuda de las personas del lugar, no pudo ser rescatada con vida.
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Juicio por la muerte en la pileta de la UNCuyo: "Una semana antes me dijeron que no había rejillas
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Marcela Sánchez. |
Esta mañana, en tanto, se desarrolló la segunda audiencia del debate en la cual se escuchó la declaración de varios testigos, entre ellos, el bañero que la fatídica tarde de enero custodiaba la pileta.
Martín Romero es profesor de gimnasia y bañero. El 8 de enero se encontraba caminando por los bordes de la pileta cuando un joven de ojos claros se acercó y le dijo que había alguien en el fondo.
Cuando me tiro veo a una nena atascada en el fondo. Hice varias inmersiones pero no pude sacarla. Le pedí ayuda a un bañista y seguimos haciendo intentos. Me acuerdo que después lanzaron una manguera que se la atamos al torso y desde afuera tiraban unos cinco rugbiers, pero no la podíamos mover. La gente empezó a entrar en pánico y se sentía el ruido de la bomba, detalló el joven.
Romero sostuvo que alrededor de las 19.30 empezó a bajar el nivel del agua y empecé a retirar gente que estaba en la parte honda. Sé que en el centro y en otra orilla sobre el piso estaban los otros agujeros, me sumergí y toqué el agua y supe que la estaban desagotando.
Lo que llamó la atención durante la audiencia es que el bañero confió que en la temporada pasada estaban las rejillas, pero un compañero me dijo que ese año -2006- no estaban. Esta noticia le fue confirmada una semana antes del trágico accidente.
Creo que él por su compañero- lo dejó asentado en el libro de novedades, porque además se lo comentó a otros compañeros, indicó.
Debido a esto, Romero declaró que como sabía que no había rejillas saqué a algunas personas que estaban en la parte honda, pero no desalojé la pileta porque había poca gente y estábamos cerca del cierre que era a las 21.El joven, además, aseguró que los responsables de activar las bombas de desagote, nunca nos avisaban cuándo las prendían, nos dábamos cuenta por el nivel del agua.
Otro testimonio comprometedor
En tanto, un testigo de apellido González, que ese día concurrió a la pileta sostuvo que el jardinero -Sergio Morales- me comentó que desde la UNCuyo le pidieron que tirara una rejilla para que pareciera que se había salido. Pero él no quiso, porque podía ir preso por eso.La muerte de la pequeña Marcela
Estaba al borde de la pileta cuando un amigo me gritó que agarrara las aletas que había alguien atascado, declaró Eduardo Pérsico, buzo profesional y flamante socio del club de la Universidad.El hombre, entonces, tomó el equipo básico de buceo y se metió a la pileta.
Cuando baje encontré a la niña con la pierna metida hasta la ingle, estaba completamente cianótica. Ahí vi que estaba sin vida. Cuando salgo le dije a mi compañero que la sacáramos rápido y vi a quien estimo es el padre de la nena que subía la escalera y decía `es mi hija y está muerta, contó el hombre.
Pedimos una soga, estábamos solos con la nena. Nos pasaron una manguera que se usa para regar, la até por la espalda, del otro costado tiraron la manguera y pudieron sacarla, indicó.
Por su parte, Andrés Valero, otro de los bañistas que ese día concurrieron al natatorio sostuvo que siempre mi papá me advertía que tuviera cuidado con nadar por el fondo de la pileta porque los domingos la desagotaban.