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AGRO LOCAL

El dólar "planchado" más la inflación preocupan a los productores locales

Representantes de los sectores olivícola y de ajo explican el inconveniente que les genera el mantenimiento de la moneda norteamericana, frente al imparable aumento de costos internos.
Por Karina Marusic

“La actividad no es rentable, porque se ha quedado muy atrás el precio del dólar”. Así resume Carlos Quiroga González, el tesorero de la Asociación Olivícola de Mendoza, lo que es hoy una gran preocupación en varios sectores productivos locales.

“Como el Gobierno no ajusta el precio del dólar, nuestros costos internos subieron enormemente”, explica Quiroga González, quien también es el  vicepresidente del Comité Olivícola de la provincia.

El productor señala que hace 3 o 4 años, la tonelada de aceite de oliva estaba en 3800 dólares. “Hoy, tiene un costo de 2750 dólares y la comercialización de aceite de oliva se hace entre 2200 y 2400 dólares. O sea que el industrial vende por debajo del costo que tiene”, manifiesta.

Quiroga González atribuye esta situación a la desgravación impositiva que se hizo a las provincias de La Rioja, Catamarca y San Juan.

“Antes, Mendoza tenía cerca de 18.000 hectáreas de olivo y San Juan, entre 6.000 y 9.000. Pero con la desgravación impositiva, se ampliaron a nivel nacional las hectáreas plantadas. Si en el país se hubiesen mantenido las 18.000 hectáreas de Mendoza y las 9.000 en San Juan, lo que se producía hubiera servido para abastecer solamente al país y no tendríamos el problema de depender del dólar”, explica Quiroga González.

En cambio, “con la superproducción que se produce al incrementar prácticamente a 30.000 hectáreas en Catamarca, y 25.000 en La Rioja y San Juan, en el mercado interno sobra aceite de oliva y no podemos salir al mercado externo por los precios que tenemos”, añade.

Según el tesorero de la Asociación Olivícola de Mendoza, todos los años aumenta el número de productores que se ven obligados a abandonar la actividad. “Con el precio de la aceituna de este año, directamente no se puede hacer una explotación olivícola. Para que siga la actividad, debe ser fuertemente subsidiada, ya sea por plantas o por kilo”, plantea.

“Lo que nosotros necesitamos es tener una producción olivícola a futuro, sabiendo que vamos a trabajar tranquilos este año, el que viene y dentro de diez. Si no tenemos un horizonte claro para el año que viene ni para cinco años, ¿para qué queremos tener olivos si no son rentables?”, concluye Chiappinotto.

Un futuro incierto

En el sector del ajo, la preocupación también es una constante. Desde la Asociación de productores, empacadores y exportadores de ajos, cebollas y afines de Mendoza (ASOCAM), se muestran intranquilos. “Hay que ver a nivel interno a cuánto van a subir los insumos. Porque levantan el precio de la moneda local y el dólar lo mantienen ahí”, indica Juan Chiappinotto, director y coordinador de la ASOCAM.

“Todo el empresariado argentino tiene una honda preocupación en este momento”, aseguró.

Y como si fuera poco, a esto se suma la incertidumbre del sector por la crisis internacional. Es que el 75% de la producción de esta hortaliza se exporta. “Nuestro caso es distinto al resto de las producciones agrícolas, donde se cultiva para consumo interno y el sobrante se exporta. En cambio, en el ajo se siembra para exportar”, señala Chiappinotto.

“En este momento, el costo de una caja de ajo en Argentina supera los 20 dólares, mientras que en Brasil se vende a 16 dólares la caja de ajo que viene de China, con el arancel diferencial de 5,20 dólares por caja incluido”, describe Chiappinotto y demuestra la clara desventaja de los productores locales. “Así no hay ganancias ni para el productor ni para el empacador”, asegura.

Además, “todo esto está en función del consumo, que hoy está disminuyendo por la crisis internacional. Entonces, también bajan los precios”, agrega Chiappinotto.

Sin embargo confía en esa gran diferencia sea momentánea. “Dicen que los acopiadores chinos cuando comienza la recolección del ajo en ese país (lo que sucede en este momento) bajan el precio de venta para justificar que se paga poco la compra. Es decir que a fines de agosto, cuando terminen de acopiar todo, comenzaría a subir el precio”, considera.

Ante esta situación, el titular de la ASOCAM expresa que “Es posible que el estado tenga que colaborar con el sector si quiere que siga produciendo y se bajen las retenciones. Teníamos un 5% y ahora un 2,5% de retenciones. Pero tradicionalmente, el sector ha tenido reintegro a la exportación de hasta el 10%. Nos sacaron los reintegros y ahora nos cobran para exportar. Con el aumento de los insumos, no dan los números”, completa.


De visita, el presidente de Federación Agraria dijo que “se necesitan políticas públicas para las economías regionales” y que espera que se actúe a tiempo para evitar que en la próxima cosecha se "regale la producción".

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