Analizando datos de 20 millones de personas en 15 países occidentales de las cuatro últimas décadas, científicos estadounidenses de la Universidad McGill y la Universidad Stony Brook han calculado que estar desempleado aumenta el riesgo de morir prematuramente hasta un 63%. Los investigadores lo atribuyen a que estar sin trabajo causa estrés y afecta al estatus socioeconómico, lo que redunda en un menor cuidado de la salud. Esto es especialmente evidente en los hombres, que ven aumentar su mortalidad en un 78%, sobre todo si se quedan sin trabajo cuando aún no han cumplido los 50 años.
12 de abril de 2026
