Varios miles de personas se congregaron en la plaza de Neptuno de la capital española, durante la iniciativa "Rodea el Congreso", gritando consignas como "dimisión" y "lo llaman democracia y no lo es".
La manifestación madrileña fue convocada por la coordinadora 25S después de que el pasado 25 de septiembre varios miles de personas ocuparan las cercanías del Congreso para demandar más democracia y un cambio en el sistema político, y el día 26 volvió a repetirse, con menor afluencia.
Una de las más fotografiadas de la manifestación en España fue una "indignada" que asistió a la convocatoria sin ropa.
Pero la gente no solo salió a las calles de Madrid. También hubo concentraciones en las sedes de parlamentos regionales y otras instituciones de comunidades autónomas.
Al final de la jornada, se registraron nuevamente enfrentamientos entre los manifestantes y la policía antidisturbios.
Más temprano, en Lisboa, la convocatoria que realizó la Confederación General de Trabajadores de Portugal (ligada al partido comunista) obtuvo una respuesta multitudinaria.
Los organizadores dijeron que la protesta fue un éxito y calcularon en cientos de miles el número de manifestantes. Las autoridades, sin embargo, no se pronunciaron.
Portugal ha vivido este año numerosas protestas callejeras y huelgas contra las duras medidas de austeridad que se impusieron en el país, para cumplir con las condiciones del rescate financiero que pidió el año pasado a la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los grupos opositores, de centro derecha, no participaron en la protesta porque no quiere estar vinculados con sindicatos ni con partidos de izquierda.
En Varsovia los organizadores calcularon que unas 50.000 personas protestaron con el lema "Despierta, Polonia" contra las reformas económicas emprendidas por el gobierno.
Una de las más polémicas es la que planea elevar la edad de jubilación hasta los 67 años, pasando de los actuales 60 para las mujeres y 65 para los hombres.
Las "políticas contra los católicos" fueron otro motivo de protesta. "Discriminan a los católicos porque desean que Polonia sea un país cada vez más secular, donde la gente se olvide de Dios y solo piense en el dinero", dijo una manifestante a la agencia EFE.
La protesta en Varsovia culminó sin incidentes significativos y con gritos contra el gobierno, himnos religiosos y canciones patrióticas.