martes 16 ago 2022
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A mal tiempo, mala cara: los rostros de la debacle económica

Las mejores imágenes de los gestos desesperados de jugadores de bolsa ante la inminente decadencia del mercado de valores.

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Por Sección Economía 15 de agosto de 2011 - 20:05

La actual crisis financiera, que de acuerdo con algunas voces calificadas podría derivar en los que muchos han llamado ya el colapso de la economía mundial, parece tener múltiples rostros. Entre los más significativos se encuentra una peculiar tribu que radica al interior de un salvaje hábitat conocida como Wall Street: los corredores de bolsa.

En años recientes hemos podido apreciar en repetidas ocasiones imágenes de estas personas, un tanto deshumanizadas, mesándose los cabellos o descomponiendo visceralmente su rostro. Y esta interesante moda psico-financiera se ha ha intensificado notablemente en los últimos días, con las malas noticias que afloran en los mercados de Estados Unidos y la Unión Europea y con el impacto que todo ello tiene en el sistema financiero global.

Al observar estas imágenes es muy probable que las asociemos con un abanico de sentimientos heterogéneo o incluso contradictorio. A continuación un breve análisis sobre lo que detona ver a los jugadores de la bolsa con desgarrados semblantes o sobre lo que acompaña a esta presumible “tristeza”:

Empatía: Por un lado, y aunque algunos de nosotros no lo podamos entender, lo cierto es que una característica esencial de la naturaleza humana (aunque a lo largo de la historia muchos se hayan esforzado por contradecirlo), es la compasión. En este sentido ver al prójimo sufrir, al “otro yo”, resulta difícilmente placentero.

Frivolidad: Por otro lado es difícil ignorar la razón por la cual estos “otros yo” están sufriendo: por perder dinero artificial (o mejor dicho por dejar de ganarlo), inmersos en una dinámica de ambición alrededor de un nefasto sistema de valor artificial. Y al tomar en cuenta lo anterior resulta fácil darnos cuenta de la distancia que separa la desesperación de estos tipos con los de una buena parte de habitantes del mundo que son vilmente marginados de la distribución de riqueza y a quienes ese mismo sistema ha condenado a una existencia miserable.

Cinismo: Ya entrando en un análisis más racional de las circunstancias también podríamos asignarle a este desfile de rostros castigados el calificativo de cínico. Y es que resulta flagrante que estas personas y sus “ídolos” (los más hábiles y voraces brokers) se incluyen entre los principales responsables no solo de la crisis financiera de los últimos años, sino de fomentar y, sobre todo, lucrar con un sistema evidentemente injusto, poco ético y, como ahora podemos empezar a comprobar, poco sustentable. Para ilustrar la “naturaleza” de este sistema basta con revisar la filosofía de Ray Dalio, sagaz especulador y cuyo hedge fund, Bridgewater, se ha convertido en el más rentable dentro de los fondos de alto riesgo: “Si quieres ganar más dinero que la media del mercado, tienes que quitárselo a alguien”, declaró Dalio en entrevista para The New Yorker.

Karma: Como mencionábamos en el punto anterior, aquellos que durante meses, años o décadas se alimentaron del viscoso diseño que ha regido la economía desde ya hace mucho tiempo, siguiendo la ley universal que profesan diversas religiones, el karma, entonces, eventualmente estos pequeños protagonistas, así como los múltiples Midas que han favorecido el modelo financiero, tendrán que hacerse responsables por él, voluntaria o involuntariamente.

Fuente: pijamasurf.com

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