El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, admitió un parate en el mercado de trabajo y lo relacionó con las "precuaciones" que toman los empresarios ante el impacto de la crisis internacional, aunque descartó que ya exista un "clima de despidos masivos".
Así, el funcionario reconoció que la demanda sufrió un freno debido a la ralentización de la economía por la caída de la demanda externa de productos manufacturados, lo cual viene siendo advertido por las consultoras privadas desde el primer trimestre del año.
"La creación de empleo pasó a tener un crecimiento a ritmo más lento debido a que las empresas toman precauciones y no renuevan contrataciones que se agotan", dijo el funcionario en declaraciones a radio Millenium. "Eso impacta en el mercado de trabajo", dijo Tomada y en ese sentido añadió: "Todavía se observa que no hay un clima de despidos masivos, de una extensión en la destrucción de puestos de trabajo".
Según Tomada, el freno en la demanda de trabajadores se da por el contexto de crisis económico-financiera que vive el mundo, lo cual hizo caer la demanda externa, aumentó la cautela y enfrió el nivel de producción a nivel local. "No da la impresión de ser coyuntural. Pasan los meses y a veces en algunos sectores se profundizan (las consecuencias). Más concretamente en el mercado del trabajo parecen agravarse", sostuvo Tomada. De todos modos, estimó que por a las políticas contracíclicas "contundentes y organizadas" que lleva a cabo el gobierno se podrá "impactar positivamente en los niveles de empleo en los próximos meses". "Hacia fines de año podemos empezar a recuperar niveles dinámicos de creación de empleo", vaticinó.
Estudios privados
El director de la consultora Sociedad de Estudios Laborales (SEL) Ernesto Kritz, aseguró que el nivel de empleo "está estancado", ya que la desaceleración económica ha provocado que las empresas líderes recorten horas extras y congelen vacantes. Para Kritz, "con una desaceleración como la que hemos tenido en el primer semestre del año, es lógico que haya una caída de las horas extras, que es la primer variable de ajuste que se toma desde las empresas". "A más largo plazo, que haya más o menos horas extras dependerá de lo que ocurra con la productividad de las empresas. Pero ahora, lo que se observa es resultado de una desaceleración del nivel de actividad", añadió.
Según una encuesta realizada por SEL, alrededor de un tercio de las empresas líderes congeló las vacantes, mientras que un 40 por ciento de ellas recortó las horas extras o lo hará en los próximos meses. Además, un 19 por ciento de las compañías consultadas puso en marcha programas de retiro voluntario, y otro 10 por ciento despidió personal o evalúa hacerlo. De acuerdo con la muestra, 9 de cada 10 empresas consultadas tienen posiciones vacantes, aunque el 70 por ciento de ellas tiene previsto cubrirlas. En declaraciones a radio El Mundo, Kritz consideró que estos resultados muestran que la demanda laboral "ha seguido, de alguna manera, el mismo curso que el nivel de actividad económica".
A su criterio, "hasta ahora, no hubo un aumento del desempleo. Y esto tiene que ver con que salió gente del mercado y no busca trabajo, por lo tanto, no los están computando como desempleados". "Yo diría que el nivel de empleo está estancado, con medidas de contención de costos por parte de las empresas, que tienen efectos sobre el nivel de ingreso de los trabajadores", enfatizó el especialista. Y aseguró que "ésto no se traduce en despidos, si bien se han registrado algunos por razones económicas, que en realidad no tienen un impacto tan significativo en el mercado laboral".