3 de noviembre de 2026
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Carne

Argentina exporta más carne vacuna mientras el pollo y el cerdo ganan espacio en la mesa

Las exportaciones de carne vacuna aumentaron 36,9% en dólares, pero 5,3% en volumen. En Argentina, el pollo y el cerdo ganan espacio frente a la carne bovina.

Por Marcelo López Álvarez

Las exportaciones argentinas de carne vacuna alcanzaron los US$ 3.791,2 millones entre enero y septiembre de 2026, lo que representa un incremento del 36,9% respecto del mismo período del año anterior. Sin embargo, el volumen despachado creció apenas un 5,3%. Esta brecha sintetiza una dinámica clave del negocio ganadero: los frigoríficos captan más divisas impulsados por la mejora en las cotizaciones internacionales, sin que esto responda a una expansión equivalente en las toneladas embarcadas. En paralelo, una transformación estructural redefine los hábitos de consumo en el país: la carne bovina continúa perdiendo terreno frente a alternativas como el pollo y el cerdo.

Los registros recientes del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) reflejan el pulso del comercio exterior, mientras que un informe de Argendata (Fundar) permite trazar la evolución de la producción y de las preferencias alimentarias durante las últimas décadas. La lectura conjunta de ambos análisis expone el modelo en curso: una mayor inserción en los mercados internacionales junto con dificultades persistentes para ampliar la oferta bovina y sostener el consumo interno.

Más dólares por tonelada

En los primeros nueve meses del año se despacharon 549.600 toneladas peso producto de carne bovina refrigerada y congelada. Los ingresos crecieron casi siete veces más rápido que el volumen exportado, apuntalados por el alza de los precios internacionales, un factor determinante para la facturación total del sector.

No obstante, septiembre ofreció señales de desaceleración mensual. Durante ese mes se enviaron al exterior 71.900 toneladas por un valor de US$ 492,7 millones, lo que implicó una caída del 2,7% en volumen y del 6,3% en divisas respecto de agosto. Asimismo, el precio promedio se ubicó en US$ 6.855 por tonelada, un 3,7% menos que en el período previo.

La comparación interanual proyecta un escenario distinto. Frente a septiembre de 2025, con un volumen enviado similar, la facturación creció un 18,7% y el valor promedio por tonelada se elevó un 18,8%. De este modo, el mayor ingreso de dólares responde principalmente a una mejora en las cotizaciones y no a un incremento de magnitud semejante en la producción o en los envíos físicos.

China concentra la demanda

China absorbió el 68% de las toneladas embarcadas en septiembre y concentró el 60,8% del volumen acumulado entre enero y septiembre. Solo durante el último mes, las ventas hacia ese mercado sumaron cerca de 30.000 toneladas de carne deshuesada por US$ 181,1 millones, junto con 18.800 toneladas de carne con hueso y huesos de despostada por US$ 54,4 millones.

Si bien la relevancia de China resulta estratégica para el comercio exterior argentino, esta concentración también entraña riesgos comerciales, dado que las variaciones en sus compras o en las cotizaciones impactan de forma directa en los balances locales. En contraste, mercados como Europa y Chile mostraron retrocesos: los envíos de carne refrigerada sin hueso al continente europeo cayeron cerca de un 8% en el acumulado de nueve meses, mientras que las ventas a Chile descendieron un 15%, más allá de la recuperación puntual registrada en este último destino durante septiembre.

La carne de cerdo gana lugar en la mesa por sobre la vacuna.

La carne de cerdo gana lugar en la mesa por sobre la vacuna.

Una dieta que cambió durante décadas

El crecimiento de las exportaciones se produce sobre la base de una oferta bovina que, históricamente, avanzó a un ritmo menor que el de otras cadenas cárnicas. Según Argendata, el consumo de carne vacuna cayó de 84 kilos por habitante a fines de la década de 1960 a 49 kilos en 2023. En ese mismo lapso, la carne aviar superó los 45 kilos anuales por persona y la porcina se posicionó por encima de los 17 kilos.

En el plano productivo, Argentina generó 3,18 millones de toneladas de carne bovina en 2024, un volumen prácticamente idéntico al registrado casi medio siglo atrás. Por el contrario, la producción de carne aviar pasó de unas 36.000 toneladas en 1961 a 2,3 millones de toneladas en 2024, mientras que la producción porcina experimentó un marcado crecimiento, en especial desde comienzos de este siglo.

Este cambio en el mapa del consumo no responde únicamente a preferencias gastronómicas. El informe destaca avances tecnológicos en genética, nutrición y sanidad dentro de los sectores aviar y porcino, los cuales elevaron la productividad y permitieron ofrecer alternativas más accesibles. En contraposición, la actividad ganadera enfrentó la competencia por el uso del suelo frente a la agricultura, inestabilidad macroeconómica, restricciones comerciales en diversos períodos y eventos climáticos como sequías que diezmaron los rodeos.

Cuando el precio decide qué carne se compra

La brecha de precios es un factor determinante en la reconfiguración de las compras de los hogares. Entre 2009 y 2011, por ejemplo, la relación de valor entre la carne vacuna y el pollo pasó de 2,05 a 2,84. En paralelo, el consumo bovino retrocedió de 53,5 a 49 kilos por habitante, mientras que el aviar aumentó de 32,8 a 37,5 kilos.

A la par de este proceso estructural, la coyuntura muestra dinámicas similares. En Mendoza, un relevamiento de Sitio Andino sobre el consumo de carne vacuna y las alternativas más económicas identificó hogares que recortan raciones, eligen otros cortes o vuelcan sus compras hacia el pollo y el cerdo para reducir gastos. Asimismo, otro informe del mismo medio dio cuenta de que el consumo de pollo superó al de carne vacuna por habitante entre agosto de 2025 y julio de 2026, alcanzando 47 kilos frente a 46,7 kilos, respectivamente.

El desafío: exportar sin achicar la mesa local

Ante una oferta bovina de crecimiento acotado y una demanda externa firme, la proporción de carne volcada a la exportación fue en aumento. En 2024, cerca de un tercio de la producción vacuna se destinó a mercados internacionales, de acuerdo con la reconstrucción de Argendata. Si bien el incremento de divisas favorece las reservas, ello no se traduce de manera automática en una mayor disponibilidad de oferta a precios accesibles para el mercado local.

Dicha tensión repercute en la dinámica cotidiana. Como detalló Sitio Andino al analizar el crecimiento exportador y la contracción del mercado interno, el desempeño comercial del sector coexiste con un consumo doméstico debilitado.

El dilema trasciende la sola disyuntiva entre exportar o abastecer la plaza nacional. Sin una mayor producción sostenida, ganancias en la productividad y una recomposición del poder adquisitivo, los altos precios internacionales podrán incrementar la facturación de la industria frigorífica, mientras la carne vacuna continúa perdiendo espacio en el plato de las familias argentinas.

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