La novedad científica, publicada en la revista Proceedings of the Royal Society of London, es que se trata de un pariente lejano de Abelisauridae, la familia de carnívoros más característica y abundante del hemisferio sur durante el Cretácico, la última etapa de la era de los dinosaurios, entre hace 145 y 65 millones de años. El individuo encontrado, por lo tanto, es 50 millones de años más viejo que sus predecesores.
El hecho de encontrar registros sólo en la mitad sur del planeta hacía pensar a los científicos que la especie hubiera surgido luego de la división del supercontinente Pangea en Gondwana (sur) y Laurasia (norte). Pero este descubrimiento echa por tierra esa posibilidad, ya que el E. mefi vivió antes de la separación continental. De este modo, se refuerza otra hipótesis según la cual existió un gigantesco desierto entre los hemisferios que funcionó como una barrera biogeográfica, es decir, un impedimento para la dispersión de las especies de un lado al otro.
Esta campaña contó con el apoyo de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica y la Fundación Alemana de Investigación (DFG, por sus siglas en alemán).
Gran diversidad botánica
Las excavaciones que resultaron en el hallazgo del nuevo dinosaurio también apuntaron a la paleobotánica, esto es, la búsqueda de restos fósiles vegetales. Al frente de estos trabajos estuvo el doctor Rubén Cúneo, también investigador del MEF. En ese sentido, relata que se detectaron numerosos restos pertenecientes a plantas primitivas vinculadas a las familias de los helechos, cicadales, y coníferas. Estas últimas fueron halladas
petrificadas, dando lugar a nuevas interpretaciones acerca de su evolución y características ecológicas.
El especialista destaca el carácter absolutamente diferente de la región patagónica en términos de su vegetación, habiendo sido de enorme diversidad, y fuente de energía primaria para toda la vida animal registrada en esa época.
En referencia al período Jurásico, Cúneo explica que fue entonces cuando los principales linajes evolutivos de plantas y vertebrados se diversificaron y formaron los grupos dominantes del ecosistema terrestre. Al tiempo que comienza el desmembramiento de Pangea, se producen increíbles transformaciones en los climas del mundo, donde prevalecían condiciones muy cálidas con ausencia de casquetes polares, permitiendo que la vida se extendiera hasta muy altas latitudes.
Hasta ahora, los acontecimientos del Jurásico han sido conocidos a través de registros tomados más bien en el hemisferio norte. Los depósitos en Chubut equilibran el nivel de conocimiento a escala global, y aportando nuevas evidencias y teorías respecto de los varios cambios operados a nivel planetario hace más de 150 millones de años, apuntó.
Fuente: Prensa Presidencia
