miércoles 22 jun 2022
Estado de Sitio

Inflación y especulación, un cuento interminable

Por Marcelo López Álvarez.

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14 de junio de 2022 - 11:35

Con los primeros datos de junio y  mayo ya cerrado por las consultoras privadas, la inflación parece lejos de entrar en un proceso de baja fuerte y sigue por arriba de los 5 puntos. Desde el equipo de Martín Guzmán afirman a sus colegas de gobierno y al presidente que para el último cuatrimestre del año el crecimiento de los precios se estabilizará en valores cercanos al 2.5%.

Las mesas de diálogo, por ahora, siguen sin dar los resultados rápidos que necesitan no solo los bolsillos de los ciudadanos sino también la previsibilidad de la economía diaria.

Pero bien viene, antes de meternos con los números poco esperanzadores del comienzo del sexto mes del año, repasar un poco la historia para entender que el mal argentino de la inflación es histórico y necesariamente debe discutirse de otra manera que con los manuales de la economía ortodoxa.

El domingo se cumplieron 47 años del último discurso del presidente Juan Domingo Perón en los balcones de la Casa Rosada, 18 días antes de su fallecimiento, dedicó un párrafo de esos 18 minutos a los especuladores que querían atormentar al pueblo argentino.

Muchos años antes, en abril de 1953, cuando la inflación complicaba la gestión económica también ante una multitud en la Plaza de Mayo, había sido mucho más duro; "Con referencia a los especuladores, ellos son elementos coadyuvantes y cooperantes de esta acción. El gobierno está decidido a hacer cumplir los precios aunque tenga que colgarlos a todos. Y ustedes ven que tan pronto se ha comenzado, y el pueblo ha comenzado a cooperar, los precios han bajado un 25 por ciento. Eso quiere decir que, por lo menos, estaban robando un 25 por ciento. Han de bajar al precio oficial calculado, porque eso les da los beneficios que ellos merecen por su trabajo. No queremos ser injustos con nadie. Ellos tienen derecho a ganar, pero no tienen derecho a robar".

Por esas coincidencias de la historia también en abril, pero de 1985, desde el balcón de la Rosada ante una multitud impresionante Raúl Alfonsín daba su discurso recordado por la "economía de guerra" y decía "Resulta prioritario hoy luchar contra la inflación. La inflación fomenta la dependencia, no necesitan venir a decirnos nadie lo que ella significa. Sin deuda o con deuda, con fondo o sin fondo es absolutamente perentorio dar nosotros la batalla contra la inflación. O acaso nos tienen que venir a decir que los que más sufren la inflación son los sectores más desposeídos y los asalariados.

El empresariado tendrá que comprender que el estado no puede ser el que lleve adelante la economía, se requiere de su imaginación, de su creatividad, se requiere de su acción y de su riesgo. Tienen que comprender también esta etapa de esta economía de excepción y manejar con austeridad todos sus procesos".

La historia marca que la tensión entre los formadores de precios, el Estado y los consumidores es permanente y en momentos particulares, como los narrados o la actualidad, se vuelve insostenible y una verdadera complicación en la política.

La nueva gestión de la Secretaría de Comercio con un hombre del riñón de Martín Guzmán, sigue apostando a mesas de diálogo pero con un perfil aún mucho más bajo que el de su antecesor, pero la respuesta es la misma.

Las consultoras privadas que siguen la evolución de precios marcan que en la primera semana de junio se registraron aumentos en alimentos superiores al 6 % promedio, convalidados a su vez por los ajustes que el propio ministerio de Economía autoriza para el programa de Precios Cuidados, como el que se conocerá hoy.

Un reciente informe de CEPA sobre el mercado de la carne (uno de los sectores sobre los que el Gobierno puso desde el comienzo la lupa) marca lo que ven todos los consumidores; una política que no funciona.

El trabajo de CEPA (Como lo contó ayer Sitio Andino) destaca que en el mes de mayo el incremento promedio de los cortes de carne vacuna fue del orden de 6,1%. En términos interanuales, estos cortes incrementaron su precio 68,4%, lo que pondrá a las carnes por encima de lo que será el IPC de mayo, no solo en términos mensuales sino también interanuales.

El CEPA destaca que haciendo una cronología de lo sucedido en los últimos dos años, luego de las subas por encima del 75% de los precios al mostrador de la carne vacuna en 2020, el primer semestre de 2021 comenzó con nuevas subas que totalizaron otro 35% de aumento. Las medidas que tomó el Gobierno en su momento permitieron cortar la dinámica alcista y, entre julio y octubre, los precios retrocedieron 3%. Sin embargo, noviembre y diciembre, meses donde suele aumentar el consumo, mostraron nuevamente incrementos sensibles en el precio de la carne promediando 11% y 10% respectivamente. Estos incrementos se mantienen durante el primer bimestre del año de manera más moderada y en marzo y abril vuelve a acelerarse llegando al 8,5% y 8,4% respectivamente. Como se suele decir solo se agacharon para saltar más alto

En este mes de mayo se puede observar que los aumentos con relación a los distintos cortes son heterogéneos.. Al igual que en marzo y abril los "cortes económicos" fueron los que más aumentaron sus precios: 8,4%. El resto, "intermedios" y "caros" aumentaron 6,3% y 5,7% respectivamente.

El trabajo destaca que el proceso es complejo porque los valores de la carne arrastran a los habitualmente sustitutos de los cortes vacunos, por ejemplo el pollo por tercer mes consecutivo, mostró un fuerte aumento de 6,3%.

En términos interanuales las variaciones de la gran mayoría de cortes continúan por encima del nivel general de precios de la economía (57,8%), sobre todo los famosos cortes de los argentinos; asado (63,2%), vacío (67,1%) matambre (64,0%)

Desde la industria culpan de los aumentos a la baja de cabezas, el aumento del precio de maíz y sobre todo al parcial cierre de exportaciones por parte del gobierno.

El CEPA destaca que si bien el volumen exportado se redujo en términos interanuales, sólo lo hizo 7%, es decir, un nivel poco significativo habida cuenta que se compara un período sin restricciones (primeros 4 meses de 2021) contra otro con limitaciones a la exportación (primeros 4 meses de 2022). De hecho, el nivel actual supera en 13% el volumen de las exportaciones de 2020 y 35% respecto al mismo período de 2019. La ratio de exportación para los primeros 4 meses de 2022 se sitúa en un histórico 27,2%, apenas un 1,2% por debajo del 2021. En este sentido continúa la presión de la demanda externa que escaló exponencialmente cuando en 2016 apenas representaba el 8,6% de la producción nacional.

Hoy se conocerá el Índice de Precios al Consumidor de mayo, seguramente servirá para marcar una vez más lo que ya hemos planteado como centro de debate; la política como ciencia de armonización de conflictos y un Estado dispuesto a practicarla parecen la única solución.


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