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Un mercado de más de 1 millón de personas

Salud privada: por la suba de cuotas, cada vez más afiliados cambian de prepaga en Mendoza

Por Miguel Flores.

 Más del 50% en un año, y sólo 18% en los últimos dos meses. Aunque las empresas lo sustenten en el encarecimiento de las prestaciones médicas y el Gobierno avale el ajuste de las cuotas, para los bolsillos de muchos usuarios de medicina prepaga resulta demasiado. Y suficiente motivo como para decidir cambiar de empresa, además de los reclamos por problemas con las coberturas.

Según datos de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) en la provincia, el sistema se sostiene en alrededor de 1,2 millón de mendocinos/as que las empresas se disputan: además de 800 mil que en general cuentan con algún tipo de cobertura médica y son la masa crítica de los traspasos, hay 380 mil empleados públicos afiliados a OSEP "y entre 15 y 20% tienen también una prepaga".

Es lo que afirma el delegado regional de la SSS, Sergio Mortaloni. Según el funcionario, otras 800 mil personas no tienen ningún tipo de plan de salud y están fuera del sistema, pero tampoco en su totalidad constituyen una torta tentadora que las empresas les interese morder.  

"Cuando el afiliado ve que el Gobierno aprueba una serie de aumentos para los próximos meses se da de baja en el primero. Y contrata otra forma de cobertura, aunque no necesariamente genera un reclamo salvo que intente salir antes del período mínimo de un año de permanencia. Hay otros parámetros para que la cuota aumente, como cumplir más de 65 años en una prepaga y tener menos de diez de afiliación, que generan consultas", explica Mortaloni.    

El por qué de cambiar

De acuerdo al responsable de la SSS en Mendoza, las variaciones van de acuerdo al ritmo inflacionario, "pero está claro que la prepaga no puede ajustar más que lo autorizado por la Superintendencia, que es de entre 5% y 8% mensual. Y puede chequearse a través de la web cuál debería haber sido el porcentaje aplicado en los últimos 5 años". 

Después de 12 años en Medifé, María (35) es una de las tantas mendocinas y mendocinos que apuró la decisión el último mes. Y como a muchos, el incremento de las cuotas fue el disparador para renunciar para ingresar a Prevención Salud. 

"A planes similares, opté por una cobertura que me permite bajar el costo alrededor del 50% y además últimamente me estaban cobrando algunos estudios como una audiometría y consultas que antes eran gratis. Inclusive hay prestadores a los que acá les pagan más. Hay que cuidar el presupuesto, aunque sea la salud", confiesa la profesional, tras el alta de Prevención Salud.

En ese contexto, desde la SSS, por su parte, advierten sobre maniobras irregulares que tienen como víctimas a muchos usuarios en Mendoza tentados por supuestos promotores. Y recuerdan que una vez registrada el alta, están obligados a esperar 12 meses antes de que el sistema permita otro cambio. 

"Se nota la migración" 

Del negocio de la salud privada participan dos actores: las obras sociales que actúan como prestadores de servicios de salud a partir del PMO (Plan Médico Obligatorio, lo básico exigible por ley) y las que financian las prestaciones por no tener efectores propios a través de las prepagas. Estas firmas, por su parte, también ocupan una cuota del mercado, en cualquier caso con la premisa de competir en servicios adicionales.

Para Mortaloni, "entre obras sociales y prepagas, Mendoza tiene un mercado bastante desarrollado. Hay algunas más pequeñas que captan aportes de los afiliados a través del bono de sueldo y se comportan como una obra social con un plan superador, a precios inferiores a los de una prepaga pura y de ésta manera vienen creciendo".

Obviamente, "mientras más grande es la empresa mayor cantidad de conflictos se generan y también mayor el movimiento de gente", remarca el funcionario .

Un caso testigo es el de OSEDEIV (Obra Social del Personal de Dirección de la Industria Vitivinícola), fundada en Mendoza hace 50 años, cuya cápita de 35 mil afiliados se reparte 50/50 entre los que derivan aportes y afiliados propios del sector. A su vez, brinda prestaciones por medio de varias prepagas, como Swiss Medical, Omint y Medifé.

"Aunque no tenemos cifras, efectivamente se nota una migración. El sistema está en crisis y van a quedar pocas obras sociales, pero lo que hay que buscar es que el sistema sea más sostenible; pasa que se dan mayores coberturas pero sin el suficiente respaldo económico", admite su presidente, Gerardo Bernusi.

Y agrega que "si bien trabajamos con las principales prepagas, damos ciertas prestaciones por fuera del PMO como obra social. Además de capacitación en promoción y prevención de la salud, abarcan dermatología y odontología, y hasta vacunas que no están en el plan básico". 

Modificaciones al sistema

La litigiosidad, o judicialización, de la mano de un aluvión de amparos por falta de cobertura, el costo de las llamadas "enfermedades catastróficas", las exigencias dentro de la ley de Discapacidad, son algunos de los factores que esgrimen desde las empresas para pedir un cambio. Y también para justificar los ajustes del valor de las coberturas. 

  Según Bernusi, también secretario de la Federación Argentina de Obras Sociales de Dirección (FAOSDIR), hay expectativa en torno a un proyecto de reforma del sistema de salud, que incluye instancias de mediación para reclamos . Y así minimizar, en lo posible, una de las causales que para los empresarios pone en riesgo la rentabilidad.

"No pasa por no querer dar una prestación, pero hay "zonas grises" en las que no corresponde. Se trata de intentar, no que queden menos obras sociales, sino darle mayor perdurabilidad, que puedan sostener las prestaciones", resume el ejecutivo.   



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