
Ilustración CELAG.

Ilustración CELAG.
Dos iniciativas (una propuesta por cada sector interno del oficialismo) de las cuales se hablo mucho, diríamos muchísimo, parecen perder fuerza en estas horas. Ni la ley para recuperar, blanquear o gravar (cada lector puede elegir el factor que quiera) y menos aún el famoso gravamen o alícuota extra a la renta impensada parecen avanzar en un caso o formularse en un proyecto en el otro.
En el caso de la renta impensada la propia volatilidad y vaguedad del anuncio ya hacían pensar de las dificultades que tendría llevarla a adelante. En el otro caso, el del Fondo para pagar al Fondo como se llamó mediáticamente al proyecto, la envión inicial pareció aplacarse ante la casi seguridad de que sería de imposible paso por diputados.
Del primer proyecto por ahora parece no tener demasiado sentido analizar o estudiar ante lo que parece ser su destino final, el cajón de los anuncios perdidos. En cambio el de Fondo que todavía mantiene algo de vida también sirve para estudiar cual es la magnitud de uno de los problemas de la Argentina que es la formación de activos externos popularmente conocida como fuga de divisas.
Un informe de principios de este mes del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica hace un interesante análisis de los fondos o dinero que hay dentro y fuera de la Argentina, su título sintetiza rápidamente la situación; Argentina, tan rica afuera como pobre adentro.
El informe destaca que en el 2020, ultimo año del que hay datos completos, "los activos de los argentinos en el exterior sumaban unos 400 mil millones de dólares (un poco menos de 90 mil están declarados ante la AFIP)" Esa cifra de 400 mil millones es apenas superior al PBI de ese año y a ello agrega "unos 120 mil millones de dólares más que los activos que los extranjeros tienen en Argentina. (Los datos proceden de la Posición de Inversión Internacional PII publicados por el FMI para 140 países)".
El informe destaca que con estos números el país se transforma en uno de los mayores acreedores netos del mundo y el único de América Latina aunque aseguran que no es un dato positivo.
El Centro de Estudios destaca que "En el planeta, la mayoría de países son deudores (105); los acreedores son solo 35. Entre estos últimos, Argentina ocupa el puesto 16. Prácticamente no hay países en desarrollo que sean acreedores netos del resto del mundo, solo Argentina, Sudáfrica y Tailandia".
Y agrega que "Poseer una gran riqueza en el exterior puede ser una buena noticia para un país desarrollado. Significa que tras hacer las mejores inversiones en su país y alcanzar el pleno empleo, se comienzan a buscar alternativas afuera. Sin embargo, el hecho atípico de la riqueza argentina expatriada no es una buena noticia. La enorme cantidad de dinero en el exterior no es el uso que más le conviene al país por más que sea conveniente para sus dueños".
El centro de estudios destaca que Argentina no puede estar orgulloso de ser el único país latinoamericano, ni uno de los 3 países en desarrollo, que es acreedor neto del resto del mundo ya que "Es dinero de unos pocos. Es dinero que no invirtió ni generó empleos ni fábricas en el país. Es dinero en gran parte improductivo. Es dinero fugado, evadido. Es dinero que demandó divisas y debilitó el peso y así generó inflación" y asegura que ese dinero afuera suele explicar la pobreza adentro
Una de las conclusiones del informe señala que ningún país en desarrollo puede sostener el crecimiento si los dólares se van fuera del sistema en vez de entrar al circuito productivo, lo que a su vez debilita la moneda local perdiendo toda estabilidad que es lo que sabemos pasa con el peso.
Los investigadores señalan que "detener la fuga es un imperativo para que ese dinero comience a generar un efecto multiplicativo interno: aumentar la producción, mejorar el empleo y salarios, crecer el consumo", además de que tal como lo marca el proyecto esas divisas se necesitan para pagarle la deuda al FMI y a los acreedores privados y una vía es precisamente la propuesta de la creación de un Fondo, con un aporte especial de emergencia sobre el valor de activos en el exterior no declarado.
El informe muestra claramente la problemática que surge a partir de la formación de los activos externos no solo en el desarrollo de la economía y el sistema productivo sino también en el proceso inflacionario que debilita el peso y del cual son actores principales precisamente quienes generan esta fuga y que esos dólares generados por la propia economía argentina quedan ociosos afuera sin contribuir ni generar riqueza interna para poner en marcha la producción argentina

