Estado de Sitio

Los alimentos por las nubes, la política por el piso

Marcelo López Álvarez.

Finalmente se conoció el número maldito. Tal como anticipamos por la mañana en Radio Andina el 6.7 de incremento en el Índice de Precios al Consumidor de Marzo se transformó en el más alto de por lo menos dos décadas.

El índice inflacionario sella uno de los peores momentos en materia económica del Gobierno y confirma la complejidad de un problema donde lo fundamental es de lo que nadie habla; la pelea por la redistribución de la riqueza que generan en conjunto capital y fuerza laboral.

Las condiciones y los valores macroeconómicos, en los cuales la escuela clásica basa la explicación de la inflación, están controlados en este primer trimestre. Emisión controlada equivalente al 0.15 del PBI, déficit en retracción fuerte (a tal punto que es una de las principales rispideces en el oficialismo), dólar con mínimos movimientos, paritarias cerradas, tarifas sin cambios, excepto un solo aumento del combustible. Entonces ¿solo lo justifica el conflicto europeo? o hay factores que suman tensiones y se hacen presentes una puja distributiva que desde hace años y años se salda con procesos inflacionarios que vuelcan la balanza hacía grupos determinados. El domingo pasado analizamos largamente el tema (ver aquí)

Independientemente de lo que digan públicamente los famosos representantes del Campo y los principales elaboradores de alimentos, no hay dudas que los que traccionaron de manera brutal son los productos alimenticios más ligados a la actividad agropecuaria y la exportación de commodities. Como decían las abuelas "que digan lo que quieran, pero marche preso"

Así el Pan aumentó 17.7%, el pan lactal 24.8,la harina 13.2,los fideos 10.2, el pollo 15.1, la leche 13.1,la manteca 10.2, la carne casi 8 puntos y así sucesivamente.

La industria textil y la educación no se quedaron atrás con aumentos por arriba del 10 % los primeros y de más de 25 puntos los segundos.

Indudablemente (más allá de que los datos de la última semana de marzo y las dos primeras de abril son alentadores) el problema es gravísimo porque no pueden aplicarse soluciones de libro a un problema tan complejo que es difícil de comparar con otras experiencias.

Además, la disparada inflacionaria complica otros factores como el crédito; El BCRA se vió obligado ayer mismo a dictaminar un aumento de las tasas.

Desde la Casa Rosada ayer mismo se dejó trascender que el índice aceleraría medidas de combate a la concentración y sobre las rentas extraordinarias que el ministro Guzmán adelantó pero no explicó.

Todos los diagnósticos el Gobierno los conoce desde antes de asumir, de hecho el Presidente los reiteró infinidad de veces durante la campaña, sin embargo hasta ahora no aparecieron medidas contundentes contra esos males y sin dudas es uno de los principales motivos de la interna del oficialismo.

Las medidas (si se toman y no quedan en el baúl de los anuncios eternos) podrían alinear por lo menos las ideas políticas de los dos hemisferios del Frente de Todos. La vicepresidenta fue clarísima ayer en cuál es la visión que tiene su sector del conflicto interno y externo, lo que dejaron trascender desde la Rosada y los ministerios involucrados parece ir en esa línea de pensamiento.

La situación es también complicada desde lo político, existe una especie de empate hegemónico en lo macro que no permite destrabar la situación compleja de la economía, imposible de destrabar sin patear el tablero, pero para tomar medidas profundas es necesaria una fortaleza política que, si el oficialismo no cierra sus heridas, será difícil de obtener.

Te Puede Interesar