Opinión
La puja distributiva una materia que el Gobierno no logra regular
Domingo, 10 de abril de 2022Por Marcelo López Álvarez.

 Intenso trabajo para el INDEC, no solo que se acerca el Censo Nacional sino que fueron días cargados de números que vuelven a mostrar los problemas profundos que enfrenta el Gobierno con la economía y uno de los principales factores de su poder en la sociedad, la redistribución de la riqueza.

Los datos que se conocieron en los últimos días confirman que la economía sigue manteniendo un ritmo de crecimiento interesante incluso en muchos casos por encima de los valores del gobierno de Mauricio Macri, sin embargo, los valores que tienen que ver con la redistribución del ingreso siguen siendo malos, por no decir muy malos.

Tanto la actividad industrial como la construcción tuvieron un alza de casi 9 puntos respecto al año pasado (8.7 y 8.6 respectivamente) lo que muestra que el músculo de recuperación sigue en buen estado.

En el sector industrial el acumulado del primer bimestre de 2022 presenta un incremento de 3,9% respecto a igual período de 2021 y el índice de la serie desestacionalizada muestra una variación positiva de 4,0% en febrero respecto a enero. De esta manera se logra el mejor valor de 2016 hasta acá.

Por su parte quince de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron subas interanuales. En orden a su incidencia en el nivel general, se registraron incrementos en "Sustancias y productos químicos", 11,1%; "Maquinaria y equipo", 26,0%; "Alimentos y bebidas", 4,4%; "Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes", 29,6%; "Prendas de vestir, cuero y calzado", 28,6%, "Madera, papel, edición e impresión", 10,1%; "Productos de caucho y plástico", 9,9%; "Productos minerales no metálicos", 5,7%; "Productos textiles", 11,0%; "Productos de metal", 4,1%; "Otro equipo de transporte", 54,2%; "Otros equipos, aparatos e instrumentos", 3,3%; "Muebles y colchones, y otras industrias manufactureras", 2,7%; "Productos de tabaco" 9,0%; e "Industrias metálicas básicas", 0,2%. Por su parte, la división correspondiente a "Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear" mostró una caída de 4,8%.

Con estos números sumados al buen desempeño que se dió en el 2021 de crecimiento de la economía se debería dar por sentado que los trabajadores también están viviendo por lo menos un buen momento. Sin embargo vía inflación, procesos de concentración excesivos y desmesurados y la ausencia de regulaciones la redistribución de la riqueza que genera nuestra economía, nuestra tierra y la fuerza laboral está bien lejos de plasmarse.

Es cierto que en los datos brindados de ingreso brindados por Instituto estadístico dan una mejora en el índice Gini pero en la realidad los ciudadanos no lo ve

Cuando se ve detalladamente los ingresos en el primer trimestre la suma total de estos para el total de la población fue de $933.780 millones, lo que significó un incremento de 66,4% en relación con igual trimestre de 2020.

El ingreso promedio per cápita del total de la población, que corresponde a 29.006.496 personas, alcanzó los $32.192, mientras que la mediana del ingreso per cápita fue de $24.571

En tanto un 60,4% de la población total (17.505.511 personas) percibió algún ingreso, cuyo promedio fue de $52.553.

Analizado según la escala de ingreso individual, el ingreso promedio del estrato bajo (deciles del 1 al 4) equivalió a $19.667; el del estrato medio (deciles del 5 al 8), a $50.622; y el del estrato alto (deciles 9 y 10), a $122.192.

O sea que los primeros 8 deciles (el 80 por ciento de la población con ingresos) en el primer trimestre tuvieron ingresos muy por debajo de la canasta básica alimentaria que marca la línea de pobreza.

Al lo que se suma otro dato preocupante los varones tuvieron un ingreso promedio de $60.132, mientras que el de las mujeres fue de $45.154

La situación de la población ocupada (o sea con algún tipo de trabajo) no es mejor; registró un ingreso promedio de $55.512 y un ingreso mediano de $45.000, bajo el cual se sitúan el 50% de las personas ocupadas o sea que reciben apenas el 50 por ciento de la CBA. Respecto a la población asalariada con trabajo registrado el ingreso promedio es de $55.823

En el caso de los hogares, los ingresos laborales representaron el 77,0% de los ingresos totales, mientras que los ingresos no laborales alcanzaron el 23,0% restante, situación que se invierte en los deciles de menores ingresos donde el peso de los ingresos no laborales significa poco más del 60 por ciento.

Pero todo tiene un por qué, si hay riqueza, si la industria crece, si la torta se expande, cómo se reparte para que la gran mayoría de los trabajadores y ciudadanos con ingresos estén por debajo de la línea de pobreza.

Por más que algunos se enojen la inflación en la Argentina tiene un componente estructural de especulación que no es otro que la puja distributiva por ver quién se queda con más torta.

En el primer trimestre de este año la emisión fue cero (0.15 del PBI) y los dólar blue y bursátil que, según dicen los productores y vendedores, es el que usan para fijar precios bajo 20 pesos, las tarifas no han aumentado, excepto algún movimiento en la logística y paritarias nada fue a la suba sin embargo esta semana nos enteraremos que la inflación de marzo estará cerca del 6 por ciento y la del primer trimestre será la más alta en muchísimos años.

Pero si la torta o Valor Agregado Bruto se expande qué pasa, recurrimos a un trabajo de la CELAG que da la explicación al tema

Desde enero de 2016 a fines del 2021 la ganancia empresarial creció un 523 por ciento, la inflación un 474 por ciento y los salarios un 335 por ciento.

Para más datos la participación de los trabajadores y ciudadanos con ingresos en el Valor Agregado Bruto o se la torta a fin de 2015 era del 51% (el famoso fifty/ fifty) hoy se redujo al 42.7%.

Allí el gran desafío que tiene el Gobierno en lo que queda de su mandato, pero ya no solo por su futuro político sino por el futuro de todos.

Pero para no quedar siempre en el diagnóstico y provocar el debate vamos a recurrir al titular de la CELAG el economista, politólogo y asesor de varios gobiernos y movimientos políticos latinoamericanos y españoles que hace unos días escribió un interesante artículo desafiando con algunas preguntas disruptivas que hacemos nuestras y como dice él "con el ánimo de llevarle la contraria a los fanáticos de lo imposible".

¿Es posible eliminar la exención en el impuesto a las ganancias que goza el Poder Judicial en Argentina, y recaudar 42 mil millones de pesos (0,11 % del PIB o 4,15 % del total del gasto tributario)?

¿Es posible hacer que los grandes conglomerados empresariales en Argentina paguen el tipo impositivo legal, 30 %, en vez de lo que están realmente pagando, el tipo efectivo real, 4,1 % (año 2019)?

¿Es posible aplicar en Argentina el tipo impositivo a las ganancias de la banca privada que tiene Bolivia, para obtener en una década la mitad de lo que se le debe al FMI?

¿Es posible limitar el cobro de comisiones y tasas de interés usureras a la banca y otras entidades financieras para aliviar el problema de la deuda de los hogares que afecta a la gran mayoría? ¿Es posible un plan urgente para resolver esa asfixiante deuda familiar?

¿Es posible aumentar el salario mínimo a 100.000 pesos por mes? (como primer paso para compensar el desequilibrio entre la masa salarial acumulada en el periodo 2016-2021 (335 %) y el crecimiento de los precios (474 %) y los beneficios empresariales (523 %).

¿Es posible imponer multas notables sobre las prácticas oligopólicas en materia de precios de bienes básicos?

¿Es posible fijar otras condiciones de juego para unas pocas empresas distribuidoras de electricidad que dejan sin luz a la gente de manera frecuente?

¿Es posible disponer de una agencia pública de vivienda que logre que este mercado no sea beneficioso sólo para unos pocos?

El debate está abierto

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