HOMENAJE

Palmira recordó a su campeona eterna: Gladys Ortega

En la semana de su cumpleaños, en la escuela que lleva su nombre en San Martín, se exhibieron objetos personales de la deportista: desde fotos, accesorios y hasta las tantas medallas que ganó por todo el mundo.

Por Carolina Pavón carolina_pavon@sitioandino_com_ar

El 21 de mayo, la reconocida atleta Irma Gladys Ortega, que supo poner en lo más alto del deporte mundial a la Argentina, hubiera cumplido 61 años de edad. Por ese motivo, esta semana, en la escuela primaria que lleva su nombre en San Martín, se mostraron todas sus pertenencias en una especie de museo móvil.

Varias generaciones de los habitantes de Palmira conocieron y compartieron diferentes vivencias con la profesora y campeona Gladys Ortega. A los 61 años de su nacimiento, el pueblo que la vio crecer y al cual le dio tantas alegrías, le rindió homenaje.

Ortega nació en 1951 en el departamento de Guaymallén y a los pocos años de edad se mudó con su familia a Palmira. Allí estudió en la escuela Martín Miguel de Güemes y en la secundaria Julio Argentino Roca. Fue en el inicio de su adolescencia donde comenzó a transitar por el camino del deporte.

Desde 1965 hasta 1977 consiguió entre 15 y 20 medallas por año. Obtuvo campeonatos sudamericanos juveniles, sub-campeonatos sudamericanos de adultos, participó de los Juegos Panamericanos y fue campeona nacional durante 10 años consecutivos.

Además, fue la capitana de la selección argentina cada vez que ésta salía al exterior. Su disciplina por excelencia fue el lanzamiento de disco, cuyo récord provincial se mantuvo hasta 1994.

Los alumnos que asisten a la escuela que lleva su nombre, en estas últimas semanas han conocido a fondo la historia de Ortega a través de recortes periodísticos, fotos, accesorios y de las tantas medallas que eran de la propiedad de la atleta y forman parte de este museo.

“Ella tuvo la genialidad que tiene que tener un deportista, además del talento, tuvo la constancia, la perseverancia, el desarrollo de su templanza para entrenar todos lo días de la semana y para sobreponerse a los momentos difíciles. Entrenaba y al mismo tiempo estudiaba y trabajaba”, comentó con orgullo a SITIO ANDINO, Leandro Espínola, viudo de Ortega y también un reconocido deportista de la provincia.

La vida de la campeona se apagó el 18 de octubre de 1978, días después de haber dado a luz a su primer y único hijo. "Con Gladys Ortega desaparece a los 27 años de edad, no sólo una magnifica atleta sino una impulsora que supo impregnar a las pistas de un tinte diferente, distinto, el de una humanidad pletórica, contagiante, dinámica, que estableció toda una corriente en los deportes que ella amó y supo enaltecer. Palmira está de duelo, el deporte de Mendoza también”, dice la nota del diario Los Andes, publicada el 19 de octubre de ese año.

Hoy el nombre de Gladys Ortega no sólo se encuentra en una escuela primaria, sino que también en un campo de atletismo de San Martín y en el Gimnasio Municipal Nº 3 de la Ciudad de Mendoza.

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