La última se había dado en 2003, cuando a la salida de la crisis económica financiera y el estallido de fines de 2001 y 2002 tras el fin de la convertibilidad, todo volvió a equilibrarse. Sin embargo, comparativamente surgen diferencias.
"En Mendoza, en promedio la caída del nivel de actividad del 2020 fue similar a la del 2002 pero la salida durante el 2021 fue bastante más lenta que la del 2003" mientras el país lo hizo más rápido, resalta el informe.
Balance 2021 y perspectivas 2022
En estos escenarios, los motores internos de Mendoza (Mercado Laboral, Financiero y Sector Público provincial), para los responsables del análisis "seguramente también resultarán muy débiles aún en el marco de un acuerdo con el FMI. Por lo tanto, para 2022 se espera una importante desaceleración económica en la provincia respecto del dinamismo experimentado en 2021".
A criterio de los economistas del Ieral, el rebote experimentado a la salida de la pandemia confirma dos nociones: cuando el país crece, Mendoza lo hace menos, y si hay una caída, se profundiza en la provincia. Así, la reacción de la actividad económica fue más débil que a nivel nacional (recaudación, exportaciones, ventas en centros comerciales), y bastante parecida en indicadores relativos a insumos productivos (venta de combustible, empleo total).
Un ejemplo es el empleo privado formal. Mientras a noviembre de 2021 Mendoza solamente había recuperado 25% de los puestos entre 2019 y 2020, a nivel país obtuvo la mitad.
Para Reyes, "la baja performance del empleo privado formal en Mendoza no es nueva sino que data de varios años atrás. Durante los últimos 10 años no solo no ha aumentado sino que se redujo un 3% en total.
Pero también hubo un arrastre gracias a la reactivación de los principales socios comerciales de Mendoza en el mundo a la salida de lo peor del Covid-19. En ese elenco destacan Reino Unido, USA, Brasil, Canadá y China, con un crecimiento de entre 5 y 8% el último año, aunque los precios relativos se recuperaron más fuerte para las exportaciones nacionales que las mendocinas, donde los rubros favorecidos resultaron el rubro combustible y energía, bebidas, conservas y frutos secos.
En ese contexto, para una Mendoza altamente dependiente de la macroeconomía nacional (también afectada por ser la segunda provincia con menos transferencias per cápita de la Nación el año pasado), el acuerdo con el FMI marcará un antes y un después.
"No resolvería ninguno de los problemas de fondo de la economía pero podría evitar un colapso de la misma y restablecer la confianza, aunque los niveles de inflación no necesariamente bajen de los registrados en 2021" pronostican, además de destacar que pese a repuntar la facturación en dólares, al atrasarse el tipo de cambio oficial respecto a los precios (20% contra 50%) "el poder adquisitivo de las exportaciones se redujo" el último año.
A un mundo ya de por sí complejo, donde entendemos que la inflación dejó de ser un fenómeno sólo argentino (de ahí la decisión de los Bancos centrales de subir tasas para frenarla), se suman las amenazas. Entre ellas, la "fuerte desaceleración en los socios comerciales de Mendoza y enorme incertidumbre por la dinámica del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania".
Impacto en los bolsillos: menos financiamiento y mayor morosidad
La influencia del mercado laboral sobre el nivel de actividad está dado por la dinámica del poder adquisitivo de la masa salarial. "Como volvió a caer durante el 2021, el motor interno del mercado terminó siendo contractivo para la economía provincial", destacan los economistas del IERAL.
Eso, obviamente, se traduce en un mayor nivel de morosidad en créditos personales. Mientras al 2020 había caído un par de puntos (4% aproximadamente), con la pandemia y la crisis económica volvió a saltar hasta casi 6%, similar al mercado crediticio del 2019 y también al nivel de 2012.
La crisis trajo retracción, y eso quedó en evidencia el último año Durante 2021, Mendoza sufrió "una contracción en el poder adquisitivo tanto de los depósitos como de los préstamos al sector privado".
Panorama por sectores
Termómetro inequívoco de la situación económica, para el comercio (16% del PBG mendocino) las ventas se recuperaron fuertemente durante 2021 gracias a una mayor movilidad de la población sobre todo en centros comerciales. Pero a un ritmo "debajo de los niveles previos a la pandemia, debido al menor poder de compra de la población".
Para 2022 donde las esperanzas están cifradas en el turismo, "si no hay sorpresas, se espera un crecimiento leve en la actividad comercial" advierte el informe del IERAL, atribuyéndolo a la poca expectativa de que los sueldos se ajusten lo suficiente y también a la falta de crédito.
Hoteles y restaurantes continuarían con su recuperación, aunque supeditada a que "haya menos restricciones para ingresar al país". Y también el beneficio del Previaje en la primera parte del año.
Otro motor, el sector petrolero (12% del PBG), sufrió un parate casi total en 2020, y aún con la reacción posterior y recuperación del precio internacional de crudo la extracción siguió en caída. De acuerdo al análisis, la política para el sector, como "retenciones y restricciones para transferir utilidades al exterior no permite aprovechar las oportunidades de altos precios. En su rama industrial, se recuperó el volumen al incrementarse el consumo de combustibles".
Ya este año, con una alta ocupación de su capacidad "es difícil esperar un incremento significativo en su actividad durante 2022". Aunque habrá que esperar hasta dónde llegará la disparada del precio del barril a raíz del conflicto bélico desatado por Rusia (gran productor), y cuál será su impacto posterior.
El 2021 fue un año no del todo positivo comercialmente para la Vitivinicultura (9% del PBG), por una merma en el mercado interno en una temporada de bajos stocks, pero con un récord en exportaciones de vinos fraccionados que "aprovecharon la mayor demanda mundial".
"Para 2022, menor cosecha y stocks más bajos se traduce en una contracción de oferta a mayores precios, con un panorama mundial que podría complicarse frente a un ritmo menor de crecimiento y altos riesgos", vislumbra el reporte, y anticipa que con una cosecha más baja "los menores stocks vínicos, podría afectar positivamente en precios más altos de las uvas nuevamente".
La exportación de servicios y la llegada de más turistas extranjeros son otros motores que ayudarían a sostener una economía mendocina a la que, aún golpeada por la parálisis del Covid y la volatilidad del país, aún le cuesta salir adelante.
Sin embargo, hay un pronóstico al cual aferrarse. "Si la economía no creciese en 2022, los datos anuales mostrarían un incremento del 2% (en el país, es 3%). Este es el efecto arrastre. En sectores, ese efecto será mayor en los que presentaron mayor variabilidad durante la pandemia", resumen los especialistas del Ieral. Un efecto arrastre más visible en algunos rubros (comercio, hotelería, construcción) que en otros (sector financiero, minería y energía).