Desde hace dos semanas, las frutícolas argentinas del Alto Valle de Río Negro están preocupadas por las trabas que está implementando Brasil a sus productos.
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Brasil también frena el ingreso de manzanas provenientes de la Argentina
Hace 15 días que las autoridades del vecino país no permiten el ingreso de la fruta. "Nos sorprende mucho, nunca hemos visto una situación como esta", dijo un dirigente del sector.
Por lo pronto, no existen anuncios ni comunicaciones de cuándo el país vecino volvería a permitir el ingreso de las manzanas. Mientras, Brasil encontró en Chile un proveedor del producto, que le vendería, inclusive, a un precio más económico que la Argentina. "No sé si es una represalia, pero realmente nos sorprende mucho, porque la manzana nuestra no representa una amenaza para la manzana de Brasil" declaró el representante fruticultor.
Los empresarios fruticultores también ven con alerta qué es lo que puede suceder con las ventas de peras al Brasil, máximo consumidor del producto durante la segunda mitad del año. "Aunque todavía no se sabe si se restringirá la compra de peras, no es posible descartar que la producción de la fruta se vea afectada", afirmó el director general de la CAFI.
En caso de responder de esa manera, los productores argentinos podrían perder competitividad, porque ahí vamos a competir con las peras de Europa, que pueden estar a costos más bajos", dijo Loyarte.
Un sector golpeado
El escenario comienza a agravarse paulatinamente para las empresas exportadoras del sector. Debido a la crisis internacional, los ingresos de las frutícolas se vieron disminuidos por la caída de las ventas hacia Europa durante la primera parte del año.
Esta pérdida de mercados se suma también a la caída del poder de compra de Estados Unidos y Rusia, acuciados por las mismas circunstancias económicas. Alrededor del 75% de las ventas de frutas al exterior radican en estos destinos, pero el volumen de aquellas está en una pendiente decreciente porque los precios, sensiblemente depreciados, no están llegando a cubrir los costos. La diferencia, que hace mella en la rentabilidad del sector, ronda entre los 20 y los 30 centavos de dólar por kilo.
En declaraciones, Marcelo Loyarte afirmó que este año "ha sido un año malo, de precios similares al año pasado, pero Brasil venía comportándose bien, con precios razonables". Por esta depreciación de precios, las exportaciones en el primer cuatrimestre cayeron un 30% según la CAFI.
El panorama es negro. Para la CAFI, con este nivel de precios y exportaciones, proyectan como mínimo una caída de los ingresos de $300 millones hasta marzo, y todavía queda esperar si la tensión bilateral con Brasil no generará un perjuicio mayor.
Fuente: Infobae