En plena Vendimia, la industria se abroquela en la defensa del vino frente a la tolerancia 0
Foto: Yemel Fil
Se acerca la Fiesta de la Vendimia y en la industria "pasan cosas". Más allá de reclamos y la expectativa de anuncios a favor del sector, la vitivinicultura no baja la guardia con un tema urticante: el proyecto de alcohol 0, que pone en la mira al consumo de vino y fue motivo de un foro realizado en Mendoza que reunió a referentes locales e incluso de España e Italia.
Es que el mundo vitivinícola sigue en guardia luego del intento de estigmatizar al vino como producto tóxico y cancerígeno en Europa, mientras que a nivel nacional tampoco se han disipado del todo algunas propuestas en el Congreso para regular su consumo. Consagrada como la bebida nacional argentina y un alimento desde hace más de una década la pregunta subyacente es ¿puede equipararse al vino con otras bebidas alcohólicas?.
Para la industria no hay discusión, pero la cuestión está sobre el tapete y la lucha parece haber entrado solo en una tregua. Esto luego de que el Parlamento europeo corrigiera su pretensión de advertir su condición (como las leyendas de los cigarrillos), mientras a nivel nacional (una vez más) se lo señala como el culpable de los siniestros viales y por tanto buscan limitar su ingesta.
"Cabe preguntarse quienes se benefician detrás de estas campañas y reglamentaciones excesivas", señaló el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, en el marco del Foro Internacional Vino y Salud realizado en la Enoteca. El dirigente destacó al modelo vitivinícola, y para reforzar el carácter saludable mencionó la incorporación de las BPA (Buenas Prácticas Alimentarias) en la producción cooperativista, que actualmente representa el 30% de todos los alimentos producidos en el país.
Vino versus resto del mundo
A la postura de defensa del vino se le sumó el aporte de la academia y la ciencia. En ambos casos, con datos para "matar el relato", tanto en en lo relativo a la composición del vino como a sus efectos, junto a estadísticas comparativas en la tabla de los llamados consumos problemáticos .
Amalia Salafia, vicerectora de la UJAM (Universidad Juan Agustín Maza) considera que "se necesita construír una cultura de consumo para que los jóvenes no necesiten tolerancia cero y buscar el gusto por la moderación sin un decreto. El vino es un producto saludable que nos identifica pero debemos comunicarlo, porque lo que no se conoce mal se defiende".
En tal sentido, existe un foco difícil de rebatir: el consumo de alcohol en Mendoza comienza cada vez a menor edad. Se sabe que las controversiales nociones tendientes a prohibir la ingesta se apoyan en estadísticas del Sedronar (Secretaría para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico), según las cuales es la segunda sustancia más ingerida a partir de los 12 años después del tabaco.
"El problema no es el vino, sino el alcohol etílico que es parte de su contenido. Se trata de diferenciarlo de un sinfín de otros componentes antioxidantes que son beneficiosos para la salud, por los que supera ampliamente al resto de las bebidas alcohólicas", subrayó el médico Sergio Saracco, director del Observatorio de Salud Pública y Problemáticas de Consumo de la UNCuyo, al referirse al consumo moderado o de bajo riesgo.
Sin obviar lo que el especialista llama "ventanas críticas del neurodesarrollo" para explicar la prohibición a menores de 18 años, un dato en defensa de la postura pro-consumo responsable y saludable: 6 de cada 10 mendocinos de entre 12 y 17 años toman bebidas alcohólicas, cifra que sube a casi 9 en el rango de 18 a 24 años.
Proyectos alternativos a la tolerancia 0
Mientras tanto, el fantasma de la prohibición no desparece del todo sino que sigue agazapado. Y al menos en el frente local, las entidades vitivinícolas aprovechan el receso legislativo para avanzar en un contraataque que neutralice el intento por llevar a 0 el consumo de vino junto a otras bebidas alcohólicas.
Reconocen que "hay varios proyectos legislativos de todos los colores políticos". Para contenerlos, ya impulsan uno más abarcativo sobre la prevención en seguridad vial, y sobre todo con otro abordaje de la problemática.
El gerente de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas), Nicolás Vicchi, lo resumió."Hay que esperar para saber si se tratan en comisiones para las sesiones ordinarias del Congreso, y cuándo. Se está trabajando con otros sectores en la idea de un proyecto integral en cuanto a prevención, educación, control, sanciones e infraestructura, porque la mayoría establece el cambio de tolerancia como si eso fuese la solución",
En alerta
Tampoco hay que descuidar el contexto mundial después de que el 14 de febrero el Parlamento del Viejo Continente le bajara el tono a la iniciativa primaria que significaba un duro golpe a la comercialización del vino asociándolo con el cáncer. La industria sigue en alerta pese a la enmienda, que señala que solo el consumo "nocivo" de alcohol constituye riesgo de sufrir la enfermedad.
Sin embargo, para la mayoría de los referentes vitivinícolas el riesgo sigue latente. Incluso luego de algunas gestiones del presidente del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura), Martín Hinojosa, con el titular de la OIV (Organización Internacional de la Vid y el Vino), Pau Roca.
"La situación respecto a los cambios en las etiquetas nos asustó, hay que admitirlo, porque hubiera implicado un impacto comercial muy grande para nuestros vinos en el mundo. Le planteamos que nuestra bebida nacional es considerada un alimento y que propiciamos un consumo saludable, pero debemos estar atentos porque puede suceder nuevamente", señaló Hinojosa.
Para el español Xavi Farré, de la Cooperativa Cevipe, "aunque se ha puesto en entredicho, el vino es un producto saludable. Y que haya quedado aparcada (estacionada) la amenaza de advertir sobre su toxicidad en etiquetas, significa que no nos cortaron el cuello pero tampoco que no nos corten un brazo".
Luego de comparar la situación con la información sobre el contenido de grasas hidrogenadas en ciertos alimentos e incluso con el empleo de marihuana medicinal, Farré resaltó que "no existe gastronomía sin vino". Y no eludió alguna mención a la situación geopolítica actual al señalar que "si el mundo tuviera menos whisky y vodka y más vino, funcionaría mucho mejor".
Por su parte, el italiano Carlo Damonte, se muestra más crítico aún e incluso advierte sobre una nueva avanzada. Y no niega que pueda ser traccionada por industrias asociadas a países no vitivinícolas.
"La batalla va a continuar y hay que estar preparados para cambios en las etiquetas. Mientras habrá que unificar la política de los países. ¿A qué intereses responden las restricciones? La respuesta fácil es: los países del Norte europeo contra los del Sur.