En ocasiones hacemos uso de los objetos cotidianos sin llegar a preguntarnos si pueden servir para otra cosa. Y lo cierto es que este tipo de artículos han sido diseñados también para solucionar problemas, por lo que puedes utilizarlos de una forma que seguramente no te esperas. Cosas como la anilla de un refresco o la parte ondulada de los clips de pelo, esconden misiones especiales que te pueden sacar de un apuro.










