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Así está la situación de Garbarino en Mendoza, luego del cierre de algunas sucursales

Durante la semana pasada, Garbarino cerró todas sus sucursales, y aunque algunas en Mendoza volvieron a abrir, hay incertidumbre a partir de los problemas financieros que se profundizaron con la fuerte caída del consumo en los últimos años. Mientras busca un comprador, la cadena se enfrenta con una deuda de más de $15.000 millones y están pendientes unos 3.800 empleados, que desde abril cobran el sueldo en cuotas.

En Mendoza, donde la cadena lleva 25 años y tiene 80 trabajadores empleados, los locales abiertos tienen casi nula actividad. El lunes arrancó con un panorama que en cierto modo anticipa el final: de hecho, de 6 bocas que supo tener activas (incluso en el Sur y Este) sólo permanecen activas 3 en Gran Mendoza: Ciudad, Mendoza Plaza Shopping y Portal Los Andes, en Godoy Cruz.

Al igual que en los centros comeciales de Guaymallén y Godoy Cruz, los empleados del local de avenida San Martín llevan 90 días sin cobrar regularmente y con estantes semivacíos de productos. Además, la firma adeuda el alquiler céntrico, que ronda u$d 20 mil mensuales, lo que precipitó el cierre en San Rafael, donde acumulaba 1 año de cánon impago, y más recientemente también en Palmares.

Mientras tanto, el propietario del espacio ubicado a metros del Km 0 del Centro mendocino desde Buenos Aires escucha ofertas. Tal vez anticipándose a que Garbarino dejará de ser su inquilino después de varios años.

"Llegan camiones en cuentagotas, no estamos reponiendo stock habitualmente como antes. Algunos pensamos venir hasta el último día y nos esperanzamos en una probable venta que cambie las cosas, pero mientras tanto de lo que pasa nos enteramos por los medios", cuenta un trabajador, a la expectativa como tantos otros sobre el desenlace de la situación y luego de haber cobrado sólo el Repro ($22 mil) a cuenta de su salario en junio.

Qué dice el CEC

Entre tanto, desde el CEC (Centro Empleados de Comercio) están alertas. Y esperan definiciones acerca del futuro próximo de la compañía, aunque, con los últimos antecedentes de firmas que salieron del circuito, advierten sobre probables desvinculaciones.

Para José Berenguer secretario adjunto del gremio, "hay un problema serio en Buenos Aires. Suponemos que pasará algo similar a lo de Falabella, por eso hacen ofertas obligadas. Como mínimo, existe la posibilidad de los retiros voluntarios frente a la prohibición de despidos que está vigente". 

Respecto a la ocasión, el dirigente del CEC cree que "se aprovechan de los tiempos de la justicia laboral, que en el mejor de los casos resuelve en dos años, mientras la gente analiza la posibilidad de una compensación hasta poder volver a conseguir trabajo".

Durante la mañana del lunes, de hecho, el malestar general se profundizó. De hecho, un grupo de autoconvocados en Buenos Aires lo hicieron ver con carteles que expresaban: "Garbarino no paga".

En busca de capital o a la venta

Carlos Rosales, que había comprado Grupo Garbarino (incluída Musimundo) en 2020 a la familia fundadora, ya con deudas, acordó reestructurar en principio unos $4.000 millones con los bancos, que hoy representa casi 25% del pasivo total con los proveedores. En busca de capital, la semana pasada rechazó la oferta de Facundo Prado, propietario de la firma de telecomunicaciones Supercanal Arlink y CEO de Centrocard para quedarse con el grupo empresario. 

La opción de compra que tenía Prado sobre la mayor cadena de electrodomésticos nacional venció el jueves 1 de julio y ahora en Garbarino sostienen que están en negociaciones con otros dos interesados, aunque prefieren no dar a conocer sus nombres.

En tanto, trascendió que Rosales apuesta a recibir $438 millones del Gobierno porteño por una diferencia en Ingresos Brutos para normalizar el pago de sueldos. Y que su idea no es vender, sino buscar un socio capitalista para capear el temporal (informe: Infobae).


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