Aconcagua, la petrolera "pyme" que arrancó en 2015 y ya opera 3 áreas clave en Mendoza
Casi sin hacer ruido y en apenas 6 años desde que se formó, Aconcagua Energía fue encaramándose en distintas licitaciones de áreas petroleras en Mendoza, aunque también explota yacimientos en el sur del país. Hoy produce 680 mil barriles anuales en total, de los cuales 60% los obtiene en la provincia, gracias a las 3 concesiones de las 7 que tiene (las otras 4 están en Río Negro).
Sus accionistas son dos ex ejecutivos de YPF, Diego Trabucco, CEO de la firma, y Javier Basso, su vice y CFO (jefe financiero) que con expertise de años en la principal petrolera argentina lograron hacerla crecer en poco tiempo. Operar Puesto Pozo Cercado y Atuel Norte (2018), y desde 2021 Cañares Herrados (ex Medanito) con la canadiense Crown Point, le valieron ser ya el segundo productor de la Cuenca Cuyana, el principal bloque hidrocarburífero mendocino además de la Neuquina al sur, pero también quedar en el 6to lugar entre 12 concesionarios a nivel nacional.
Con todo un ambicioso plan por delante y un nombre que empieza a sonar fuerte entre los grandes jugadores del negocio, Basso dialogó con Sitio Andino.
No es común que una petrolera se forme en el país y en tan poco tiempo consiga resultados. ¿Cuál fue la o las claves?
Destaco tres pilares. En primer lugar el emprendedurismo, tomar una decisión con base técnica, porque tanto Diego como yo llevamos años en la industria y vimos la potencialidad del negocio, con la resiliencia que exije haber vivido en la Argentina de los últimos 6 años. Despues foco y constancia en ejecutar un plan bien detallado a futuro; ese plan hay que cumplirlo aún con vaivenes. El tercero es el capital humano, siempre con visión de negocio; la gente que trabaja con nostros debe tenerla.
Pero apuestas e inversiones siempre hubo y habrá un sector petrolero dominado por grandes capitales. En ese contexto ¿donde está puesto el foco del negocio?
El foco lo ponemos en las erogaciones, que no es sólo la inversión sino los gastos operativos del día a día. También está en los pozos existentes de muchos años que requieren algún cambio de tecnología porque ya es obsoleta, para prolongarles la vida útil, y exijen un análisis "capa a capa" como se dice, esto es, cuales tenemos y las que podemos sumar. Es seguir explotando o explotar mejor lo que ya estaba perforado, y que por la dinámica de la industria ha quedado retrasado en el tiempo. Una compañía como la nuestra, para tomar activos, pone el ojo exclusivamente en ellos.
¿Cuánto se sostiene con capital propio y cuánto con financiamiento?
En un principio fue 100% capital genuino. Las inversiones que estamos haciendo hoy son 60% flujo propio y el resto financiamiento del mercado. Pasamos de un préstamo sindicado (garantizado con acciones) de los bancos por u$d 5 millones a lanzar nuestra primera serie de Obligaciones Negociables por u$d 2 millones en noviembre pasado y otra de u$d 5,8 millones en marzo. A fin de año prevemos hacer otra colocación sin monto definido por ahora.
De facturas fallidas a la búsqueda de eficiencia
Quedarse con El Mosquito, un área que había dejado la multinacional Geopark en Río Gallegos, en 2016 fue el principio. Pero Basso enfatiza la resiliencia como rasgo de la historia de Aconcagua por algunos hechos inesperados que pegaron duro al principio.
"En 2017 estábamos contentos porque habíamos concretado nuestra primera venta de crudo a una refinadora en el país. Pero resulta que vino la quiebra de Oil (NdR: parte de la megacausa judicial que involucró al ex dueño de esa firma, Cristóbal López) y allá fue a parar la factura. Por suerte pudimos recuperarnos de eso", reseña ahora risueño un momento difícil.
Aunque fue otra situación, Chañares Herrados también atravesó un litigio judicial con el anterior concesionario. ¿Cuál es la potencialidad que le ven a ese y otros yacimientos en Mendoza?
Todas las áreas tienen su potencialidad, y Chañares también, aunque es un crecimiento acotado (dato: en 100 días pasó de 39 pozos a 90 perforados). Es un área que dentro de su acreaje o superficie tiene un número de pozos exploratorios que lo delimita bien su estructura y se pueden recuperar para volver al nivel de producción que tuvo. Pozo Cercado sí tiene un potencial de crecimiento mayor, pero su camino es más largo en el tiempo: un par de años atrás se detectó allí uno de los pozos de mayor productividad del país.
¿En qué medida les modificó los planes la pandemia y la crisis mundial del petróleo?
Hubo que replantearse como seguir adelante, no sólo por el confinamiento. Ese fue uno de tres desafíos, con las "burbujas" operativas que obligaron a rediagramar el trabajo de las 24 horas los 365 días del año. El otro fue la caída abrupta del precio del petróleo; sabíamos que iba a recuperarse incluso antes de lo que pensábamos. Y después la dinámica rara que dejaron estos meses. También pudimos consolidar nuestro modelo de negocio, basado en la integración de servicios fundamentales para operar, manteniendo la actividad y esperar que pasara la tormenta, lo que nos permitió ser más eficientes, algo en lo que veníamos trabajando en situaciones disruptivas o de crisis.
Actualmente, frente a un valor internacional del barril por encima de u$d 71 (tipo Brent o europeo, la referencia para Argentina), el precio reconocido en el mercado nacional oscila entre los u$d 49 y u$d 50. Precisamente en ese contexto, Basso y Trabucco afinan el lápiz y sacan cuentas. "Para tener rentabilidad lo que se busca no es más volúmen de crudo, sino el umbral de eficiencia, que buscamos no supere los u$d 35 por barril", precisa Trabucco acerca al nivel de gasto operativo.
YPF lleva un tiempo desprendiéndose de yacimientos que considera "marginales" o poco rentables. ¿eso favorece la estrategia y al nicho en el que se mueve Aconcagua?
Ese es el nicho, poder operativizar áreas que quizá, por el pareto de inversiones de otras compañías, las obliga a una "revisión de portfolio" de inversiones que termina en una transferencia de concesiones entre distintos operadores. Eso nos beneficia, porque somos buenos en yacimientos maduros y desarrollados, que no es lo mismo que viejos.
1.000 millones para Mendoza y algo más
Los responsables de Aconcagua Energía están dispuestos a aprovechar todas las herramientas a la mano. En ese sentido se aseguraron inversiones en reactivación y workover por $456 millones en un año a través de Mendoza Activa Hidrocarburos, el programa que impulsa el Gobierno provincial para incentivar el movimiento de capitales en el sector a través del reintegro del 40% equivalente de cada proyecto.
"Para este año tenemos previsto un plan de erogaciones, con inversión incluída, del orden de los 1000 millones de pesos en Mendoza para mantener e incrementar la producción que ya tenemos en las tres áreas", anticipa el CFO de la firma, que le vende crudo, además de YPF, a las grandes refinadoras como Raízen (ex Shell), Pan American Energy, TecPetrol, y Vista Oil&Gas, la compañía de Miguel Galluccio, entre otras.
Aconcagua Energía habla de una apuesta más allá del petróleo. ¿Adonde apuntan?
Si. Dentro de nuestro plan estratégico queremos constituírnos como una compañía de energía. Vamos a seguir creciendo en hidrocarburos pero en paralelo ya somos "generadores autodistribuídos" a través del aprovechamiento de gas de nuestros yacimientos que nos permite tener una central de energía eléctrica por combustión. Es un paso para ir hacia el desarrollo de energía solar, en primera instancia para nuestras operaciones, y si logramos un incremento, volcarla al mercado, justamente para ir avanzando en la transición energética que se espera en los próximos 25 o 30 años.