10 de agosto de 2026
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Unilever

Unilever cerró suplanta de vegetales de Guaymallén, qué pasará con trabajadores y productores

Unilever cerró su planta de vegetales de Guaymallén, desvinculó a 60 trabajadores y aseguró el pago total de las cosechas comprometidas con productores cuyanos.

Sesenta trabajadores fueron desvinculados. Aunque en un primer momento surgieron dudas sobre la situación de los productores mendocinos y sanjuaninos que abastecían a la fábrica, fuentes consultadas por Sitio Andino aseguraron que la totalidad de la cosecha comprometida fue pagada y que ningún contrato quedó pendiente.

La continuidad de la marca Knorr

La compañía explicó en un comunicado que la medida “forma parte de la evolución del negocio de alimentos y de la transformación permanente del modelo operativo” para fortalecer la competitividad y adaptarse a los cambios en los hábitos de consumo a escala global. La empresa remarcó que acompañar “con responsabilidad y respeto” a las personas alcanzadas por la decisión es una prioridad y que cumplirá con todas las obligaciones establecidas por el marco legal vigente.

También aclaró que la marca Knorr no se retira de la Argentina ni interrumpe su producción. Lo que se apaga es únicamente la planta que durante años le aportó ingredientes propios.

Unilever cierra su planta en Guaymallén. Un eslabón más en el proceso de desindustrialización de la Argentina

Unilever cierra su planta en Guaymallén. Un eslabón más en el proceso de desindustrialización de la Argentina

Una salida sin sobresaltos para el personal

Lejos del escenario de conflicto que suele acompañar el cierre de una planta con seis décadas de historia, las fuentes consultadas describieron un proceso ordenado. Los sesenta trabajadores de Corralitos firmaron sus acuerdos de desvinculación con una gratificación adicional a la exigida por la ley, sin episodios de tensión.

El impacto industrial del cierre

Hasta esta noche, ni la Municipalidad de Guaymallén ni el Gobierno de Mendoza se habían pronunciado oficialmente sobre la noticia, que confirma el proceso de desindustrialización del modelo económico.

Si bien la empresa no brindó precisiones al respecto, fuentes del sector productivo señalaron que es muy probable que gran parte de los productos elaborados a partir de los procesos de la planta mendocina comiencen a llegar importados por Unilever.

Una alianza que empezó con Refinerías de Maíz

La fábrica de Corralitos, en Rodeo de la Cruz, abrió sus puertas en 1964 bajo el paraguas de Refinerías de Maíz S.A.C.I.F., compañía que décadas después sería absorbida por Unilever. Fue esa empresa la que, en los años setenta, acudió al INTA Mendoza y San Juan en busca de asesoramiento técnico. El vínculo se formalizó mediante un convenio en 1993 y continuó, ya con Unilever al frente de la planta desde 2005, hasta el anuncio de esta semana.

De esa alianza surgieron variedades que la industria no podía comprar simplemente en el mercado, ya que formaban parte de la ventaja tecnológica de las propias deshidratadoras: la cebolla RefINTA, con un 20% de sólidos; luego la Alfredo INTA, de cosecha más precoz; y más tarde los zapallos Zapuco INTA y Aconcagua INTA. Este último permitió un salto de productividad industrial del 120%, que ubicó a la Argentina entre los principales exportadores mundiales de zapallo deshidratado.

Una operación de 15.000 toneladas anuales

La escala de la operación no era menor. Cada año ingresaban hasta 15.000 toneladas de producto fresco correspondientes a doce variedades de hortalizas: zanahoria, zapallo, cebolla, ajo, tomate, pimiento, espinaca, albahaca, repollo, puerro, papa y batata, según la estación. Tras pasar por siete hornos de secado semicontinuos, se transformaban en unas 3.200 toneladas de escamas, granulado y polvo.

El 90% de esa producción se destinaba al mercado argentino, mientras que el resto se enviaba a plantas de Unilever en Brasil, Alemania y México.

Cinco productores, ninguno exclusivo

El capítulo más sensible del cierre, que había generado mayor incertidumbre durante los primeros días, terminó siendo más acotado de lo que se especulaba.

Según pudo reconstruir Sitio Andino mediante fuentes cercanas a la operación, no existía ningún productor exclusivo de Unilever. Cinco productores mendocinos trabajaban por campaña para la planta dentro del esquema de agricultura regenerativa que la compañía había desarrollado junto con el INTA desde 2022 y que llegó a involucrar 1.300 hectáreas entre Mendoza y San Juan. Las mismas fuentes aseguran que a todos se les compró la cosecha correspondiente antes del cierre.

El futuro del convenio y de la planta

La incógnita que persiste es qué pasará con esas hectáreas reconvertidas y con la relación entre Unilever y el INTA. Hasta el cierre de esta edición, el organismo no había recibido una comunicación oficial sobre el fin del convenio.

Unilever insistió en que mantiene su compromiso con la Argentina, donde opera desde hace cien años y conserva plantas y oficinas en Villa Gobernador Gálvez, Gualeguaychú, Tortuguitas, Pilar y Munro.

La compañía no precisó desde dónde abastecerá a partir de ahora a la marca Knorr ni qué destino tendrá el edificio de Corralitos, escenario durante sesenta años de una historia que unió a una multinacional, un organismo público y las economías regionales de Cuyo.

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