La pandemia se suma a la brutal crisis económica y financiera que ha producido una hiperinflación del 150% en los productos de consumo básicos y situado al 55% de los 4,5 millones de libaneses bajo el umbral de la pobreza
La pandemia se suma a la brutal crisis económica y financiera que ha producido una hiperinflación del 150% en los productos de consumo básicos y situado al 55% de los 4,5 millones de libaneses bajo el umbral de la pobreza

El barrio Bab el Tebeneh de Trípoli es uno de los barrios más desfavorecidos de Líbano donde el 78% de los vecinos viven bajo el umbral de la pobreza. NATALIA SANCHA

Un frigorífico que hace las veces de armario por falta de amperios, dos retratos y dos sofás son todo el mobiliario con el que cuenta Khadije S., en la sesentena, en el empobrecido barrio de Bab el Tebeneh de Trípoli. NATALIA SANCHA

A pesar del elevado número de contagios y la saturación de los hospitales, los libaneses omiten las restricciones impuestas por el Gobierno sin contraprestaciones sociales para unas gentes que cobran por jornada. En la imagen, mercadillo del centro de Trípoli. NATALIA SANCHA

Riad R., de 45 años, ya no llega a final de mes con los 70 euros mensuales que gana con la venta ambulante de bocadillos, en la ciudad de Trípoli, trabajando 12 horas diarias siete días a la semana. NATALIA SANCHA

Vistas sobre la ciudad de Trípoli, la segunda más poblada y empobrecida del país. NATALIA SANCHA

La imposibilidad de hacer frente al peso del alquiler conforme Líbano se hunde en una vertiginosa crisis económica, ha llevado a los más vulnerables a habitar casas derruidas en la ciudad de Trípoli. NATALIA SANCHA

Miles de vecinos de Trípoli viven en la pobreza extrema en insalubres hogares sin ventanas ni agua potable o electricidad, que les empuja al borde de la hambruna. NATALIA SANCHA

Ghassan el Bakri, de 33 años, posa con una de las miniaturas que ha construido en su taller del puerto de la ciudad libanesa de Trípoli. NATALIA SANCHA

Las estanterías de los mercados de verdura se vacían en Trípoli. Un país que importa el 80% de lo que consume y donde la escasez de reservas de divisas ha provocado una hiperinflacción del 150% en los precios de productos básicos. NATALIA SANCHA

Voluntarios de la ONG libanesa Los Guardianes de la Ciudad distribuyen comida caliente a 200 familias desfavorecidas de Trípoli a la hora del iftar, ruptura del ayuno musulmán. NATALIA SANCHA

La universitaria Mira Sukkari posa con su hermano en la discoteca Wood en el barrio cristiano Al Mina, en la ciudad de Trípoli. NATALIA SANCHA

Jamil Alí, de 21 años y trabajador en el cartoneo, posa en un barrio desfavorecido de Trípoli. NATALIA SANCHA

Una mujer retorna a su casa con las compras en el empobrecido barrio de Bab el Tebeneh de Trípoli. NATALIA SANCHA

La activista Eman Ibrahim posa en el café Warshe 13 del barrio cristiano Al Mina de Trípoli. NATALIA SANCHA

Pósteres de mártires caídos durante los múltiples combates que ha vivido la ciudad libanesa de Trípoli comparten los muros con los carteles rasgados de los líderes políticos locales. NATALIA SANCHA

La crisis económica y la pandemia vacían los pequeños restaurantes en el puerto de Trípoli en el ramadán, mes de ayuno musulmán, otros años abarrotados de gente a la hora del iftar, la de ruptura del ayuno. NATALIA SANCHA
