Muchas veces el llamado progreso ha ido de la mano de la destrucción de la naturaleza. La construcción de edificios e infraestructuras ha tenido como consecuencia la desaparición de muchísimos árboles. Sin embargo, no siempre es así. En ocasiones los arquitectos han logrado salvar la vida natural y estos seres vivos se han integrado perfectamente en lo nuevo. Estos son algunos ejemplos.










