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Lamentable

La vista gorda: un indigente casi muere congelado a pasos de la Legislatura

Tiritaba frente a la indiferencia de los representantes del pueblo y debió ser atendido de urgencia. Ni los médicos ni la policía supieron a dónde trasladarlo y los periodistas debieron llamar a un funcionario para buscarle un techo.
Por Leandro Abraham

Una situación indignante se produjo esta mañana sobre la peatonal Sarmiento a pasos de la Legislatura: un indigente casi pierde la vida congelado tras pasar la noche a la intemperie a escasos metros de donde los senadores provinciales realizaban la sesión preparatoria para recibir el próximo martes al Gobernador en la apertura de sesiones ordinarias.

Los primeros en tomar conocimiento del asunto fueron los médicos del Servicio de Emergencias Coordinadas, quienes atendieron al señor Roberto Mengual y notaron las primeras señales de congelamiento en el anciano que adujo no poder mover correctamente una de sus extremidades.

No obstante minutos más tarde y tras realizarle una rápida atención, los especialistas se marcharon del lugar sólo recordándole al hombre que no es conveniente que pernocte en la calle con las bajas temperaturas que se hacen sentir en la ciudad.

Ante esto, los periodistas que se encontraban en el lugar dieron aviso a dos uniformados que miraban a la distancia, quienes le tomaron los datos a Mengual pero indicaron no tener conocimiento de qué hacer en este tipo de situaciones y sólo propusieron trasladarlo a una comisaría.

Por esto, los trabajadores de prensa se comunicaron telefónicamente con el subsecretario de Desarrollo Social, Rafael Moyano, quien rápidamente ofreció que se le prestara atención al hombre en la Dirección de Emergencia Social.

No obstante, la Dirección mencionada no contaba con movilidad disponible por lo que otra vez los periodistas debieron pedir la ayuda de los uniformados de la policía, quienes en esta oportunidad accedieron a trasladar al hombre hacia el lugar donde se le brindará un techo.

Entre las pocas palabras que quiso pronunciar, el anciano explicó a SITIO ANDINO que desde hace años duerme en la calle y no recibe ningún tipo de ayuda ni subsidio y subsiste apelando a la solidaridad de un grupo de vecinos que le brindan alimentos.

Lo más indignante de este panorama es que el anciano tiritaba a menos de 30 metros de la Casa de las Leyes y a 10 metros de un conocido café donde minutos antes, como es habitual, habían desayunado los legisladores, quienes otra vez demostraron estar más ocupados en la disputa política que en los ciudadanos que los necesitan. 

Esto no es una crítica a un senador, diputado o partido en particular, ya que quienes trabajamos en el ambiente y conocemos un poco la forma en la que se opera en política sabemos que absolutamente todos los legisladores tienen los medios necesarios como para que, con sólo levantar un teléfono, ese hombre reciba la atención correspondiente. Sin embargo, ninguno lo hizo.  

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